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 Xalapa, Ver.- Año IX No. 481

 

 

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Las migraciones son triste historia

Jorge Carrillo Olea / La Jornada

Tarde y mal se entera el gobierno de lo que no sólo era previsible, si no que se vio venir años y semanas antes. Es claro que los delegados del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) en Centroamérica no supieron advertir lo que se gestaba hace meses. Ni los embajadores en esos países, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ni la Secretaría de Gobernación. Nada supieron de los movimientos preparatorios, o no los supieron interpretar. No sabrían explicar el porqué de elegir San Pedro Sula como base de partida, quién o qué lideró la masificación humana, qué planes originales, expresos y ocultos tenía la movilización. Consecuentemente, con esa ceguera, sin esa información, fue imposible el diseño de una política consecuente y ya vemos el naufragio gubernamental que resultó.

No se tenía registrado que la inestabilidad de Centroamérica es un tema a estudiar con lupa y día con día. No se consideró interesante en sus dos vertientes: La histórica, que nos vincula emocionalmente a ellos y que ha sido tratada por nuestros gobiernos con clara insuficiencia, salvo el de Miguel de la Madrid que tuvo dos enormes aciertos: 1. Acoger con toda sensatez y sentido humanitarios a los 46 mil indígenas mayas guatemaltecos que habían huido de un intento de exterminio de parte de su gobierno. 2. El fértil esfuerzo por alcanzar la paz en El Salvador con su promoción del Grupo Contadora. Ese esfuerzo culminó, como reconocimiento, con la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, firmados en el alcázar el 16 de enero de 1992 entre el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) que pusieron fin a 12 años de guerra civil en el país.

Otras acciones perdidas en la historia fueron las operaciones de protección civil en Nicaragua y Guatemala, a raíz de los sismos que destruyeron a Managua el 23 de diciembre de 1972 y poblaciones importantes de Guatemala el 24 de febrero de 1976 que causó 23 mil muertos. Muestra de nuestra displicente actitud es la visita oficial de escasas cinco horas que hizo el presidente Enrique Peña Nieto a Honduras el primero de abril de 2014 durante la cual se oficializó la cooperación en materia de migrantes, y… Seguramente más casos habrían de registrarse en relación con nuestras divagantes posturas, pero basten los ejemplos aludidos para significarlo. Con Donald Trump enfrente e igual ceguera. Reditar la solidaridad recíproca de todos nosotros, los pueblos de Mesoamérica resulta de alto interés.

Centroamérica y el Caribe han sido señalados en estas páginas como una necesidad de considerarse integralmente como un tema esencial de nuestras políticas exterior y de seguridad. No se pretende ningún enfrentamiento o aislamiento, no es esa la receta. La medida efectiva es la identificación mutua, la comprensión de nuestros lazos de todo orden vía nuestro discreto y prudente apoyo en todo lo que sea propio. Nuestra variada relación con nuestros hermanos latinoamericanos, si bien en los pasados tres sexenios ha sido lamentable, en el trasfondo histórico ha sido noble y solidaria. Hay pruebas. Es de esperarse que el gobierno que llega asuma el poder de manera distinta, participativa, respetuosa, solidaria. Es un deber histórico irrevocable.

Urge remirar esa área con una visión histórica y pragmática. En cuanto a la seguridad regional, se demanda de un examen de fondo, en busca de sus raíces, límites y proyecciones. La convergencia de dinámicas en la zona hace al área hostil para la ley y propicia para actividades criminales, sus orígenes, otra vez son la injusticia social, la explotación centenaria, el auspiciar dictaduras por parte de Estados Unidos y lo que significaron.

Para peor, por allá son frecuentes los fenómenos sísmicos, meteorológicos y sequías. En ella operan escuadrones de la muerte, las mafias de Florida, se lava dinero a placer, se ejecutan operaciones de tráfico de armas y de drogas, todo tipo de contrabando, tráfico de personas y secuestros, extorsiones. ¡Cómo no anticipar la huida de los más desdichados!

México no tiene o no se sabe que tenga un proyecto geopolítico con enfoque de lograr la armonía regional, ganar el aprecio popular al conducirse positivamente. Las muestras de los recientes días de Peña Nieto son patéticas. Parecieran diseñadas por la desesperación. Encarcela a balseros por cruzar ilegalmente el río Suchiate. Simultáneamente, buscando sólo reflejarse en los medios, ofrece trabajo transitorio mediante su oral programa Estás en tu casa para los que cumplan con la ley y entrega entre miles de desesperados, de 110 cédulas CURP. Peña Nieto está desesperado y habemos miles que estamos indignados. Las migraciones son siempre tristes. En su complicada gestión se aspira sólo a cierta satisfacción en un contexto de dignidad.

carrillooleajorge@gmail.com

 

 

 

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