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Rompió gobierno con narrativa económica de últimos 25 años: Santander

Roberto González Amador / La Jornada

Madrid. La economía de Estados Unidos, el principal destino de las exportaciones mexicanas, entró en desaceleración, justo cuando está por completar el mayor ciclo de crecimiento desde que existe registro, anticipó el Grupo Santander.

Este punto de inflexión no es anticipo de una recesión, que por ahora no se ve, pero ocurre en un momento en que un nuevo gobierno en México “rompió con una narrativa a la que estábamos acostumbrados en términos económicos en los últimos 25 años”, expuso.

La disputa comercial entre Estados Unidos y China, las dos economías de mayor tamaño en el mundo, sigue como uno de los factores que más puede lastrar el crecimiento mundial en los siguientes años, explicó Alejandra Kindelán, directora de estudios económicos del Grupo Santander, controlador de uno de los bancos de mayor tamaño en México.

El efecto de la disputa entre Estados Unidos y China va más allá del tema comercial. El país asiático está buscando consolidar su puesto en el esquema mundial, dijo Kinderlán, en el segundo día de trabajos del Encuentro Santander América Latina. La confrontación de las dos naciones, valoró, tiene sin duda un impacto en el valor de los activos en los mercados financieros, pero también en el crecimiento. Una imposición de aranceles de 10 puntos, respecto de su nivel actual, por parte de Washington a Pekín puede restar hasta 2.5 puntos porcentuales al producto interno bruto (PIB) mundial en los próximos tres años. “Es un escenario malo”, acotó.

Como ya lo dijera la víspera Ana Botín, presidenta del Grupo Santander, México está en posición de tomar ventaja de la disputa entre Estados Unidos y China.

“La guerra comercial tiene impacto negativo para la economía mundial. Tiene un impacto directo en los flujos de inversión e indirecto en la confianza de los agentes económicos, movimientos en las bolsas y en las condiciones financieras, con lo cual es un elemento relevante. Pero para la región de América Latina hay oportunidades” de esta situación, dijo Kindelán.

“En el caso de México, la disputa entre Estados Unidos y China abre oportunidades en el corto plazo”, expuso en el mismo foro Rodrigo Brand, economista en jefe de Santander México. Ya en el primer trimestre de este año, añadió, México rebasó a China como el principal proveedor de bienes de Estados Unidos. El diferendo comercial entre aquellos dos países puede favorecer a los productores mexicanos y tender a generar una mayor integración en territorio mexicano de partes y componentes que son exportados a Estados Unidos.

“Hay oportunidades en el corto plazo porque gran cantidad de partes y componentes de aparatos electrodomésticos vienen de China a México para ser ensamblados y luego exportados a Estados Unidos”, agregó. México es el principal fabricante de televisores de pantalla plana y de teléfonos celulares. “Una opción que se evalúa es que en vez de traerlos de China estos componentes se hagan en México y se incremente el grado de origen nacional en las exportaciones mexicanas. Si esto se logra, habrá un impacto de muy corto plazo en los sectores electrónico y automotriz”, afirmó.

Cambio de narrativa

Kindelán explicó que la economía estadunidense –que creció a una tasa anual de 3.2 por ciento en el primer trimestre de este año, mientras la mexicana lo hizo en 0.2 por ciento anual— está perdiendo el impulso generado por el estímulo fiscal derivado de una reforma al inicio del gobierno del presidente Donald Trump.

Estados Unidos, añadió, lleva 10 años creciendo; en dos trimestres completará el mayor ciclo de expansión desde que hay registro. “Es un ciclo muy largo, muy expansivo y que ha tocado el grado de desaceleración”, apuntó.

La desaceleración en Estados Unidos, país destino de ocho de cada 10 dólares de exportaciones mexicanas, ocurre en un momento de cambio político en México, en el que el nuevo gobierno ha ofrecido no alterar la política de reducir el endeudamiento público, medido respecto del tamaño de la economía.

“En México hay un cambio de régimen, un nuevo gobierno con un mandato popular muy claro y con mayorías claras en ambas cámaras del Congreso”, planteó Rodrigo Brand. “Por otro lado, la nueva administración rompe con una narrativa a la que estábamos acostumbrados en términos económicos en los últimos 25 años”, añadió el economista en jefe para México del grupo financiero.

Durante los últimos 25 años el país mantuvo políticas macroeconómicas, tanto en la parte fiscal como monetaria, prudentes y la nueva administración mantiene ese compromiso. También, apuntó, el gobierno ha sido muy claro en mantener la consolidación fiscal –que es la reducción de la deuda respecto del PIB, ahora en niveles de 46 por ciento. El gobierno, abundó, ha ajustado el gasto a la disminución en los ingresos petroleros.

“Las políticas prudentes y la estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente para el crecimiento. A pesar de la estabilidad, el país ha crecido poco”, expuso. “Compartimos la visión del nuevo gobierno sobre la necesidad de crecer más para ofrecer mejores condiciones de desarrollo” por lo que, dijo, es necesario que se aceleren reformas porque, de lo contrario, la capacidad de crecimiento va a caer.

“El crecimiento bajo de la economía se da en contexto de grandes disparidades regionales. Si el conjunto de México creciera al ritmo que lo hacen los estados del centro y norte especializados en manufactura, o algunos destinos de turismo internacional, México sería el líder en América Latina en crecimiento del PIB por habitante”, añadió. En el mediano plazo, anticipó, el país crecerá a un ritmo de entre 1.1 y 1.7 por ciento anual, “muy por debajo de su potencial”.-

 
 

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