Escudo de armas de Xalapa, Veracruz

     


 
 
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J. Enrique Olivera Arce


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México desde abajo

Andrés Manuel López Obrador

El PRI avanza en tanto la izquierda  hace  el trabajo sucio

 Febrero 7, 2009

 Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En el ya prolongado escenario de polarización social y política que desde el 2006 divide a los mexicanos, es el PRI el que viene capitalizando el clima de descontento e inseguridad que genera el (des) gobierno de Calderón Hinojosa; percibiéndose en el imaginario popular, para bien o para mal, como algo inevitable, el retorno del tricolor a Los Pinos. Sin que en paralelo se perciba el menor interés de la izquierda por evitar lo que a todas luces sería un retroceso en el anhelado deseo de democratización del país. Antes al contrario, entre más se empecina en frenar a la derecha, más se fortalece esta al amparo del duopolio político que ya se identifica como el PRIAN, personalizado en la alianza de facto de Felipe Calderón y Ernesto Zedillo.

 Objetivamente, esto último es más que una simple percepción. La izquierda y su constante de todos contra todos, trabaja cotidianamente apuntando en todas direcciones contra el pésimo gobierno del “espurio” y su quebrantado partido político; haciéndole el trabajo sucio al PRI y a los poderes fácticos que operan al amparo de las franquicias políticas, sin más resultados aparentes que vestir al tricolor con impoluto ropaje de decencia, normalidad democrática y respeto a las instituciones republicanas, en tanto que se adopta como ropaje propio la vestimenta del desorden tribal, el cochinero antidemocrático y la ausencia de propósitos comunes por alcanzar el poder por la vía institucional.

 Así, limpio de polvo y paja, el PRI avanza sin tropiezo, capitalizando a su favor el desconcierto e incertidumbre de una sociedad,  que ya no siente lo duro sino lo tupido de un franco estado de ingobernabilidad,  en lo político y social, y la ausencia de rumbo y visión de Estado frente a la crisis económica que ya pone de rodillas al país. Tan es así, que cualquiera diría que el partido tricolor no tiene pasado,  o que en la memoria histórica de los mexicanos el origen y falta de capacidad para afrontar los nefastos efectos de la crisis, no deviene como herencia de los pésimos gobiernos priístas de las tres última décadas, sino que es resultante de los dos últimos gobiernos panistas, cuando estos únicamente vienen siendo las cerezas de un pastel viciado de origen. Con la salvedad de que sirviendo a los mismos intereses, el priísmo supo guardar las apariencias, sin caer en la frivolidad a ultranza de un panismo incapaz,  incluso de gobernarse a sí mismo.

 El diario norteamericano New York Times, desde lejos percibe que en   México el político más destacado, si no el único con mayor visión de conjunto, es Andrés Manuel López Obrador. ¿Y que con eso? La capacidad, carisma y visión del tabasqueño no ha sido suficiente para aglutinar y unificar a la izquierda, en torno a un camino cierto por el que transitar institucionalmente en la búsqueda del poder. Su voluntarismo y honestidad de miras, choca con los contrapuestos intereses de una izquierda históricamente dividida, dogmática, y a últimas fechas, cooptada por los intereses de aquellos a los que dice combatir.

 Cierto, AMLO no está muerto políticamente como lo desean sus detractores y como cotidianamente a gritos  lo anuncia el publicista Ciro Gómez Leyva. Pero, ¿acaso él y sus varios millones de seguidores van a impedir que el PRI retorne a Los Pinos? La realidad política del país dice lo contrario; sin unidad de propósitos, organización, apego al tribalismo sectario,  y de espaldas a la institucionalidad de los procesos electorales, la resistencia pacífica del movimiento lopezobradorista termina en eso, simple resistencia que, atendiendo a la tesis de Reyes Heroles, apoya al PRI sin parar mientes que,  de paso,  apoya al PAN en el maridaje de la derecha con el tricolor.

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Visiones alternativas

Miguel Angel Granados Chapa, periodista de la sociedad

Marcelo Ramírez Ramírez

Xalapa, Ver., 30 Septiembre de 2008.-La medalla Belizario Domínguez fue instituida en 1954 por el Senado de la República, para honrar a “los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o sus virtudes en grado eminente, como servidores de nuestra patria o de la humanidad”. Resulta simbólico que este año la distinción recaiga en el periodista Miguel Angel Granados Chapa y el simbolismo se acentúa con el otorgamiento post mortem en Febrero de 2009, de la misma presea, a otro periodista, Jesús Blancornelas. En ambos casos, es indudable que la presea fue discernida en razón de las virtudes, cívicas, para ser más precisos, que inspiraron el trabajo periodístico de Jesús Blancornelas y, esperamos, continúe inspirando por muchos años más la labor de Miguel Angel Granados Chapa, analista lúcido y bien informado de la problemática del país.

El Senado de la República ha entendido muy bien la urgencia de fortalecer en nuestra sociedad la conciencia de los valores cívicos y éticos, hoy en franca decadencia, misma que ha llevado a la casi desaparición de la diferencia entre el bien y el mal. El pillo teme ser descubierto y castigado, no teme el fallo de su conciencia, porque ésta ha perdido la sensibilidad del juicio moral. Hablemos esta vez de Granados Chapa. En él, el Senado reconoce el esfuerzo de más de cuarenta años de luchar, con la palabra escrita, veraz, incisiva a veces, lúcida siempre, por ir al fondo de los problemas, sacar a la luz los intereses en juego, mostrar las falacias del poder y de quienes lo sirven, sin pudor y sin escrúpulos, deformando su práctica profesional. Con Granados Chapa, el periodismo se revela en su esencia de compromiso con la sociedad a través de la defensa de sus legítimos intereses. El ejercicio de un periodismo de tal naturaleza requiere talento, investigación seria, perseverancia, pero sobre todo, espíritu de veracidad, cumplir cabalmente con la responsabilidad de ser el mediador entre los acontecimientos y los lectores, a los cuales se busca orientar, guiar e incluso educar, en lugar de manipularlos para que acepten aquello que resulta más conveniente a quienes compran la pluma del periodista. En un medio donde paga más difundir mentiras y las aún más peligrosas verdades a medias, Granados Chapa ha dado prueba de congruencia en situaciones difíciles. Con todo, no lo imaginemos como lo que no es; no se ha propuesto una misión contestataria; su tarea es mucho más seria y delicada, en tanto quiere clarificar los hechos, dar criterios para evaluarlos, enseñar al público lector a ponderar, a hurgar en las causas reales de los problemas. Su crítica se funda en argumentos y enseña a argumentar; su afán de servicio no interfiere con la objetividad de juicio de sus lectores. Periodista serio, cuenta con más prestigio que bienes o dinero; y esto habla de su honradez intelectual. Los títulos de dos de sus columnas más conocidas: Plaza pública e Interés público, expresan con claridad el propósito del periodista de analizar y debatir los asuntos de la polis.

