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Votando todos, todos
ganamos

Elba Esther Gordillo
Textos de J. Enrique
Olivera Arce
Junio 24, 2009
Pulso
crítico
Elecciones. No esperemos que los
lobos cambien de piel
Así como he considerado en mis opiniones que el
voto en blanco o nulo no tendrá ningún efecto en la
clase política a la que se pretende castigar el próximo
5 de julio, manifestándome a favor del voto válido así
sea a favor del candidato o partido que consideremos
menos peor, en congruencia debo admitir que nada
garantiza que sea respetado el sufragio de las mayorías.
Tras los ejemplos de incivilidad política, por
decir lo menos, que a lo largo del proceso electoral en
marcha han puesto de manifiesto los partidos punteros de
la contienda, nada ni nadie nos puede asegurar que las
antidemocráticas conductas de quienes se han asumido
como auspiciadores de la llamada “guerra sucia”, o
“guerra de lodo”, sufran modificación alguna a partir de
las cero horas del 5 de julio próximo.
Sería ingenuo pensar que los ejércitos de porros
electorales (operadores les llaman), sus estrategas y
sus conductores, de la noche a la mañana trocarán la
piel de lobo por la de inicuas y mansas ovejas. Tanto
el PRI como el PAN van por todo y así lo han manifestado
públicamente; su objetivo es “carro completo”, hágase
como se haga y no precisamente por la vía democrática o
al amparo de los principios éticos y morales de la Madre
Teresa.
En cada entidad federativa tanto el gobierno
federal como los gobernadores tienen claro que en una
elección de Estado quien tenga más saliva comerá más
pinole. De ahí que en la ya polarizada contienda, tanto
las huestes panistas como las priístas se disputarán
cada voto al precio que sea. Unos y otros ya velan armas
para, recurriendo a todas las técnicas conocidas de la
tradicional “ingeniería electoral”, secuestrar una vez
más la voluntad popular. No se puede esperar otra cosa
y, sin embargo, me mantengo en lo dicho: que la
responsabilidad del fracaso anunciado del ejercicio
democrático del 5 de julio no quede en la ciudadanía.
Hay que votar.
No se puede hacer de lado que, entre otras
manifestaciones de la mapachería electoral, destaca la
compra de votos mediante la cual los partidos políticos
se aprovecharan de la necesidad de la gente. Sin
embargo, la pobreza no está reñida con la dignidad y la
convicción del elector de que su voz debe ser escuchada,
pero, si el hambre aprieta, cuando menos que la
recompensa valga la pena. Así que para aquellos que
desde ahora tienen contemplado el vender su voto para
beneficiar a tal o cual partido o candidato, lo menos
que se les puede pedir es que vendan caro su amor, que
ya habrá oportunidad de ponerse a mano con su
conciencia.
Hay que asistir a las urnas y ejercer el derecho
de voto. Ejerciendo también, eso sí, el derecho que nos
ampara de vigilar hasta donde sea posible que partidos y
candidatos no se agandallen y, si esto se da, denunciar
públicamente la acción de los mapaches.
Con la satisfacción del deber cumplido y con
plena conciencia de que la democracia se construye
ejerciéndola, a partir del día siguiente, 6 de julio,
podremos entonces valorar si valió la pena sufragar. El
balón estará en los terrenos de la FEPADE, del IFE y el
TRIFE y tocará entonces a la clase política demostrar a
la ciudadanía si se hace merecedora a una nueva
oportunidad o, de plano, prepara los bártulos para
actuar en consecuencia cuando el clamor popular pida que
se vayan todos.
pulsocritico@gmail.com
Junio 20, 2009
Pulso
crítico
Veracruz. Diputado sataniza a
enemigos de la fe
Con
Fidel Herrera Beltrán, hasta la ignominia.
Así podría
sacarse en conclusión de lo expresado el pasado viernes
19 de los corrientes por el coordinador de los diputados
del PRI en el Congreso local, Héctor Yunes Landa, quien
advirtiera que “quien habla mal del Gobernador Fidel
Herrera, quien lo cuestiona, lo señala o lo denosta,
tiene automáticamente el repudio de los veracruzanos”.
Es sano conocer
a tiempo a aquellos que aspiran a gobernarnos. Cuando
Yunes landa, que es uno de estos, afirma que “quien
agrede a Fidel, “escupe para arriba”, se retrata de
cuerpo entero ante la ciudadanía como simple lambiscón.
A más de identificarse como un enemigo más de la
libertad de pensamiento y de expresión, atribuye de
manera por demás temeraria su particular punto de vista
al sentir y el pensar de todos los veracruzanos.
Para quien
aspira a la gubernatura de Veracruz, no es válido
cuestionar o señalar a quien en su carácter de
mandatario se debe a sus mandantes, so pena de de
ganarse en automático el repudio de todos. ¿Cuáles
todos? ¿Los diputados del PRI que dicen representar la
voluntad popular? ¿Los incondicionales que le deben
obediencia a quien dicen es el que manda en Veracruz? O
una ciudadanía plural que, independientemente de la
filiación política de cada quien, está en su derecho de
exigir eficiencia, eficacia y transparencia a aquellos
que en su nombre y representación ejercen un cargo de
elección popular; así como también está en pleno derecho
de calificar, cuestionar, señalar, criticar e incluso de
juzgar y condenar a los mandatarios que, a su juicio, no
respondan al mandato ciudadano, sin que ello implique
“escupir para arriba” o ser satanizado como enemigo de
la fe.
