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Cartón de: Lacoste

Miguel
Angel Granados Chapa, periodista
de la sociedad
Marcelo Ramírez Ramírez

Xalapa, Ver., 30 Septiembre de
2008.-La medalla Belizario
Domínguez fue instituida en 1954
por el Senado de la República,
para honrar a “los hombres y
mujeres mexicanos que se hayan
distinguido por su ciencia o sus
virtudes en grado eminente, como
servidores de nuestra patria o
de la humanidad”. Resulta
simbólico que este año la
distinción recaiga en el
periodista Miguel Angel Granados
Chapa y el simbolismo se acentúa
con el otorgamiento post mortem
en Febrero de 2009, de la misma
presea, a otro periodista, Jesús
Blancornelas. En ambos casos, es
indudable que la presea fue
discernida en razón de las
virtudes, cívicas, para ser más
precisos, que inspiraron el
trabajo periodístico de Jesús
Blancornelas y, esperamos,
continúe inspirando por muchos
años más la labor de Miguel
Angel Granados Chapa, analista
lúcido y bien informado de la
problemática del país.
El Senado de la República ha
entendido muy bien la urgencia
de fortalecer en nuestra
sociedad la conciencia de los
valores cívicos y éticos, hoy en
franca decadencia, misma que ha
llevado a la casi desaparición
de la diferencia entre el bien y
el mal. El pillo teme ser
descubierto y castigado, no teme
el fallo de su conciencia,
porque ésta ha perdido la
sensibilidad del juicio moral.
Hablemos esta vez de Granados
Chapa. En él, el Senado reconoce
el esfuerzo de más de cuarenta
años de luchar, con la palabra
escrita, veraz, incisiva a
veces, lúcida siempre, por ir al
fondo de los problemas, sacar a
la luz los intereses en juego,
mostrar las falacias del poder y
de quienes lo sirven, sin pudor
y sin escrúpulos, deformando su
práctica profesional. Con
Granados Chapa, el periodismo se
revela en su esencia de
compromiso con la sociedad a
través de la defensa de sus
legítimos intereses. El
ejercicio de un periodismo de
tal naturaleza requiere talento,
investigación seria,
perseverancia, pero sobre todo,
espíritu de veracidad, cumplir
cabalmente con la
responsabilidad de ser el
mediador entre los
acontecimientos y los lectores,
a los cuales se busca orientar,
guiar e incluso educar, en lugar
de manipularlos para que acepten
aquello que resulta más
conveniente a quienes compran la
pluma del periodista. En un
medio donde paga más difundir
mentiras y las aún más
peligrosas verdades a medias,
Granados Chapa ha dado prueba de
congruencia en situaciones
difíciles. Con todo, no lo
imaginemos como lo que no es; no
se ha propuesto una misión
contestataria; su tarea es mucho
más seria y delicada, en tanto
quiere clarificar los hechos,
dar criterios para evaluarlos,
enseñar al público lector a
ponderar, a hurgar en las causas
reales de los problemas. Su
crítica se funda en argumentos y
enseña a argumentar; su afán de
servicio no interfiere con la
objetividad de juicio de sus
lectores. Periodista serio,
cuenta con más prestigio que
bienes o dinero; y esto habla de
su honradez intelectual. Los
títulos de dos de sus columnas
más conocidas: Plaza pública e
Interés público, expresan con
claridad el propósito del
periodista de analizar y debatir
los asuntos de la polis.
La democracia, dicen sus
teóricos, es un estado de
cultura en el cual los
ciudadanos, además de estar
debidamente informados, han
desarrollado la capacidad del
debate inteligente. Pero llegar
a tal estado de cultura no es
nada sencillo y menos ante el
dominio de la imagen sobre la
reflexión, propia de los medios
modernos. Se nos ahorra el
esfuerzo de pensar, con la
siguiente atrofia de esta
capacidad distintiva del hombre.
Quedamos así atrapados en la
inmediatez del suceso, sin
perspectivas de mayor alcance.
Vemos hasta y en la dirección
que se desea que veamos; la
imagen nos hace espectadores de
una realidad que se manifiesta
con independencia de nuestras
necesidades y deseos. La idea
encerrada en la palabra, en
cambio, puede llevarnos, como el
caso de la buena literatura o el
buen periodismo, a recuperarnos
como parte consciente y por
tanto corresponsable de la
realidad. De esta virtud
pedagógica participan los
escritos de Miguel Angel
Granados Chapa. Conocedor de las
limitaciones del lenguaje
coloquial, ha enseñado a sus
lectores, como seguramente lo
hace con sus alumnos de la UNAM,
el manejo de los términos
apropiados para alcanzar
precisión y claridad en el
análisis; y esto, sin caer en el
otro extremo del especialista
que escribe sólo para iniciados.
De esta manera ha extendido su