La democracia, dicen sus teóricos, es un estado de cultura en el cual los ciudadanos, además de estar debidamente informados, han desarrollado la capacidad del debate inteligente. Pero llegar a tal estado de cultura no es nada sencillo y menos ante el dominio de la imagen sobre la reflexión, propia de los medios modernos. Se nos ahorra el esfuerzo de pensar, con la siguiente atrofia de esta capacidad distintiva del hombre. Quedamos así atrapados en la inmediatez del suceso, sin perspectivas de mayor alcance. Vemos hasta y en la dirección que se desea que veamos; la imagen nos hace espectadores de una realidad que se manifiesta con independencia de nuestras necesidades y deseos. La idea encerrada en la palabra, en cambio, puede llevarnos, como el caso de la buena literatura o el buen periodismo, a recuperarnos como parte consciente y por tanto corresponsable de la realidad. De esta virtud pedagógica participan los escritos de Miguel Angel Granados Chapa. Conocedor de las limitaciones del lenguaje coloquial, ha enseñado a sus lectores, como seguramente lo hace con sus alumnos de la UNAM, el manejo de los términos apropiados para alcanzar precisión y claridad en el análisis; y esto, sin caer en el otro extremo del especialista que escribe sólo para iniciados. De esta manera ha extendido su cátedra a la sociedad. El próximo ocho de Octubre, recibirá la medalla Belizario Domínguez un periodista que “es grande porque enseña lo que sabe” con humildad, constancia y generosidad.


Prensa y negros del arroz

Jorge Zepeda Patterson

 El Presidente aseguró que difundir malas noticias de forma sistemática equivale a renunciar a la esperanza. Por el contrario, no publicarlas equivale a resignarse, a vivir en espejismos, a encerrarse en la negación, hasta que el destino nos alcance. Mostrar los vicios públicos y las incongruencias de los poderosos representa la única esperanza de que algún día las cosas cambien, aunque sólo lo hagan para no ser exhibidos en la prensa.


Periodismo responsable
 y ética profesional

Oscar Gijena*

Para que exista rol social de los medios de comunicación, debe haber periodistas éticos, para que haya ética debe haber formación anteriormente y no solamente capacitación en las técnicas periodísticas, para que haya espacio para la capacitación y los medios la valoren como un valor agregado de sus productos, debe haber una concepción diferente sobre el trabajador de prensa por parte de los empresarios. Y para que las empresas periodísticas se desarrollen con el aliento de un Estado que fomente la pluralidad de opiniones, debe haber una concepción diferente desde lo político–ideológico.

Ver nota completa en: Our Words In Resistance


Otra forma de mirar y de contar:
Noticiero Internacional de Barrio

Silvia Chocarro Marcesse

El Noticiero Internacional de Barrio (NIB) es un proyecto de cooperación solidaria en el que participan organizaciones de América Latina y Europa, cuyo eje central es la comunicación, entendida como un proceso esencial de la organización social y no como la mera transmisión de mensajes. En el marco del NIB se imparten cursos de formación a vecinos y vecinas de barrios populares y a colectivos sociales en los que se reflexiona sobre la comunicación, se estimula un debate crítico sobre los medios de comunicación, se adquieren nociones básicas del lenguaje audiovisual y se aprende la técnica del vídeo. Desde el primer momento se enseña a utilizar la cámara, el micrófono, los cascos... el equipo mínimo necesario para realizar un documental, rompiendo la barrera que nos separa de las nuevas tecnologías. Pero de lo que se trata no es sólo de aprender a realizar un buen encuadre o regular la luz, sino de apropiarse de la herramienta del vídeo para convertirse en sujeto activo y no receptor pasivo de la comunicación, capaz de generar discursos alternativos a los dominantes con los que nos bombardean los grandes grupos mediáticos. Como dice el colectivo Indymedia-Argentina, “somos militantes con cámaras”.

Durante el proceso formativo todas las personas se convierten en directoras, productoras, guionistas... y elaboran colectivamente un documental, que suele durar unos diez minutos. Según explica una de las personas que ha participado en el NIB, Pilar Clúa, “desde el momento en que nos embarcamos en esta aventura quedó claro, y no sólo en la teoría, que se trataría de un proyecto de creación colectiva”.

Finalmente, todas las creaciones audiovisuales que se realizan en cada uno de los países - Bolivia, Venezuela, Colombia, Brasil, Francia, Bélgica y España - se unen en un programa de televisión: el Noticiero Internacional de Barrio. Los documentales que lo integran no son técnicamente perfectos, porque quienes los hacen no son “profesionales” de la técnica, pero resulta evidente que lo importante es que sí son especialistas de su historia. Para otra de las compañeras que participó, Raquel Martín, aprender a hacer un vídeo “era la oportunidad de huir del victimismo con que los medios de comunicación tradicionales insisten en presentar a las mujeres y mostrarnos como creadoras y creativas, con cosas que decir, partiendo de nuestras propias experiencias y dejar, por fin, de ser objetos sobre los que los demás conjeturan, de los que se siente lástima y convertirnos en protagonistas de nuestras propias historias”.

Ver nota completa en: Revista Pueblos


NACIONALISMO E INTEGRACIÓN REGIONAL

JUAN DIEGO GARCÍA

La ola nacionalista que recorre Latinoamérica tiene como complemento necesario un proceso de integración regional. A este nacionalismo de nuevo cuño se oponen tan solo los partidarios del neoliberalismo quienes abogan por desechar lo nacional y aprestarse a la integración con los Estados Unidos, como la única vía para salir de la pobreza.