Por cuanto al
hecho de denostar, injuriar, o bien calumniar al
gobernador en turno, a sus colaboradores, o a cualquier
hijo de vecino, ello no da lugar al repudio generalizado
sino simplemente a la sanción que de conformidad con la
legislación vigente, de ser ello procedente aplique en
su caso el juez que corresponda. Así que mi estimado
diputado, se pasa. Ignorando, por cierto, que sea cual
fuere el gobernante en turno, este siempre será objeto
de maledicencias y chascarrillos en las tertulias
públicas o privadas, los mexicanos lo llevamos en
nuestra naturaleza. Así que para que tanta alharaca y
aspaviento, que no sea para tratar de agradar a quien
hoy está a cargo del poder ejecutivo estatal. Lo cual
habla muy mal de quien lejos de ejercer el mandato de
representante de la voluntad popular, servilmente hace
el papel de sumiso cortesano del titular del ejecutivo.
Sólo se
descalifica, mi estimado diputado. Su perfil expuesto,
que por cierto raya en algo cercano al autoritarismo
fascista, no se corresponde con lo democráticamente
deseable, eso sí, por todos los veracruzanos.
pulsocritico@gmail.com
Junio 18, 2009
Pulso
crítico
Que la responsabilidad no quede en la ciudadanía
Ante el riesgo de que el intercambio de
inmundicia a que podría dar lugar el debate anunciado
entre Beatriz Paredes Rangel del PRI y Germán Martínez
del PAN, fortaleciera en la ciudadanía la idea de votar
en blanco o nulificar el sufragio, Jesús Ortega,
Presidente Nacional del PRD entró al quite y bajo el
argumento baladí de ausencia de equidad, facilitó la
tarea al IFE, al TRIFE y a los presidentes nacionales
del tricolor y el blanquiazul de evitar incrementar el
ya de sí enrarecido clima de descomposición en que ha
caído el actual proceso electoral.
No hay debate televisado, sin embargo, bacinica
en ristre cada quien por su lado y por todos los medios
a su alcance, los partidos punteros mantendrán a nivel
de piso su línea de denigración de la política y
torpedeo a la línea de flotación de la incipiente
democracia.
¿O es que, atendiendo a lo que cotidianamente
difunden los medios de comunicación, podría esperarse
del fallido debate un intercambio civilizado de ideas y
propuestas? Indudablemente que no.
La espiral de mutuo descrédito en que se
revuelven PAN y PRI, a unos cuantos días de que
concluyan las campañas políticas, es tan intensa que por
simple reacción inercial el intercambio de inmundicias
era más que inevitable. Por razones obvias, toda la
clase política tenía que evitar que la mierda desbordara
el bacín y que mejor que un colaboracionista experto en
la materia como Jesús Ortega, se prestara a ponerle
freno a tal desatino.
Desafortunadamente, el destino alcanzó a
nuestros inefables políticos. El mal viene de atrás y ya
no hay tiempo para borrar del imaginario popular la
profundidad de la crisis por la que atraviesa el sistema
de partidos en México. La corrupción e impunidad brota
por doquier y son los mismos partidos los que se han
encargado de destapar la cloaca. Para la ciudadanía no
pasa desapercibido escándalo tras escándalo en el que se
ven involucrados personeros de la vida política
nacional, estrechamente vinculados con los más oscuros
intereses de quienes se disputan el destino de México
como botín.
El cochinero no se ha cerrado aún. Falta mucho
por ver de aquí a los cierres de campaña. Aún queda
mucha mierda en las alforjas del PAN el PRI y el PRD,
por lo que no es de dudarse que entre ella habrá que
recorrer el camino entre nuestro hogar y las urnas. Más
ello no debe ser inconveniente para, armados de fe más
que de confianza, cumplamos con nuestra obligación y
deber cívico de sufragar. Que la responsabilidad de un
proceso fallido no quede en la ciudadanía.
Lo que pase después del cinco de julio será otro
boleto. Otro escenario en el que la responsabilidad
depositada en el arbitro de la elección y en el tribunal
que habrá de sancionarla, estará en juego. Esperemos que
nuestro voto se respete por el bien de todos.
pulsocritico@gmail.com
Junio 16, 2009
En Perspectiva
Tapar el pozo después de las
exequias, tiene costo político
En memoria de Eduardo Pérez
Roque. Comprometido con las tareas
educativas, siempre tuvo presente a su
Alma Máter, la Benemérita Escuela
Normal Veracruzana.
Si
las guerras “quirúrgicas” que están a la
orden del día en todo el planeta, gracias a
los medios de comunicación no hubieran
extirpado en amplios sectores de la raza
humana la capacidad de indignación, nada
impactaría más que la muerte violenta de uno
o varios niños, bien sea resultante del
llamado efecto colateral en las
conflagraciones armadas o como consecuencia
de la negligencia criminal gubernamental.
Son tantos y tan constantes los episodios
dramáticos difundidos por los medios e
ilustrados con imágenes a todo color, en los
que aparecen menores privados de la vida con
toda impunidad, que estas tragedias tienden
a pasar desapercibidas para una audiencia
que, en su orden de prioridades
informativas, presuntamente cuenta más el
último chisme de la farándula o la
licenciosa conducta del presidente de
Francia.
La
muerte de 44 pequeños bien pudo pasar en
Irak, Afganistán o en Somalia y, para los
mexicanos no hubiera significado nada. Una
aberrante noticia más, entre muchas, que no
pasa más allá de un impacto visual
adecuadamente explotado por los medios de
comunicación. Tenía que pasar la reciente
desgracia acaecida en Hermosillo, Sonora,
para que la sociedad mexicana constatara que
ninguna tragedia en la que pierden la vida
niños inocentes, nos debe ser ajena y mucho
menos acallar nuestra indignación y enérgica
protesta. Más que tapar el pozo, lo menos
que se puede exigir es justicia.