cátedra a la sociedad. El
próximo ocho de Octubre,
recibirá la medalla Belizario
Domínguez un periodista que “es
grande porque enseña lo que
sabe” con humildad, constancia y
generosidad.
Jorge
Zepeda Patterson
El
Presidente aseguró que difundir malas
noticias de forma sistemática equivale a
renunciar a la esperanza. Por el
contrario, no publicarlas equivale a
resignarse, a vivir en espejismos, a
encerrarse en la negación, hasta que el
destino nos alcance. Mostrar los vicios
públicos y las incongruencias de los
poderosos representa la única esperanza
de que algún día las cosas cambien,
aunque sólo lo hagan para no ser
exhibidos en la prensa.
Periodismo responsable
y
ética profesional
Oscar
Gijena*
Para que exista rol
social de los medios de comunicación,
debe haber periodistas éticos, para que
haya ética debe haber formación
anteriormente y no solamente
capacitación en las técnicas
periodísticas, para que haya espacio
para la capacitación y los medios la
valoren como un valor agregado de sus
productos, debe haber una concepción
diferente sobre el trabajador de prensa
por parte de los empresarios. Y para que
las empresas periodísticas se
desarrollen con el aliento de un Estado
que fomente la pluralidad de opiniones,
debe haber una concepción diferente
desde lo político–ideológico.
Ver nota
completa en:
Our Words In Resistance
Otra forma
de mirar y de contar:
Noticiero
Internacional de Barrio
Silvia Chocarro Marcesse
El
Noticiero Internacional de Barrio (NIB)
es un proyecto de cooperación solidaria
en el que participan organizaciones de
América Latina y Europa, cuyo eje
central es la comunicación, entendida
como un proceso esencial de la
organización social y no como la mera
transmisión de mensajes. En el marco del
NIB se imparten cursos de formación a
vecinos y vecinas de barrios populares y
a colectivos sociales en los que se
reflexiona sobre la comunicación, se
estimula un debate crítico sobre los
medios de comunicación, se adquieren
nociones básicas del lenguaje
audiovisual y se aprende la técnica del
vídeo. Desde el primer momento se enseña
a utilizar la cámara, el micrófono, los
cascos... el equipo mínimo necesario
para realizar un documental, rompiendo
la barrera que nos separa de las nuevas
tecnologías. Pero de lo que se trata no
es sólo de aprender a realizar un buen
encuadre o regular la luz, sino de
apropiarse de la herramienta del vídeo
para convertirse en sujeto activo y no
receptor pasivo de la comunicación,
capaz de generar discursos alternativos
a los dominantes con los que nos
bombardean los grandes grupos
mediáticos. Como dice el colectivo
Indymedia-Argentina, “somos militantes
con cámaras”.
Durante el
proceso formativo todas las personas se
convierten en directoras, productoras,
guionistas... y elaboran colectivamente
un documental, que suele durar unos diez
minutos. Según explica una de las
personas que ha participado en el NIB,
Pilar Clúa, “desde el momento en que nos
embarcamos en esta aventura quedó claro,
y no sólo en la teoría, que se trataría
de un proyecto de creación colectiva”.
Finalmente, todas las creaciones
audiovisuales que se realizan en cada
uno de los países - Bolivia, Venezuela,
Colombia, Brasil, Francia, Bélgica y
España - se unen en un programa de
televisión: el Noticiero Internacional
de Barrio. Los documentales que lo
integran no son técnicamente perfectos,
porque quienes los hacen no son
“profesionales” de la técnica, pero
resulta evidente que lo importante es
que sí son especialistas de su historia.
Para otra de las compañeras que
participó, Raquel Martín, aprender a
hacer un vídeo “era la oportunidad de
huir del victimismo con que los medios
de comunicación tradicionales insisten
en presentar a las mujeres y mostrarnos
como creadoras y creativas, con cosas
que decir, partiendo de nuestras propias
experiencias y dejar, por fin, de ser
objetos sobre los que los demás
conjeturan, de los que se siente lástima
y convertirnos en protagonistas de
nuestras propias historias”.
Ver nota
completa en:
Revista Pueblos
NACIONALISMO E INTEGRACIÓN REGIONAL
JUAN
DIEGO GARCÍA
La
ola nacionalista que recorre
Latinoamérica tiene como complemento
necesario un proceso de integración
regional. A este nacionalismo de nuevo
cuño se oponen tan solo los partidarios
del neoliberalismo quienes abogan por
desechar lo nacional y aprestarse a la
integración con los Estados Unidos, como
la única vía para salir de la pobreza.
Ver nota
completa en:
Cronicon virtual
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Jenaro Villamil