Ver nota completa en: Cronicon virtual



Abril 29, 2009

 



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Votando todos, todos ganamos

Elba Esther Gordillo


 

Textos de J. Enrique Olivera Arce

 

Junio 24, 2009

Pulso crítico

Elecciones. No esperemos que los lobos cambien de piel

Así como he considerado en mis opiniones que el voto en blanco o nulo no tendrá ningún efecto en la clase política a la que se pretende castigar el próximo 5 de julio, manifestándome a favor del voto válido así sea a favor del candidato o partido que consideremos menos peor, en congruencia debo admitir que nada garantiza que sea respetado el sufragio de las mayorías.

Tras los ejemplos de incivilidad política, por decir lo menos, que a lo largo del proceso electoral en marcha han puesto de manifiesto los partidos punteros de la contienda, nada ni nadie nos puede asegurar que las antidemocráticas conductas de quienes se han asumido como auspiciadores de la llamada “guerra sucia”, o “guerra de lodo”, sufran modificación alguna a partir de las cero horas del 5 de julio próximo.

Sería ingenuo pensar que los ejércitos de porros electorales (operadores les llaman), sus estrategas y sus conductores, de la noche a la mañana trocarán la piel de lobo por la de inicuas y mansas  ovejas. Tanto el PRI como el PAN van por todo y así lo han manifestado públicamente; su objetivo es “carro completo”, hágase como se haga y no precisamente por la vía democrática o al amparo de los principios éticos y morales de la Madre Teresa.

En cada entidad federativa tanto el gobierno federal como los gobernadores tienen claro que en una elección de Estado quien tenga más saliva comerá más pinole. De ahí que en la ya polarizada contienda, tanto las huestes panistas como las priístas se disputarán cada voto al precio que sea. Unos y otros ya velan armas para, recurriendo a todas las técnicas conocidas de la tradicional “ingeniería electoral”, secuestrar una vez más la voluntad popular. No se puede esperar otra cosa y, sin embargo, me mantengo en lo dicho: que la responsabilidad del fracaso anunciado del ejercicio democrático del 5 de julio no quede en la ciudadanía. Hay que votar.

No se puede hacer de lado que, entre otras manifestaciones de la mapachería electoral, destaca la compra de votos mediante la cual los partidos políticos se aprovecharan de la necesidad de la gente. Sin embargo, la pobreza no está reñida con la dignidad y la convicción del elector de que su voz debe ser escuchada, pero, si el hambre aprieta, cuando menos que la recompensa valga la pena. Así que para aquellos que desde ahora tienen contemplado el vender su voto para beneficiar a tal o cual partido o candidato, lo menos que se les puede pedir es que vendan caro su amor, que ya habrá oportunidad de ponerse a mano con su conciencia.

Hay que asistir a las urnas y ejercer el derecho de voto. Ejerciendo también, eso sí, el derecho que nos ampara de vigilar hasta donde sea posible que partidos y candidatos no se agandallen y, si esto se da, denunciar públicamente la acción de los mapaches.

Con la satisfacción del deber cumplido y con plena conciencia de que la democracia se construye ejerciéndola, a partir del día siguiente, 6 de julio, podremos entonces valorar si valió la pena sufragar. El balón estará en los terrenos  de la FEPADE, del IFE y el TRIFE y  tocará entonces a la clase política demostrar a la ciudadanía si se hace merecedora a una nueva oportunidad o, de plano, prepara los bártulos para actuar en consecuencia cuando el clamor popular pida que se vayan todos.

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Junio 20, 2009

Pulso crítico

Veracruz. Diputado sataniza a enemigos de la fe

Con Fidel Herrera Beltrán, hasta la ignominia.

Así podría sacarse en conclusión de lo expresado el pasado viernes 19 de los corrientes por el coordinador de los diputados del PRI en el Congreso local, Héctor Yunes Landa, quien advirtiera que “quien habla mal del Gobernador Fidel Herrera, quien lo cuestiona, lo señala o lo denosta, tiene automáticamente el repudio de los veracruzanos”.

Es sano conocer a tiempo a aquellos que aspiran a gobernarnos. Cuando Yunes landa, que es uno de estos, afirma que “quien agrede a Fidel, “escupe para arriba”, se retrata de cuerpo entero ante la ciudadanía como simple lambiscón. A más de identificarse como un enemigo más de la libertad de pensamiento y de expresión, atribuye  de manera por demás temeraria su particular punto de vista al sentir y el pensar de todos los veracruzanos.

Para quien aspira a la gubernatura de Veracruz, no es válido cuestionar o señalar a quien en su carácter de mandatario se debe a sus mandantes, so pena de de ganarse en automático el repudio de todos. ¿Cuáles todos? ¿Los diputados del PRI que dicen representar la voluntad popular? ¿Los incondicionales que le deben obediencia a quien dicen es el que manda en Veracruz?  O una ciudadanía plural que, independientemente de la filiación política de cada quien, está en su derecho de exigir eficiencia, eficacia y transparencia a aquellos que en su nombre y representación ejercen un cargo de elección popular; así como también está en pleno derecho de calificar, cuestionar, señalar, criticar e incluso de juzgar y condenar a los mandatarios que, a su juicio, no respondan al mandato ciudadano, sin que ello implique “escupir para arriba” o ser satanizado como enemigo de la fe.

Por cuanto al hecho de denostar, injuriar,  o bien calumniar  al gobernador en turno, a sus colaboradores,  o a cualquier hijo de vecino, ello no da lugar al repudio generalizado sino simplemente a la sanción que de conformidad con la legislación vigente,  de ser ello procedente aplique en su caso el juez que corresponda. Así que mi estimado diputado, se pasa. Ignorando, por cierto, que sea cual fuere el gobernante en turno, este siempre será objeto de maledicencias y chascarrillos en las tertulias públicas o privadas, los mexicanos lo llevamos en nuestra naturaleza. Así que para que tanta alharaca y aspaviento, que no sea para tratar de agradar a quien hoy está a cargo del poder ejecutivo estatal.  Lo cual habla muy mal de quien lejos de ejercer el mandato de representante de la voluntad popular, servilmente hace el papel de sumiso cortesano del titular del ejecutivo.