Por
eso llama la atención que se pretenda
desviar la atención de la opinión pública
hacia detalles de la tragedia que satisfacen
el morbo de la gente pero que no van al
fondo de los orígenes de un crimen que hoy a
todos nos conmueve. No hagan olas, no hay
que politizar un evento circunstancial,
lamentable si, pero que no tiene por que
incidir en el tema electoral de moda, es lo
que priva en el ánimo de una clase política
ocupada y preocupada en desvanecer el
fantasma del voto en blanco. En su momento
se creará una comisión en el Congreso de la
Unión que investigue a fondo las razones
técnicas y financieras que dieran lugar a la
tragedia; se inventarán culpables, se
emitirá un acuerdo que obligue al IMSS y a
la Sedesol a enmendar entuertos, y se dará
vuelta a la página, sepultando el tema en el
olvido en tanto se resuelve en definitiva el
resultado de la elección en puerta.
En
este tenor se destaca la preocupación del
Secretario de Protección Civil del Gobierno
de Veracruz difundida por los medios: más
que politizar la lamentable desgracia, se
procede a la revisión de más de 500
establecimientos administrados por la
Sedesol y destinados en la entidad a
guarderías infantiles, para evitar que en
lo futuro tengamos que lamentar un evento
similar al de Sonora.
A
estas alturas del partido, todas, sin
excepción, tanto las guarderías como los
establecimientos educativos, públicos o
privados, asentados en la entidad, deberían
reunir las condiciones técnicas mínimas para
preservar la integridad física de los
usuarios, y así debería obrar constancia en
los archivos de la Secretaría a cargo de
Ranulfo Márquez Hernández,
independientemente de la responsabilidad que
compete a los gobiernos municipales en la
materia. Las declaraciones del funcionario
estatal prueban lo contrario: los
establecimientos deben someterse hoy a una
exhaustiva revisión, simplemente porque no
se cuenta con información fidedigna al
respecto o porque a sabiendas de
irregularidades existentes estas se toleran.
No se quiere politizar el tema, pero se pone
la Sedesol en la mira de la ciudadanía con
fines electorales; Ranulfo Márquez no
debería obviar el hecho de que así como se
beneficia al panismo con actos de corrupción
gubernamental, también sobre el particular
el priísmo tiene una muy larga cola que le
pisen. Ejemplos sobran.
Guste a no a la clase gobernante, el tema
es, de principio a fin, político; atañe lo
mismo al gobierno que a todos los partidos
por igual. La tragedia de Hermosillo es una
más de las ya incontables manifestaciones de
simulación, corrupción, impunidad y tráfico
de influencias que tiene harta a la
ciudadanía, y así lo registran las mayorías
de este país. Situaciones como la que nos
ocupa, en las que directa o indirectamente
tienen que ver, por comisión u omisión, con
el manejo mafioso de la administración
pública en sus tres órdenes de gobierno, son
ya tema cotidiano. En la medida en que
afectan al grueso de la población, son
motivo del clima imperante de rechazo al
sufragio.
Con
todo respeto para los familiares de los
niños fallecidos, no se puede negar que
querer tapar el pozo después de las
exequias, tiene su costo. La indignación
ciudadana cobrará facturas el próximo
domingo 5 de julio.
pulsocritico@gmail.com
Junio 15, 2009
Pulso
crítico
¿Se justifica el voto nulo?
El debate va. Las opciones de votar o
no votar, inclinarse por el voto válido o por el
voto nulo, a 20 días de la elección están en el
ánimo de amplios sectores de la población.
En términos de racionalidad, siendo la
democracia representativa en México asignatura pendiente
por construir, el hacer valer lo dispuesto en la
Constitución General de la República, que otorga a todo
ciudadano el derecho a votar y ser votado, asumiéndose
el pueblo como mandante, da lugar a que todas las
opciones electorales sean respetables y legítimas,
incluyendo el llamado voto en blanco o voto nulo. No
obstante, la sola idea de castigar a la clase política
impugnando de facto a un proceso electoral contrario a
los intereses de las mayorías sin que tal determinación
se haga acompañar por acciones organizadas de
movilización social, no parece tener justificación
alguna. No beneficia en nada a la ciudadanía ni tiene
consecuencias legales, éticas o políticas para aquellos
a los que se pretende castigar.
Una elección se gana, así sea por un voto, con
la suma aritmética de sufragios válidos a favor de un
partido o candidato, lo mismo si votan millones que si
la participación en las urnas se reduce a unos cuantos
miles. Lo demás, simple apunte para el anecdotario, o
tema para tres años de denuncias y protestas que ni le
van ni le vienen a la clase gobernante.
Sin embargo, “haiga sido como haiga sido” el
origen de la campaña a favor del voto nulo, lo que no se
puede perder de vista es que para el imaginario popular
tiene un carácter simbólico que va más allá del marco
legal, rebasando incluso el que tanto tenga de grosor y
sensibilidad el carapacho que recubre el cinismo de la
clase política. El descontento ciudadano ha ido en
aumento, generalizándose, justificando la indignación y
la búsqueda de instrumentos o vías alternativas por las
cuales manifestar o canalizar el rechazo al actual
estado de cosas. Y que mejor que en la coyuntura, darle
la espalda a los partidos políticos negándoles el voto,
aún a sabiendas de que con ello no cambia nada.
Si bien no estoy de acuerdo en lo personal con
la aplicación de voto nulo como castigo al sistema
político que prevalece en México, no puedo dejar de
considerar que, frente al cómodo abstencionismo, el
asistir a las urnas y votar, así sea de balde,
constituye un paso progresista en el largo trecho por
recorrer en la tarea de dignificación de la política y
rescate de la democracia representativa. No porque los
políticos escuchen y atiendan a la necesidad de cambio,
ellos están en contra, sino visto como un aún tímido
primer avance en la toma de consciencia nacional de la
necesidad de avanzar en la tarea pendiente de construir
desde abajo la organización popular y democrática de que
hoy se carece; un partido político unitario capaz de
oponerse a la tendencia fascista que hoy desde las altas
esferas del poder real se impulsa en México con el
contubernio del PAN y el PRI como soporte.