Para
Porfirio Muñoz Ledo, el 88 “vuelve en
todos sus sentidos”. En entrevista, con
Jenaro Villamil publicada en Proceso,
el coordinador del Frente Amplio
Progresista asegura que en los últimos
20 años se agotó el régimen político y
ahora el PAN está al borde de la ruptura
debido a sus pugnas internas, tal como
lo estuvo el PRI en 1988, cuando
salieron de sus filas militantes como
Cuauhtemoc Cárdenas y él mismo por la
falta de interlocución en ese partido.
Muñoz Ledo sostiene en su nuevo libro,
“La ruptura que viene” que Calderón no
está gobernando y es factible que no
termine su gestión. El verdadero
factótum, dice, es Carlos Salinas.
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Adolfo Gilly
México: la entrega del petróleo:
quiénes, por qué, para qué

Francisco Rojas
Medias verdades
Fraude a la ley

John
Saxe-Fernández
México-Estados Unidos: la
sardina protege al tiburón

Porfirio
Muñoz Ledo
Fusiones y confusiones
El FobaPRI

Andrés Iván GURBANOV
Sebastián J.
RODRÍGUEZ
EZLN la
“permanencia” de la revolución mexicana

Rogelio Ramírez de la O
Carestía de alimentos


Textos de Luís Javier Garrido

J. Enrique Olivera Arce
El agrarismo y su
permanencia histórica

Visiones alternativas
El negocio de matar de hambre

Argentina. El
origen del conflicto
Ezequiel Meler
(Noticias del sur)

La biotecnología y el modelo
rural en los orígenes de la
catástrofe argentina
Jorge
Eduardo Rulli

Separatismo: Bolivia
es la amenazada inmediata, pero no la única.
Juan Diego García (Argenpress)

El grito de la Nueva Izquierda
Arturo Castro
(Autoridad contra poder)

Paulina Monroy
(Blog Revoluciones)

"LOS
IMPERIOS CAEN PORQUE COMEN MÁS DE LO QUE PUEDEN
DIGERIR"