Sólo se descalifica, mi estimado diputado. Su perfil expuesto, que por cierto raya en algo cercano al autoritarismo fascista,  no se corresponde con lo democráticamente deseable, eso sí, por todos los veracruzanos.

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Junio 18, 2009

Pulso crítico

Que la responsabilidad no quede en la ciudadanía

Ante el riesgo de que el intercambio de inmundicia a que podría dar lugar el debate anunciado entre Beatriz Paredes Rangel del PRI y Germán Martínez del PAN, fortaleciera en la ciudadanía la idea de votar en blanco o nulificar el sufragio, Jesús Ortega, Presidente Nacional del PRD entró al quite y bajo el argumento baladí de ausencia de equidad, facilitó la tarea al IFE, al TRIFE  y a los presidentes nacionales del tricolor y el blanquiazul de evitar incrementar el ya de sí enrarecido clima de descomposición en que ha caído el actual proceso electoral.

No hay debate televisado, sin embargo, bacinica en ristre cada quien por su lado y por todos los medios a su alcance, los partidos punteros mantendrán a nivel de piso  su línea de denigración de la política y torpedeo a la línea de flotación de la incipiente democracia.

¿O es que,  atendiendo a lo que cotidianamente difunden los medios de comunicación, podría esperarse del fallido debate un intercambio civilizado de ideas y propuestas? Indudablemente que no.

La espiral de mutuo descrédito en que se revuelven PAN y PRI, a unos cuantos días de que concluyan las campañas políticas, es tan intensa que por simple reacción inercial el intercambio de inmundicias era más que inevitable. Por razones obvias, toda la clase política tenía que evitar que la mierda desbordara el bacín y que mejor que un colaboracionista experto en la materia como Jesús Ortega,  se prestara a ponerle freno a tal desatino.

Desafortunadamente, el destino alcanzó a nuestros inefables políticos. El mal viene de atrás y ya no hay tiempo para borrar del imaginario popular la profundidad de la crisis por la que atraviesa el sistema de partidos en México. La corrupción e impunidad brota por doquier y son los mismos partidos los que se han encargado de destapar la cloaca. Para la ciudadanía no pasa desapercibido escándalo tras escándalo en el que se ven involucrados personeros de la vida política nacional, estrechamente vinculados con los más oscuros intereses de quienes se disputan el destino de México como botín.

El cochinero no se ha cerrado aún. Falta mucho por ver de aquí a los cierres de campaña. Aún queda mucha mierda en las alforjas del PAN el PRI y el PRD, por lo que no es de dudarse que entre ella habrá que recorrer el camino entre nuestro hogar y las urnas. Más ello no debe ser inconveniente para, armados de fe más que de confianza, cumplamos con nuestra obligación y deber cívico de sufragar. Que la responsabilidad de un proceso fallido no quede en la ciudadanía.

Lo que pase después del cinco de julio será otro boleto. Otro escenario en el que la responsabilidad depositada en el arbitro de la elección y en el tribunal que habrá de sancionarla, estará en juego. Esperemos que nuestro voto se respete por el bien de todos.

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Junio 16, 2009

En Perspectiva

Tapar el pozo después de las exequias, tiene costo político

En memoria de Eduardo Pérez Roque. Comprometido con las tareas educativas, siempre tuvo presente a su Alma Máter, la  Benemérita Escuela Normal Veracruzana.

Si las guerras “quirúrgicas” que están a la orden del día en todo el planeta,  gracias a los medios de comunicación no hubieran extirpado en amplios sectores de la raza humana la capacidad de indignación, nada impactaría más que la muerte violenta de uno o varios niños, bien sea resultante del llamado efecto colateral en las conflagraciones armadas o como consecuencia de la negligencia criminal gubernamental. Son tantos y tan constantes los episodios dramáticos difundidos por los medios e ilustrados con imágenes a todo color, en los que aparecen menores privados de la vida con toda impunidad, que estas tragedias tienden a pasar desapercibidas para una audiencia que, en su orden de prioridades informativas,  presuntamente cuenta más el último chisme de la farándula o la licenciosa conducta del presidente de Francia.

La muerte de 44 pequeños bien pudo pasar en Irak, Afganistán o en Somalia y, para los mexicanos no hubiera significado nada. Una aberrante noticia más, entre muchas, que no pasa más allá de un impacto visual adecuadamente explotado por los medios de comunicación. Tenía que pasar la reciente desgracia acaecida en Hermosillo, Sonora, para que la sociedad mexicana constatara que ninguna tragedia en la que pierden la vida niños inocentes, nos debe ser ajena y mucho menos acallar nuestra indignación y enérgica protesta. Más que tapar el pozo, lo menos que se puede exigir es justicia.

Por eso llama la atención que se pretenda desviar la atención de la opinión pública hacia detalles de la tragedia que satisfacen el morbo de la gente pero que no van al fondo de los orígenes de un crimen que hoy a todos nos conmueve. No hagan olas, no hay que politizar un evento circunstancial, lamentable si, pero que no tiene por que incidir en el tema electoral de moda, es lo que priva en el ánimo de una clase política ocupada y preocupada en desvanecer el fantasma del voto en blanco. En su momento se creará una comisión en el Congreso de la Unión que investigue a fondo las razones técnicas y financieras que dieran lugar a la tragedia; se inventarán culpables, se emitirá un acuerdo que obligue al IMSS y a la Sedesol a enmendar entuertos, y se dará vuelta a la página, sepultando el tema en el olvido en tanto se resuelve en definitiva el resultado de la elección en puerta.

En este tenor se destaca la preocupación del Secretario de Protección Civil del Gobierno de Veracruz difundida por los medios: más que politizar la lamentable desgracia,  se procede a la revisión de más de 500 establecimientos administrados por la Sedesol y destinados en la entidad a guarderías infantiles,  para evitar que en lo futuro tengamos que lamentar un evento similar al de Sonora.