Bajo esta óptica, el voto nulo se entiende y
justifica. Calderón Hinojosa se equivoca si cree que el
pueblo de México está de acuerdo con su teoría de
desideologización del quehacer público y las tareas del
desarrollo económico y social, con la que pretende
justificar la profundización de los procesos de
privatización de la industria energética y alimentaria,
de los servicios de educación y salud, así como la
imposición de la flexibilización laboral y el
congelamiento de los salarios. El voto nulo, en la
coyuntura, le demostrará lo contrario.
pulsocritico@gmail.com
Junio 15, 2009
Pulso
crítico
Más dinero, más policías, más soldados en las calles, no
es la respuesta
El conjunto de propuestas que formulara el Lic.
Alejandro Montano Guzmán ante una nutrida audiencia en
el desayuno mensual de la agrupación “Entidad Plural”,
en la capital de Veracruz, destaca en la medida en que
el aspirante a diputado federal plurinominal por el PRI,
son las primeras en las campañas electorales en puerta
que intentan abordar de manera integral la compleja
problemática que tiene postrado al país.
Se puede o no estar de acuerdo con lo propuesto
por el también Director General del diario Milenio El
Portal, pero el esfuerzo por resumir y exponer
públicamente su visión sobre el presente y futuro de la
Nación, tiene su mérito ante la ausencia casi total de
ideas y propuestas de candidatos de los diversos
partidos a la diputación federal en Veracruz.
Antepongo que se puede estar o no de acuerdo, en
la medida que, con base en su experiencia personal al
frente de la Secretaría de Seguridad Pública en la
administración del Lic. Miguel Alemán Velasco, su visión
de la problemática actual le lleva a colocar el tema de
la seguridad y la guerra contra la delincuencia
organizada, como el eje central de sus propuestas.
Reduciendo el renglón de la economía y el desarrollo
social a segundo término, tocándole con presuntas
respuestas de orden legal, fiscal, presupuestal y de
técnicas parlamentarias, evadiendo el principal y de más
urgente solución tema de la crisis política que vive el
país.
Cuando afirma que: “La crisis económica si bien
se generó en el exterior, se reforzó en el interior
porque no hemos logrado avanzar en las reformas
estructurales que le hacen falta al país”, parte de una
premisa falsa en su análisis en tanto la crisis
concurrente es sistémica, globalizada e
interdependiente; su origen no tiene un lugar geográfico
específico y su conformación y esplosividad es
consecuencia de las contradicciones del sistema a escala
planetaria. Incurriendo en las mismas limitaciones del
análisis panista y evadiendo el hecho de que en el
momento mismo en que los gobiernos priístas uncieron a
México al llamado “Consenso de Washington”, se hicieron
corresponsables de la crisis generalizada del
capitalismo en su actual etapa neoliberal.
El no considerar el contexto más general de la
crisis económica mundial da lugar a caer en recetas
manidas de respuesta, como el proponer implícitamente
“reformas estructurales” neoliberales, poniendo más
lumbre a la hoguera.
Sin un proyecto claro de Nación, liderazgo,
unidad nacional y rumbo cierto, que nos aleje del modelo
neoliberal, dado ya como agotado por los organismos
financieros internacionales más paradigmáticos de la
época, poco puede aportar un poder legislativo
secuestrado por una partidocracia insensible, que no sea
el seguir profundizando en el proceso de privatización
de la riqueza nacional, desigualdad, pobreza, y entrega
de la soberanía al capital extranjero. El problema toral
del país es político y, por tanto, las crisis
concurrentes (económica, financiera, de seguridad
pública, de procuración de justicia, de educación, de
salud, alimentaria, y de representatividad y
credibilidad), que frenan el desarrollo del país y
califican al Estado- Nación como fallido, exigen
respuestas políticas que no se dan. Tibiamente el
senador Manlio Fabio Beltrones hace mención a ello y
habla de la necesidad de avanzar en la Reforma del
Estado.
Paradójicamente la clase política no lo quiere
ver así. Quizá por ello tanto el PAN como el PRI
coinciden en hacer del combate militar y policiaco al
crimen organizado, cortina de humo tras la que se oculte
su falta de voluntad de cambio de rumbo y su desinterés
por atender lo que para las grandes mayorías en su
orden de prioridades básicas de supervivencia y
bienestar, es urgente y necesario.
pulsocritico@gmail.com
Junio 11, 2009
Pulso
crítico
El submarino rojo
Así podría denominarse el barquichuelo
blindado de la fidelidad en Veracruz. Cual
moderno Nautilus, nada ni nadie le impide
navegar con rumbo cierto. Al mando de
experimentado capitán y, con un inmejorable
timonel que en medio de las turbulentas y
oscuras aguas de un país al que por doquier le
brotan ámpulas anunciadoras de desastre,
avizora puerto seguro para un día después del
cinco de julio próximo y, por qué no, también
para el 2010.
Teniendo como marco el escenario de un
Veracruz en el que no pasa nada ni nada nos
inquieta, salvo caer en las garras del capitán
garfio y su casaca azul, la mayoría de los
medios de comunicación hicieron gala de su
capacidad informativa para destacar el mediocre
papel de Javier Duarte de Ochoa, candidato
priísta a diputado federal por el distrito
electoral con cabecera en Córdoba, en un debate
auspiciado por el IFE que no trascendió más allá
de las paredes de las instalaciones del árbitro
fallido del proceso electoral en puerta, opacado
como fue por el fantasma del llamado voto en
blanco.
El timonel asignado se dio por
satisfecho. Tanto que ya anuncia gira triunfal a
lo largo y ancho de los 20 distritos electorales
que le son ajenos, para trasmitir el optimista
mensaje de lo que su tecnocrática concepción
del mundo, de México y de Veracruz, ofrece como
propuesta electoral del PRI para sacar al buey
de la barranca.