A estas alturas del partido, todas, sin excepción, tanto las guarderías como los establecimientos educativos, públicos o privados, asentados en la entidad, deberían reunir las condiciones técnicas mínimas para preservar la integridad física de los usuarios, y así debería obrar constancia en los archivos de la Secretaría a cargo de Ranulfo Márquez Hernández, independientemente de la responsabilidad que compete a los gobiernos municipales en la materia. Las declaraciones del funcionario estatal prueban lo contrario: los establecimientos deben someterse hoy a una exhaustiva revisión, simplemente porque no se cuenta con información fidedigna al respecto o porque a sabiendas de irregularidades existentes estas se toleran. No se quiere politizar el tema, pero se pone la Sedesol en la mira de la ciudadanía con fines electorales;  Ranulfo Márquez no debería obviar el hecho de que así como se beneficia al panismo con actos de corrupción gubernamental, también sobre el particular el priísmo tiene una muy larga cola que le pisen. Ejemplos sobran.

Guste a no a la clase gobernante, el tema es, de principio a fin, político;  atañe lo mismo al gobierno que a todos los partidos por igual. La tragedia de Hermosillo es una más de las ya incontables manifestaciones de simulación, corrupción, impunidad y tráfico de influencias que tiene harta a la ciudadanía, y así lo registran las mayorías de este país. Situaciones como la que nos ocupa, en las que directa o indirectamente tienen que ver, por comisión u omisión, con el manejo mafioso de la administración pública en sus tres órdenes de gobierno, son ya tema cotidiano. En la medida en que afectan al grueso de la población, son motivo del clima imperante de rechazo al sufragio.

Con todo respeto para los familiares de los niños fallecidos, no se puede negar que querer tapar el pozo después de las exequias, tiene su costo. La indignación ciudadana cobrará facturas el próximo domingo 5 de julio.

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Junio 15, 2009

Pulso crítico

¿Se justifica el voto nulo?

El debate va. Las opciones de votar o no votar, inclinarse por el voto válido o por el voto nulo, a 20 días de la elección están en el ánimo de amplios sectores de la población.

En términos de racionalidad, siendo la democracia representativa en México asignatura pendiente por construir, el hacer valer lo dispuesto en la Constitución General de la República, que otorga a todo ciudadano el derecho a votar y ser votado, asumiéndose el pueblo como mandante, da lugar a que todas las opciones electorales sean respetables y legítimas, incluyendo el llamado voto en blanco o voto nulo. No obstante, la sola idea de castigar a la clase política impugnando de facto a un proceso electoral contrario a los intereses de las mayorías sin que tal determinación se haga acompañar por acciones organizadas de movilización social, no parece tener justificación alguna. No beneficia en nada a la ciudadanía ni tiene consecuencias legales, éticas o políticas  para aquellos a los que se pretende castigar.

Una elección se gana,  así sea por un voto, con la suma aritmética de sufragios válidos a favor de un partido o candidato, lo mismo si votan millones que si la participación en las urnas se reduce a unos cuantos miles. Lo demás, simple apunte para el anecdotario, o tema para tres años de denuncias y protestas que ni le van ni le vienen a la clase gobernante.

Sin embargo, “haiga sido como haiga sido”  el origen de la campaña a favor del voto nulo, lo que no se puede perder de vista es que para el imaginario popular tiene un carácter simbólico que va más allá del marco legal, rebasando incluso el que tanto tenga de grosor y sensibilidad el carapacho que recubre el cinismo de la clase política. El descontento ciudadano ha ido en aumento, generalizándose, justificando la indignación y la búsqueda de instrumentos o vías alternativas por las cuales manifestar o canalizar el rechazo al actual estado de cosas. Y que mejor que en la coyuntura, darle la espalda a los partidos políticos negándoles el voto, aún a sabiendas de que con ello no cambia nada.

Si bien no estoy de acuerdo en lo personal con la aplicación de voto nulo como castigo al sistema político que prevalece en México, no puedo dejar de considerar que, frente al cómodo abstencionismo, el asistir a las urnas y votar, así sea de balde, constituye un paso progresista en el largo trecho por recorrer en la tarea de dignificación de la política y  rescate de la democracia representativa. No porque los políticos escuchen y atiendan a la necesidad de cambio, ellos están en contra, sino visto como un aún tímido primer avance en la toma de consciencia nacional de la necesidad de avanzar en la tarea pendiente de construir desde abajo la organización popular y democrática de que hoy se carece; un partido político unitario capaz de oponerse a la tendencia fascista que hoy desde las altas esferas del poder real se impulsa en México con el contubernio del PAN y el PRI como soporte.

Bajo esta óptica, el voto nulo se entiende y justifica. Calderón Hinojosa  se equivoca si cree que el pueblo de México está de acuerdo con su teoría de  desideologización del quehacer público y las tareas del desarrollo económico y social, con la que pretende justificar la profundización de los procesos de privatización de la industria energética y alimentaria, de los servicios de educación y salud, así como la imposición de la flexibilización laboral y el congelamiento de los salarios. El voto nulo, en la coyuntura, le demostrará lo contrario.

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Junio 15, 2009

Pulso crítico

Más dinero, más policías, más soldados en las calles, no es la respuesta

El conjunto de propuestas que formulara el Lic. Alejandro Montano Guzmán ante una nutrida audiencia en el desayuno mensual de la agrupación  “Entidad Plural”,  en la capital de Veracruz, destaca en la medida en que el aspirante a diputado federal plurinominal por el PRI, son las primeras en las campañas electorales en puerta que intentan abordar de manera integral la compleja problemática que tiene postrado al país.

Se puede o no estar de acuerdo con lo propuesto por el también Director General del diario Milenio El Portal, pero el esfuerzo por resumir y exponer públicamente su visión sobre el presente y futuro de la Nación, tiene su mérito ante la ausencia casi total de ideas y propuestas de candidatos de los diversos partidos a la diputación federal en Veracruz.

Antepongo que se puede estar o no de acuerdo, en la medida que, con base en su experiencia personal al frente de la Secretaría de Seguridad Pública en la administración del Lic. Miguel Alemán Velasco, su visión de la problemática actual le lleva a colocar el tema de la seguridad y la guerra contra la delincuencia organizada, como el eje central de sus propuestas. Reduciendo el renglón de la economía y el desarrollo social a segundo término, tocándole con presuntas respuestas de orden legal, fiscal, presupuestal y de técnicas parlamentarias, evadiendo el principal y de más urgente solución tema de la crisis política que vive el país.