Fuera del marco de un contexto nacional
en el que el puntero de la crisis que afecta a
México es evidente que no es la desquebrajada
economía e incluso tampoco la de la inseguridad
al amparo de propiciatorias medidas equívocas de
la guerra contra la delincuencia organizada, el
joven timonel habló y habló sin dedicar una sola
frase a la cima del iceberg que ya sobresale
entre las agitadas aguas: la crisis política de
un sistema de partidos que, agotado, carece ya
de oxígeno para afrontar la también crisis de
credibilidad de una ciudadanía harta de
simulación, corrupción e impunidad.
Postura congruente la del experto en el
debe y el haber, para aquellos ya acostumbrados
al blindaje verbal del submarino rojo que, cual
gota de agua destilada, navega a profundidad de
periscopio entre el estercolero. No así para un
imaginario popular en el que la sola opción de
castigar a la clase política sufragando a favor
de nada -porque eso es el inútil voto en blanco
o nulo-, le entusiasma más que atender a
campañas políticas anodinas y carentes de
sentido práctico, que conducen a un más de lo
mismo.
La política real de este cada vez más
hundido país no significa nada para quien las
técnicas presupuestales y las falsas salidas
economicistas que a la crisis sistémica global
ofrece el agotado modelo neoliberal, significan
todo. Fiel al capitán y a la nave, el timonel se
descubre a sí mismo como el ecléctico salvador
del futuro incierto; ofrece puerto seguro en la
tierra prometida y bonanza bursatilizada para
todos.
Podrá ser diputado federal porque así el
voto duro del priísmo lo decidirá, pero dudo que
los galones de capitán lleguen a adornar el
sombrero de tres picos de Javier Duarte de
Ochoa, joven timonel que cierra ojos y oídos al
clamor mayoritario de la gente.
pulsocritico@gmail.com
Junio 9, 2009
Pulso
crítico
Voto en blanco,
voto inútil
Cuando a
mediados de marzo del año en curso detecte que
en la internet se estaban reflejando las
primeras manifestaciones de una corriente
tendiente a promover el llamado voto en blanco,
o voto nulo, como alternativa ciudadana a asumir
en las elecciones del próximo cinco de julio,
comente que si bien en algunos países constituye
una opción válida para el electorado, habida
cuenta de que con ello se manifiesta el rechazo
organizado a los partidos políticos o a
candidatos que no responden al bien común, en el
caso de México, con un sistema electoral
carente de transparencia, confianza y
credibilidad, resulta, al igual que el
abstencionismo, contraproducente.
Agregando que el voto en blanco ni sería tomado
en cuenta como mensaje de rechazo ni
contribuiría a sanear nuestra incipiente
democracia. Tanto el gobierno como la clase
política en México, cotidianamente hacen gala de
insensibilidad y oídos sordos frente a una
opinión pública mayoritariamente insatisfecha.
Hoy, a
30 días de la elección, podría agregar que no
obstante haber tomado fuerza la idea de castigar
a la clase política descarrilando el proceso de
legitimización de una simulada democracia
representativa, al grado de que ésta, ganada por
la histeria, ha puesto a un falso debate el tema
del voto nulo, tal opción no me convence. Antes
al contrario, me dejo llevar por el
“sospechosismo” que provoca el que el duopolio
televisivo y poderosas cadenas nacionales de
radio y medios impresos, directa o
indirectamente se hagan eco de la opción del
voto en blanco. Y más todavía cuando constato
entre mis vecinos no solo apatía y desinterés
político frente a las elecciones en puerta.
También una profunda ignorancia sobre lo que
está en juego en los comicios venideros.
El
descontento y rechazo al actual estado de cosas
en el país, más que acicate para la búsqueda de
alternativas de participación y cambio por la
vía electoral, en la ciudadanía es motivo de
connotada indiferencia. Votar por un partido en
específico, por un candidato, o asistir a las
urnas con el propósito de nulificar el sufragio,
no está en el ánimo de un alto porcentaje de
hombres y mujeres comunes. Votar o no votar,
parece ser irrelevante; el peso de la
degradación de la política en el imaginario
popular, llama de antemano al rechazo a un
proceso electoral manipulador que no tiene más
propósito que legitimar el reparto legal de un
pastel demasiado manoseado.
En este
escenario, legitimar la elección, asistiendo
masivamente a sufragar y al mismo tiempo
descalificarla votando en blanco, me parece un
contrasentido. Otra cosa sería si la ciudadanía,
organizada, informada y consciente, participara
en un referendo o plebiscito, optando por un
si ó un no en la tan necesaria como urgente
reconstrucción del sistema de partidos, la
dignificación de la política, y el rescate de
la representación popular. Ni la sociedad
mexicana está informada y organizada para tal
efecto, ni la legislación electoral vigente se
contrapone a intereses espurios de la
partidocracia.
Aceptémoslo o no, en las actuales condiciones
del país el voto en blanco es un voto inútil,
desechable, que no aporta nada a la urgente
necesidad de organización consecuente desde
abajo, para impulsar las exigencias de cambio de
un Estado que ya, sin eufemismos, se da como
fallido. Podrá satisfacer el prurito personal,
individual, de saberse parte de un presunto
rechazo a la clase política, pero hasta ahí.
Colectivamente es caer en la trampa, dejando en
manos de los partidos mayoritarios el seguir
manteniendo secuestrada la representación
popular en el Congreso de la Unión. Más útil
sería, si de castigo se trata, votar sí, pero ni
un voto al PAN, ni un voto al PRI, como sugiere
Andrés Manuel López Obrador.
Por lo
que a mi respecta, reitero lo afirmado el 25 de
marzo: La protesta o rechazo sin objetivos
claros para avanzar no tiene sentido. Más que
por el voto en blanco o la abstención, debe
apostarse por la participación razonada y
consecuente, generando condiciones para, desde
abajo y de manera organizada, exigir a la
representación popular cumpla con el cometido
para el cual es electa. A mayor número de votos
válidos menor será la oportunidad del agandalle
y el fraude electoral. Y si este último se
repite una vez más en contra de la voluntad
ciudadana, como sociedad tendremos la calidad
moral y política para impugnarlo, privando de
legitimidad democrática a los triunfadores
espurios y la justificación plena para exigir
que se vayan todos.
Hay que
salir a votar, así sea por el partido o
candidato que consideremos menos peor. De otra
manera, como ciudadanos interesados en el
rescate de la ahora secuestrada representación
popular, estaríamos rindiendo la plaza sin dar
batalla. No podemos seguir permitiendo que una
partidocracia, apenas respaldada por un voto
duro que representa el 15 o 20 por ciento del
total de más de 70 millones de votantes
potenciales, decida el destino de la Nación.
pulsocritico@gmail.com
Junio 6, 2009
Pulso
crítico
A propósito de la libertad de expresión
Bajo el encabezado “Gacetilleros, gansos y
embaucadores”, el diario El País (31/05/09)
reproduce uno de los capítulos de “El Pianista en el
Burdel”, de la pluma de uno de los fundadores del
rotativo español, Juan Luís Cebrián, periodista y
escritor, en el que el autor resume el quehacer
periodístico a lo largo de la vida moderna en sociedad a
través de una selección de ensayos que ilustran la
relación entre la prensa, la sociedad, y el poder,
desde las primeras manifestaciones de los medios
impresos hasta el periodismo digital, fruto de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
El capítulo que nos adelanta El País, inicia de
una manera por demás sugerente:
“Rebuscando en mi biblioteca a ratos
perdidos me encontré con un curioso ejemplar sobre
titulares y noticias disparatados, uno de esos libros
que, de tanto en tanto, se publican para demostrar la
ignorancia, la vulgaridad o, simplemente, la
precipitación con que actúan quienes fabrican los
diarios. La portada del volumen reproducía la primera
página de un periódico de provincias español cuya
noticia principal rezaba: “Muere aplastado por una
piedra mientras hacía el amor con una gallina”. Junto al
titular, una fotografía de mala calidad ofrecía la
prueba fehaciente del suceso, en el que una roca de
varias toneladas había machucado la existencia de un
pobre campesino dedicado al refocilo con la ponedora.”
El también alto ejecutivo del consorcio
editorial “Grupo Prisa” y quien en 2003 recibiera la
Medalla de Honor de la Universidad Veracruzana por su
prolífica obra publicada, en el capítulo de referencia
nos remite al Siglo XVII en el que se registran los
orígenes del periodismo como quehacer social, destacando
que las noticias raras y absurdas han gozado siempre de
un protagonismo admirable desde que se instalaron los
precedentes más conocidos de la historia del periodismo
moderno: los gazzettanti venecianos o los
canard parisinos. Denominaciones que se derivan,
ilustra el autor, de cuando los gondoleros venecianos
vendían por la más pequeña de las monedas de la
República véneta, una gazzetta, hojillas manuscritas en
las que se comunicaban con singular promiscuidad hechos
verdaderos y falsos, pintorescos o importantes,
calumnias y denuncias, maledicencias o informes que
aportaban los comerciantes llegados a la ciudad y que se
transmitían de boca en boca entre los mercaderes,
navegantes y trabajadores de los muelles. O de la
etimología que tiene que ver con el argot, referido a
las imprentas parisinas que recibían los panfletos u
hojas volanderas en los que los vendedores de rumores y
chismes imprimían sus medias verdades o sus mentiras
completas para hacerlas circular, que a le gente le
gustaban y parecía dispuesta a admitirlas con
naturalidad, de modo que pagaba por ellas lo mismo que
por que le leyeran las líneas de la mano.
Poniendo de relieve el autor que los ciudadanos,
entonces como ahora, prefieren la imaginación a la
verdad a fin de que ésta no les disturbe demasiado; así
como también los gobiernos descubrieron la utilidad
propagandística de las gacetas, de modo que reyes y
notables se dedicaron a prestigiarlas, otorgándosele a
determinados súbditos el privilegio de su publicación e
institucionalizando su función. La palabra «gaceta» se
santificó y universalizó, dejando de denominar una
moneda para dar nombre a los periódicos impresos, aunque
el proceso no fue lo bastante intenso como para evitar
que todavía llamemos gacetilleros a aquellos periodistas
irrelevantes, superficiales o que realizan su trabajo
sin rigor informativo.
A partir de tal origen y tras recoger paso a
paso la evolución de los medios de comunicación, la
tecnología de soporte y la conducta de los hombres y
mujeres que hacen posible el fenómeno de la comunicación
de masas, Juan Luís Cebrán concluye que la profesión
periodística tiene a la vez un origen canalla y un
pedigrí regio, características que la han acompañado
durante toda su historia. Reporteros y columnistas no
cesan de reclamar su pertenencia al pueblo llano, pero
al tiempo luchan denodadamente por participar de la
riqueza, los placeres y dignidades de la corte.
Habitantes permanentes de palacio, en sus corredores
tendemos a ser considerados unos intrusos tan necesarios
como incómodos, sobre todo desde que los reyes y la
nobleza se eligen mediante el sufragio. Basamos nuestra
fuerza en un curioso y no reconocido ejercicio de
populismo que nada tiene que aprender de las mañas y
trucos de los gazzettanti venecianos o de los criadores
de aquellos canards parisinos, auténticos gansos que
inundaban con sus graznidos los arrabales del burgo.
Al celebrarse en nuestro país un homenaje anual
más a la conquista social de la libertad de expresión,
derecho que atañe a todos los seres humanos pero que
gobiernos, medios de comunicación y periodistas en
general celebran como de su exclusivo interés y
beneficio como “Día de la Libertad de Prensa”, valga
recurrir a José Luís Cebrián para, a partir de “El
Pianista del Burdel”, reflexionar sobre el presente
y futuro del quehacer periodístico en la transición a la
sociedad del conocimiento. Con la irrupción de la
internet y las tecnologías multimedia de la denominada
Web 2.0, los conceptos de comunicación e información se
revolucionan y, con ello, los paradigmas éticos del
papel social y político del periodista en la aldea
global.