Cuando afirma que: “La crisis económica si bien se generó en el exterior, se reforzó en el interior porque no hemos logrado avanzar en las reformas estructurales que le hacen falta al país”, parte de una premisa falsa en su análisis en tanto la crisis concurrente es sistémica, globalizada e interdependiente; su origen no tiene un lugar geográfico específico y su conformación y esplosividad es consecuencia de las contradicciones del sistema a escala planetaria. Incurriendo en las mismas limitaciones del análisis panista y evadiendo el hecho de que en el momento mismo en que los gobiernos priístas uncieron a México al llamado “Consenso de Washington”, se hicieron corresponsables de la  crisis generalizada del capitalismo en su actual etapa neoliberal.

El no considerar el contexto más general de la crisis económica mundial da lugar a caer en recetas manidas de respuesta, como el proponer implícitamente “reformas estructurales” neoliberales, poniendo más lumbre a la hoguera.

Sin un proyecto claro de Nación, liderazgo, unidad nacional y rumbo cierto, que nos aleje del modelo neoliberal, dado ya como agotado por los organismos financieros internacionales más paradigmáticos de la época, poco puede aportar un poder legislativo secuestrado por una partidocracia insensible, que no sea el seguir profundizando en el proceso de privatización de la riqueza nacional, desigualdad, pobreza, y entrega de la soberanía al capital extranjero. El problema toral del país es político y, por tanto, las crisis concurrentes (económica, financiera, de seguridad pública, de procuración de justicia, de educación, de salud, alimentaria, y de representatividad y credibilidad), que frenan el desarrollo del país y califican al Estado- Nación como fallido, exigen respuestas políticas que no se dan. Tibiamente el senador Manlio Fabio Beltrones hace mención a ello y habla de la necesidad de avanzar en la Reforma del Estado.

Paradójicamente la clase política no lo quiere ver así. Quizá por ello tanto el PAN como el PRI coinciden en hacer del combate militar y policiaco al crimen organizado, cortina de humo tras la que se oculte su falta de voluntad de cambio de rumbo y su desinterés por atender lo que para las grandes mayorías en su  orden de prioridades básicas de supervivencia y bienestar, es urgente y necesario.

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Junio 11, 2009

Pulso crítico


Junio 9, 2009


Junio 6, 2009

Pulso crítico

A propósito de la libertad de expresión

Bajo el encabezado “Gacetilleros, gansos y embaucadores”, el diario El País (31/05/09) reproduce uno de los capítulos de “El Pianista en el Burdel”, de la pluma de uno de los fundadores del rotativo español, Juan Luís Cebrián, periodista y escritor, en el que el autor resume el quehacer periodístico a lo largo de la vida moderna en sociedad a través de una  selección de ensayos que ilustran la relación entre la prensa, la sociedad,  y el poder, desde las primeras manifestaciones de los medios impresos hasta el periodismo digital, fruto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

El capítulo que nos adelanta El País, inicia de una manera por demás sugerente:

“Rebuscando en mi biblioteca a ratos perdidos me encontré con un curioso ejemplar sobre titulares y noticias disparatados, uno de esos libros que, de tanto en tanto, se publican para demostrar la ignorancia, la vulgaridad o, simplemente, la precipitación con que actúan quienes fabrican los diarios. La portada del volumen reproducía la primera página de un periódico de provincias español cuya noticia principal rezaba: “Muere aplastado por una piedra mientras hacía el amor con una gallina”. Junto al titular, una fotografía de mala calidad ofrecía la prueba fehaciente del suceso, en el que una roca de varias toneladas había machucado la existencia de un pobre campesino dedicado al refocilo con la ponedora.”

El también alto ejecutivo del consorcio editorial “Grupo Prisa” y quien en 2003 recibiera  la Medalla de Honor de la Universidad Veracruzana por su prolífica obra publicada, en el capítulo de referencia nos remite al Siglo XVII en el que se registran los orígenes del periodismo como quehacer social, destacando que las noticias raras y absurdas han gozado siempre de un protagonismo admirable desde que se instalaron los precedentes más conocidos de la historia del periodismo moderno: los gazzettanti venecianos o los canard parisinos. Denominaciones que se derivan, ilustra el autor,  de cuando los gondoleros venecianos vendían por la más pequeña de las monedas de la República véneta, una gazzetta, hojillas manuscritas en las que se comunicaban con singular promiscuidad hechos verdaderos y falsos, pintorescos o importantes, calumnias y denuncias, maledicencias o informes que aportaban los comerciantes llegados a la ciudad y que se transmitían de boca en boca entre los mercaderes, navegantes y trabajadores de los muelles. O de  la etimología que tiene que ver con el argot, referido a las imprentas parisinas que recibían los panfletos u hojas volanderas en los que los vendedores de rumores y chismes imprimían sus medias verdades o sus mentiras completas para hacerlas circular, que a le gente le gustaban y parecía dispuesta a admitirlas con naturalidad, de modo que pagaba por ellas lo mismo que por que le leyeran las líneas de la mano.

Poniendo de relieve el autor que los ciudadanos, entonces como ahora, prefieren la imaginación a la verdad a fin de que ésta no les disturbe demasiado; así como también los gobiernos descubrieron  la utilidad propagandística de las gacetas, de modo que reyes y notables se dedicaron a prestigiarlas, otorgándosele a determinados súbditos el privilegio de su publicación e institucionalizando su función. La palabra «gaceta» se santificó y universalizó, dejando de denominar una moneda para dar nombre a los periódicos impresos, aunque el proceso no fue lo bastante intenso como para evitar que todavía llamemos gacetilleros a aquellos periodistas irrelevantes, superficiales o que realizan su trabajo sin rigor informativo.