Parece que ya nada es igual al pasado gracias al
impetuoso avance de la ciencia y de la técnica y, sin
embargo, el desarrollo desigual pero combinado de la
historia nos dice lo contrario. Paradójicamente el uso
actual de los más ambiciosos adelantos de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación no se
corresponde con el avance de una sociedad que pareciera
estar anclada al pasado. La Red de Redes, por donde se
le quiera ver, recrea en el presente, entre otras cosas,
el origen del periodismo, reproduciendo las mismas
motivaciones y paradigmas que animaran a los gazzettanti
venecianos o los canard parisinos, haciendo del arte
de embaucar y manipular instrumento de dominación de
masas al servicio del poder. El sistema dominante así lo
quiere, así lo necesita, y así lo determina.
Con la salvedad de que, como consecuencia de esa
misma ley histórica, la misma tecnología creada para
ejercer dominio sobre las clases subordinadas, en manos
del hombre común es también herramienta de liberación.
Subordinados por siempre a procesos tecnológicos que no
controlan y víctimas de la enajenación a que les sujeta
una cultura que les es impuesta a través de la
información y la desinformación desde las altas esferas
del poder, hombres y mujeres rescatan su palabra,
apropiándose de la herramienta de dominación. Toman en
sus manos, aún sin comprenderlas a cabalidad, nuevas
tecnologías informáticas, nuevas herramientas, hoy al
alcance de todos, generando el fenómeno comunicacional
de la interrelación global, recíproca, horizontal,
entre pares que son al mismo tiempo emisores que
receptores del mensaje, sin necesidad de
intermediarios. Posibilitándose la transición del ser
humano de simple objeto a sujeto de su propia historia,
dando lugar al periodismo ciudadano.
Así, en este marco, lo que hoy se conoce y se
celebra como libertad de expresión, ejercitada por una
minoría privilegiada, cobra su verdadero sentido como un
derecho universal al alcance de todos. Ejercerlo a
plenitud sin más cortapisas que el propio compromiso
ético, moral y político de cada quien con los otros,
más que motivo de celebración es asignatura pendiente en
el largo camino de la construcción de la democracia y el
bien común.
El capítulo que nos adelanta el rotativo
español, invita a leer con avidez “El Pianista del
Burdel” de Juan Luís Cebrián.
pulsocritico@gmail.com
Junio 3, 2009
Pulso
crítico
“María Cristina nos quiere gobernar…”
Dentro del
escenario maniqueo que se nos quiere imponer como
preámbulo a la elección del 5 de julio próximo, he
escuchado de labios de priístas una frase lapidaria que
hoy hace suya la Sra. Beatriz Paredes, Presidenta
nacional del PRI: “El PAN no sabe gobernar”. Extraña
afirmación que considero totalmente fuera de lugar y al
margen del contexto histórico de México.
Más allá de hechos probados que demuestran
fehacientemente que los últimos 4 presidentes de la
república emanados de las filas del PRI no supieron
gobernar, adoptando el modelo neoliberal de desarrollo
que condujera al más que evidente desmantelamiento del
Estado y empobrecimiento de la Nación, hoy, a más de
cinco lustros de distancia, es ya del dominio público
que en los casi nueve años de gobierno panista el PRI ha
cogobernado, compartiendo con la derecha la toma de
aquellas decisiones que hoy tienen al país al borde del
desastre anunciado.
¿O es que existe duda al respecto?
A unas cuantas semanas de los comicios del 5 de
julio un alto porcentaje de la población así lo percibe;
juzgándose por igual no sólo al PRI y al PAN, sino a la
partidocracia que en conjunto constituye la clase
gobernante. Tan es así que entre la ciudadanía cobra
fuerza la idea de no sufragar o de nulificar el voto,
antes que legitimar un estado de cosas en el que la
voluntad de cambio no se da. La clase política no puede
ni debe hablar y mucho menos afirmar, que un partido
político en específico sabe o no sabe gobernar a un país
que hoy día se contempla sin rumbo, sin liderazgo, sin
destino cierto y sin esperanza, sin morderse la lengua.
De ahí que la estrategia priísta en su afán de
contrarrestar el efecto de un garlito que les pusiera
Felipe Calderón y su equipo de expertos extranjeros en
“guerra sucia electoral”, resulta ser harto simplista.
No conforme con haber caído en la trampa, el PRI, – los
partidos emergentes parecen no contar en el polarizado
combate -, se revuelve con generalidades, con palos de
ciego circunscritos a un ámbito electoral que pasa por
intereses personales y de grupo de la clase política,
evadiendo una estrategia de propuestas concretas que
apunten a dar respuesta puntual a lo que hoy día, frente
a la crisis sistémica global, ocupa y preocupa a la
mayoría de una población a la que ni se le ve ni se le
escucha.
Si el partido tricolor supiera gobernar, frente
a las crisis concurrentes tendría las respuestas a flor
de labio y tiempo ah, como oposición responsable,
hubiera renunciado al maridaje con el PAN; dejando de
prestarse al juego de la derecha que, entre sus logros
más destacados, tiene en su haber la militarización del
país, el derrumbe de la economía y el retroceso
democrático. No es así. La coincidencia en intereses
estratégicos con la derecha, hacen del PRI un simple
colaborador y compañero de camino del panismo en el
poder. Ambos partidos se tapan con la misma sábana y los
artífices de la estrategia del terror lo saben y de ello
se valen para arrinconar al priísmo.