A partir de tal origen y tras recoger paso a paso la evolución de los medios de comunicación, la tecnología de soporte y la conducta de los hombres y mujeres que hacen posible el fenómeno de la comunicación de masas, Juan Luís Cebrán concluye que la profesión periodística tiene a la vez un origen canalla y un pedigrí regio, características que la han acompañado durante toda su historia. Reporteros y columnistas no cesan de reclamar su pertenencia al pueblo llano, pero al tiempo luchan denodadamente por participar de la riqueza, los placeres y dignidades de la corte. Habitantes permanentes de palacio, en sus corredores tendemos a ser considerados unos intrusos tan necesarios como incómodos, sobre todo desde que los reyes y la nobleza se eligen mediante el sufragio. Basamos nuestra fuerza en un curioso y no reconocido ejercicio de populismo que nada tiene que aprender de las mañas y trucos de los gazzettanti venecianos o de los criadores de aquellos canards parisinos, auténticos gansos que inundaban con sus graznidos los arrabales del burgo.

Al celebrarse en nuestro país un homenaje anual más a la conquista social de la libertad de expresión, derecho que atañe a todos los seres humanos pero que gobiernos, medios de comunicación y periodistas en general  celebran como de su exclusivo interés y beneficio como “Día de la Libertad de Prensa”, valga recurrir a José Luís Cebrián para,  a partir de “El Pianista del Burdel”, reflexionar sobre el presente y futuro del quehacer periodístico en la transición a la sociedad del conocimiento. Con la irrupción de la internet y las tecnologías multimedia de la denominada Web 2.0, los conceptos de comunicación e información se revolucionan y,  con ello, los paradigmas éticos del papel social y político del periodista en la aldea global.

Parece que ya nada es igual al pasado gracias al impetuoso avance de la ciencia y de la técnica y, sin embargo,  el desarrollo desigual pero combinado de la historia nos dice lo contrario. Paradójicamente el uso actual de los más ambiciosos adelantos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no se corresponde con el avance de una sociedad que pareciera estar anclada al pasado. La Red de Redes, por donde se le quiera ver, recrea en el presente, entre otras cosas, el origen del periodismo, reproduciendo las mismas motivaciones y paradigmas que animaran a los gazzettanti venecianos o los canard parisinos,  haciendo del  arte de embaucar y manipular instrumento de dominación de masas al servicio del poder. El sistema dominante así lo quiere, así lo necesita,  y así lo determina.

Con la salvedad de que, como consecuencia de esa misma ley histórica, la misma tecnología creada para ejercer dominio sobre las clases subordinadas, en manos del hombre común es también herramienta de liberación. Subordinados por siempre a procesos tecnológicos que no controlan y víctimas de la enajenación a que les sujeta una cultura que les es impuesta a través de la información y la desinformación desde las altas esferas del poder, hombres y mujeres  rescatan su palabra, apropiándose de la herramienta de dominación. Toman en sus manos, aún sin comprenderlas a cabalidad, nuevas tecnologías informáticas, nuevas herramientas, hoy al alcance de todos, generando el fenómeno comunicacional de la interrelación global, recíproca, horizontal,  entre pares que son al mismo tiempo emisores que receptores del mensaje,  sin necesidad de intermediarios. Posibilitándose la transición del ser humano de simple objeto a sujeto de su propia historia, dando lugar al periodismo ciudadano.

Así, en este marco, lo que hoy se conoce y se celebra como libertad de expresión, ejercitada por una minoría privilegiada, cobra su verdadero sentido como un derecho universal al alcance de todos. Ejercerlo a plenitud sin más cortapisas que el propio compromiso ético, moral y político de cada quien  con los otros, más que motivo de celebración es asignatura pendiente en el largo camino de la construcción de la democracia y el bien común.

El capítulo que nos adelanta el rotativo español, invita a leer con avidez “El Pianista del Burdel” de Juan Luís Cebrián.

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Junio 3, 2009

Pulso crítico

“María Cristina nos quiere gobernar…”

Dentro del escenario maniqueo que se nos quiere imponer como preámbulo a la elección del 5 de julio próximo, he escuchado de labios de priístas una frase lapidaria que hoy hace suya la Sra. Beatriz Paredes, Presidenta nacional del PRI: “El PAN no sabe gobernar”. Extraña afirmación que considero totalmente fuera de lugar y al margen del contexto histórico de México.

Más allá de hechos probados que demuestran fehacientemente que los últimos 4 presidentes de la república emanados de las filas del PRI no supieron gobernar, adoptando el modelo neoliberal de desarrollo que condujera al más que evidente desmantelamiento del Estado y empobrecimiento de la Nación, hoy, a más de cinco lustros de distancia, es ya del dominio público que en los casi nueve años de gobierno panista el PRI ha cogobernado, compartiendo con la derecha la toma de aquellas decisiones que hoy tienen al país al borde del desastre anunciado.

¿O es que existe duda al respecto?

A unas cuantas semanas de los comicios del 5 de julio un alto porcentaje de la población así lo percibe; juzgándose por igual no sólo al PRI y al PAN, sino a la partidocracia que en conjunto constituye la clase gobernante. Tan es así que entre la ciudadanía cobra fuerza la idea de no sufragar o de nulificar el voto, antes que legitimar un estado de cosas en el que la voluntad de cambio no se da.  La clase política no puede ni debe hablar y mucho menos afirmar, que un partido político en específico sabe o no sabe gobernar a un país que hoy día se contempla sin rumbo, sin liderazgo, sin destino cierto y sin esperanza, sin morderse la lengua.

De ahí que la estrategia priísta en su afán de contrarrestar el efecto de un garlito que les pusiera Felipe Calderón y su equipo de expertos extranjeros en “guerra sucia electoral”, resulta ser harto simplista. No conforme con haber caído en la trampa, el PRI, – los partidos emergentes parecen no contar en el polarizado combate -, se revuelve con generalidades, con palos de ciego circunscritos a un  ámbito electoral que pasa por intereses personales y de grupo de la clase política, evadiendo una estrategia de propuestas concretas que apunten a dar respuesta puntual a lo que hoy día, frente a la crisis sistémica global, ocupa y preocupa a la mayoría de una población a la que ni se le ve ni se le escucha.

 Si el partido tricolor supiera gobernar, frente a las crisis concurrentes tendría las respuestas a flor de labio y tiempo ah, como oposición responsable,  hubiera renunciado al maridaje con el PAN; dejando de prestarse al juego de la derecha que, entre sus logros más destacados, tiene en su haber la militarización del país, el derrumbe de la economía y el retroceso democrático. No es así. La coincidencia en intereses estratégicos con la derecha, hacen del PRI un simple colaborador y compañero de camino del panismo en el poder. Ambos partidos se tapan con la misma sábana y los artífices de la estrategia del terror lo saben y de ello se valen para arrinconar al priísmo.

Dejar hacer, dejar pasar, es la consigna priísta. Manos libres al gobierno de Calderón Hinojosa, lo mismo para concluir la tarea histórica de desmantelamiento del Estado, la venta de garaje ofertando al capital extranjero lo poco que queda del patrimonio nacional, que para poner la soberanía en manos del  mejor postor ante la incapacidad manifiesta del (des) gobierno para brindar seguridad y bienestar a los mexicanos. Las campañas políticas de los candidatos priístas en curso,  no indican la existencia de la más mínima voluntad de corregir el rumbo. Para el PAN su estrategia electoral es congruente con su naturaleza y con sus objetivos: mantener el poder a cualquier costo para profundizar el proceso de derechización fascistoide del Estado mexicano. ¿Cuáles son los objetivos de mediano y largo plazo del PRI? Esta pregunta se queda sin respuesta. En la coyuntura sólo habla de un triunfo pírrico de sus candidatos.

El PRI va a ganar en las elecciones en puerta. Casi es un hecho pero, ¿conoce la ciudadanía de sus intenciones de mediano y largo plazo en lo que a rumbo y destino del país concierne? ¿O la elección es únicamente un paso previo en la búsqueda de la recuperación de Los Pinos; la recuperación del poder por el poder mismo, para después compartirlo con el PAN? No hay respuesta, como tampoco se dio el cambio democrático al interior de este partido,  en respuesta a una militancia dolida y confundida tras la derrota de Roberto Madrazo.

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Mayo 31, 2009

Pulso crítico

No es tiempo aún de llamar a misa de difuntos

En el descompuesto escenario político nacional resulta ingenuo pensar que de 77 millones de electores potenciales, el voto está polarizado entre el PRI y el PAN. Lo mismo podría decirse en tratándose de Veracruz, con más de 5 millones de ciudadanos en edad de votar. La cosa no es tan así cuando hablamos de una sociedad plural, política y socialmente lastimada. No puede dejarse de reconocer que los 8 partidos con registro nacional se disputarán apenas el 40 por ciento de los votantes potenciales; de acuerdo a resultados de las múltiples encuestas publicadas, el 60 por ciento restante corresponde al ejército de abstencionistas que, por indiferencia o por motivación política premeditada, desde ya han decidido quedarse en casa el próximo cinco de julio.

Luego tan ingenuo como fuera de lugar resulta la afirmación de algunos analistas que estiman que partidos como el PRD y Convergencia, perderán su registro, por el sólo hecho de que en Veracruz ni se les ve ni se les oye. Igual de ingenuo es afirmar que tanto Andrés Manuel López Obrador como Dante Delgado Rannauro, son cadáveres políticos insepultos por la sola razón de que no aparecen en los principales medios de comunicación de la entidad. O más bien, porque no pagan publicidad política en los mismos términos que el PRI o el PAN.

Aventurada opinión a mi juicio. Si el PRD y Convergencia tienen poco que ofrecer al electorado, guardada la proporción del caso, el resto de los partidos políticos en México atraviesan por la misma tesitura. Más allá de los conflictos internos que desde hace meses vienen dañando la imagen del partido del sol azteca, o del silencio mediático asumido por Convergencia, ambos cuentan con un voto duro nada despreciable.

En el 2006 el PRI atravesó por un mal momento y, sin embargo, la inercia de un voto duro, acumulado en el tiempo, le permitió ser factor determinante para jugar el papel de fiel de la balanza en la confrontación polarizada entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa. Es más, como ya se ha hecho público, gracias al PRI hoy el michoacano es el inquilino oficial de Los Pinos.

Querer tomar como punto de comparación los resultados en Veracruz de un   desaseado proceso en el 2007 -sin tomar en consideración los resultados de la elección presidencial del 2006-, apoyándose en un análisis lineal en el que se califica al actual proceso electoral en función del peso específico de Calderón Hinojosa o de Fidel Herrera Beltrán, beligerantes confesos, no lo considero correcto. El reacomodo de las diversas fuerzas políticas y el poder fáctico que en ellas incide frente a la elección en puerta, la mayor de las veces se da al margen del poder formal. Tanto el efecto Fidel o el efecto Calderón, expresado en recursos diversos aplicados en la compra de conciencias,  pueden incidir en la elección pero no más que el peso específico de las crisis concurrentes (económica, financiera, política, sanitaria) que ya afectan a toda la población. Para el votante potencial cuenta más el más seguro lo comido de la vida cotidiana que el futuro incierto que ofrece una clase política incapaz de atender al presente.

Andrés Manuel y Dante estoy seguro saben de la profundidad del descontento más que lo que de este saben los dirigentes del PRI y del PAN. Los primeros llevan más de dos años y medio tentándole el agua a los camotes, en todos y cada uno de los municipios del país y en todas y cada una de las delegaciones del Distrito Federal. Los segundos sólo se aplican en época de elecciones y bajo la óptica de una estructura formal que se niega a reconocer la profunda brecha existente entre ciudadanía y clase política. Si contar con comités ciudadanos en toda la red municipal del país, dispuestos a seguir al “peje” y trabajar por el movimiento de resistencia pacífica, quiere decir que este está políticamente muerto, entonces están equivocados quienes así lo afirman.

Dante Delgado, a quien en Veracruz se pretende subir al ring de la guerra sucia, descalificándole de antemano para el 2010, no hace el ruido que quisieran escuchar algunos medios de comunicación, es cierto, como también lo es que su partido poco hace para hacerse notar. Pero de ahí a que políticamente sea cadáver a desechar, o que Convergencia no cuente en Veracruz,  hay mucho trecho.

No se puede olvidar que en política a unos les toca lanzar los cohetes y a otros el recoger las varas. Frente al repudio generalizado a que ha dado lugar la suciedad vertida en la confrontación entre el PRI y el PAN, Convergencia apoyada por Andrés Manuel, podría ser la opción menos peor de la contienda. Lo veremos el próximo cinco de julio.

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