Dejar hacer, dejar pasar, es la consigna
priísta. Manos libres al gobierno de Calderón Hinojosa,
lo mismo para concluir la tarea histórica de
desmantelamiento del Estado, la venta de garaje
ofertando al capital extranjero lo poco que queda del
patrimonio nacional, que para poner la soberanía en
manos del mejor postor ante la incapacidad manifiesta
del (des) gobierno para brindar seguridad y bienestar a
los mexicanos. Las campañas políticas de los candidatos
priístas en curso, no indican la existencia de la más
mínima voluntad de corregir el rumbo. Para el PAN su
estrategia electoral es congruente con su naturaleza y
con sus objetivos: mantener el poder a cualquier costo
para profundizar el proceso de derechización fascistoide
del Estado mexicano. ¿Cuáles son los objetivos de
mediano y largo plazo del PRI? Esta pregunta se queda
sin respuesta. En la coyuntura sólo habla de un triunfo
pírrico de sus candidatos.
El PRI va a ganar en las elecciones en puerta.
Casi es un hecho pero, ¿conoce la ciudadanía de sus
intenciones de mediano y largo plazo en lo que a rumbo y
destino del país concierne? ¿O la elección es únicamente
un paso previo en la búsqueda de la recuperación de Los
Pinos; la recuperación del poder por el poder mismo,
para después compartirlo con el PAN? No hay respuesta,
como tampoco se dio el cambio democrático al interior de
este partido, en respuesta a una militancia dolida y
confundida tras la derrota de Roberto Madrazo.
pulsocritico@gmail.com
Mayo 31, 2009
Pulso
crítico
No es tiempo aún de llamar a misa de difuntos
En el descompuesto escenario político nacional
resulta ingenuo pensar que de 77 millones de electores
potenciales, el voto está polarizado entre el PRI y el
PAN. Lo mismo podría decirse en tratándose de Veracruz,
con más de 5 millones de ciudadanos en edad de votar. La
cosa no es tan así cuando hablamos de una sociedad
plural, política y socialmente lastimada. No puede
dejarse de reconocer que los 8 partidos con registro
nacional se disputarán apenas el 40 por ciento de los
votantes potenciales; de acuerdo a resultados de las
múltiples encuestas publicadas, el 60 por ciento
restante corresponde al ejército de abstencionistas que,
por indiferencia o por motivación política premeditada,
desde ya han decidido quedarse en casa el próximo cinco
de julio.
Luego tan ingenuo como fuera de lugar resulta la
afirmación de algunos analistas que estiman que partidos
como el PRD y Convergencia, perderán su registro, por el
sólo hecho de que en Veracruz ni se les ve ni se les
oye. Igual de ingenuo es afirmar que tanto Andrés Manuel
López Obrador como Dante Delgado Rannauro, son cadáveres
políticos insepultos por la sola razón de que no
aparecen en los principales medios de comunicación de la
entidad. O más bien, porque no pagan publicidad política
en los mismos términos que el PRI o el PAN.
Aventurada opinión a mi juicio. Si el PRD y
Convergencia tienen poco que ofrecer al electorado,
guardada la proporción del caso, el resto de los
partidos políticos en México atraviesan por la misma
tesitura. Más allá de los conflictos internos que desde
hace meses vienen dañando la imagen del partido del sol
azteca, o del silencio mediático asumido por
Convergencia, ambos cuentan con un voto duro nada
despreciable.
En el 2006 el PRI atravesó por un mal momento y,
sin embargo, la inercia de un voto duro, acumulado en el
tiempo, le permitió ser factor determinante para jugar
el papel de fiel de la balanza en la confrontación
polarizada entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe
Calderón Hinojosa. Es más, como ya se ha hecho público,
gracias al PRI hoy el michoacano es el inquilino oficial
de Los Pinos.
Querer tomar como punto de comparación los
resultados en Veracruz de un desaseado proceso en el
2007 -sin tomar en consideración los resultados de la
elección presidencial del 2006-, apoyándose en un
análisis lineal en el que se califica al actual proceso
electoral en función del peso específico de Calderón
Hinojosa o de Fidel Herrera Beltrán, beligerantes
confesos, no lo considero correcto. El reacomodo de las
diversas fuerzas políticas y el poder fáctico que en
ellas incide frente a la elección en puerta, la mayor de
las veces se da al margen del poder formal. Tanto el
efecto Fidel o el efecto Calderón, expresado en recursos
diversos aplicados en la compra de conciencias, pueden
incidir en la elección pero no más que el peso
específico de las crisis concurrentes (económica,
financiera, política, sanitaria) que ya afectan a toda
la población. Para el votante potencial cuenta más el
más seguro lo comido de la vida cotidiana que el futuro
incierto que ofrece una clase política incapaz de
atender al presente.
Andrés Manuel y Dante estoy seguro saben de la
profundidad del descontento más que lo que de este saben
los dirigentes del PRI y del PAN. Los primeros llevan
más de dos años y medio tentándole el agua a los
camotes, en todos y cada uno de los municipios del país
y en todas y cada una de las delegaciones del Distrito
Federal. Los segundos sólo se aplican en época de
elecciones y bajo la óptica de una estructura formal que
se niega a reconocer la profunda brecha existente entre
ciudadanía y clase política. Si contar con comités
ciudadanos en toda la red municipal del país, dispuestos
a seguir al “peje” y trabajar por el movimiento de
resistencia pacífica, quiere decir que este está
políticamente muerto, entonces están equivocados quienes
así lo afirman.
Dante Delgado, a quien en Veracruz se pretende
subir al ring de la guerra sucia, descalificándole de
antemano para el 2010, no hace el ruido que quisieran
escuchar algunos medios de comunicación, es cierto, como
también lo es que su partido poco hace para hacerse
notar. Pero de ahí a que políticamente sea cadáver a
desechar, o que Convergencia no cuente en Veracruz, hay
mucho trecho.
No se puede olvidar que en política a unos les
toca lanzar los cohetes y a otros el recoger las varas.
Frente al repudio generalizado a que ha dado lugar la
suciedad vertida en la confrontación entre el PRI y el
PAN, Convergencia apoyada por Andrés Manuel, podría ser
la opción menos peor de la contienda. Lo veremos el
próximo cinco de julio.
pulsocritico@gmail.com
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