Manuel Vincent


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Alianza por la simulación
José Gil Olmos
El éxito de Elba
Esther Gordillo como socia
política de Felipe Calderón es
directamente proporcional al
desastre de la educación pública
nacional.
“Sodoma y Gomorra” de las finanzas anglosajonas
Alfredo Jalife-Rahme
El
infalible y sacrosanto “mercado” de la alucinación neoliberal ha
sido arrojado al basurero de la historia. Desde el punto de
vista conceptual, la gran tragedia del capitalismo posmoderno
radica en su metamorfosis inesperada, una verdadera
transmogrificación, que resalta la incoherencia de su
articulación lingüística al pervertirse en un “socialismo de
Estado” que pretende sobrevivir en medio de su naufragio gracias
a la nacionalización (mejor dicho estatización) de sus quebradas
empresas privadas por los bancos centrales –es decir, con el
dinero de los ciudadanos en manos gubernamentales– quienes
deciden dictatorialmente el flujo selectivo de los ahorros de un
país.
La hora del
“Apocalipsis social”
Manuel
Freytas
La guerra que nunca se imaginó emprender el
capitalismo
Ya no se trata de una guerra por
conquista de petróleo, recursos naturales y mercados, sino de la
“batalla final” contra el hambre que el mismo sistema
capitalista ha generado a través de siglos de propiedad privada
y de concentración de riquezas en pocas manos.
¿A dónde vamos?
Pablo
González Casanova
Un poco de
historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación
del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por
el petróleo...
América
Latina: giro político y reacción
Ezequiel Meler
En
la última década, América Latina ha sido el escenario de
importantes procesos de cambio que resultaron, con sus matices,
en un movimiento de conjunto cuyo corolario podría resumirse en
un giro político contrario a las prescripciones emanadas del
Consenso de Washington.
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En Perspectiva
Semana de desmesuras y
“niños héroes”
J. Enrique Olivera
Arce
Tras el trago amargo
del avionazo y el abrupto relevo
en la Secretaría de Gobernación,
el neopanismo nacional tuvo que
tragarse el también inusitado
regaño preñado de sospechas de
fuego amigo y, de paso,
compartir con toda la nación la
sarta de desmesuras con la que
el Sr. Calderón Hinojosa elevara
a la categoría de héroe al fiel
amigo fallecido, el solo
comparable en los tiempos que
corren con el mitológico Cid
Campeador. No podía ser menos,
tratándose de un joven de origen
gallego llamado a conquistar a
México con sus excelsas
virtudes.
En un apunte
anterior nos permitimos
especular (palabra de moda), que
en México se cerraba un ciclo en
el sexenio calderonista y se
abría otro. Un antes y un
después de la muerte de Juan
Camilo Mouriño. No andábamos tan
errados. En medio de la tragedia
y el dolor, el hombre solo de
Los Pinos dejó de confiar en el
círculo de amigos íntimos,
rompiendo incluso con Fox y
Espino, coparticipes de su
cuestionado ascenso al poder,
para entregarse al panismo
histórico, del que nunca debió
alejarse, dejando una rendija
abierta desde la que es posible
percibir al acecho, la mano dura
de Diego Fernández de de
Ceballos y los intereses del
salinismo priísta, así como la
inminente ruptura del duopolio
televisivo.
Las cosas en
política no se dan, se van dando
en el tiempo, espacio y
circunstancias, afirmara con
inteligencia Dante Delgado
Rannauro. Incluso mediando la
tragedia para ello. Así, de un
nefasto marchar sin rumbo y de
espaldas a la mayoría del pueblo
e intereses de la Nación como lo
confirmara con su candor,
impericia o provocación y mala
fe, la Sra. Kessel, al referirse
a la recién aprobada y pendiente
de promulgarse “Reforma
energética”, poniendo al
descubierto los torcidos andares
del “niño héroe” y sus malas
compañías del PRI y el PRD,
pasamos a un nuevo ciclo en la
vida política de México;
inaugurándose con el amplio
consenso en torno al
nombramiento del abogado
litigante Fernando Gómez Mont en
Gobernación, que permite
percibir un mínimo de equilibrio
entre gobernabilidad y presión
de los poderes fácticos internos
y externos.
Y ya que mencionamos
de rebote al senador alvaradeño,
cabe comentar que en nuestra
entidad, isla feliz, también
tuvimos que vivir, en el mismo
lapso, nuestras propias
desmesuras:
El gobernador Fidel
Herrera Beltrán viaja a la
República Popular China en busca
de respuestas a la crisis global
que no encuentra en el terruño,
entrevistándose con funcionarios
menores del país asiático y
directivos industriales que, en
las actuales condiciones del
mundo, están más atentos a los
derroteros de la economía
norteamericana que en las
fortalezas, profusamente
ofertadas por el gobierno
veracruzano.
En
tanto amparado por la ausencia
del gobernante y amigo, su
delfín hace esfuerzos por
convencer al presunto electorado
de que también por sus venas
corre sangre de “niño héroe”,
señalándose coparticipe
protagónico de anticipadas
medidas preventivas para paliar
la crisis global, a partir de la
tan llevada y traída como ya
desgastada argumentación de los
beneficios aún intangibles de la
“bursatilización”.
Semana de desmesuras
y de niños héroes. Sólo faltó la
exquisita quintaesencia de
conocido lambiscón que para
ganarse el pan, establecería
parangón entre el triunfo
electoral de Barack Obama, y los
cuatro fructíferos años de
Gobierno de nuestro hombre de
Nopaltepec.
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¿Por qué
el viaje a China?
Pulso crítico
J. Enrique
Olivera Arce
Más allá de la
desmesura mediática de propalar
una absurda equiparación entre
la economía de Brasil y
Veracruz, o en una similar
estrategia a la de la República
Popular China para afrontar la
crisis global, el viaje del
gobernador al país asiático se
justifica ante la ausencia de
medidas concretas del gobierno
federal, que den a México
elementos para desenvolverse con
éxito en el convulso escenario
de la debacle económico
financiera mundial.
El Maestro Fidel
Herrera está obligado a un
mínimo de congruencia para
mantener su alto índice de
aceptación popular. Si el
gobierno del Sr. Calderón no
hace aquello a lo que está
obligado, el gobernador no puede
simplemente esperar cruzado de
brazos a que el maná caiga del
cielo. Percibe que hay necesidad
de actuar y hacer valer nuestra
posición geográfica en el Golfo
de México, geopolíticamente
estratégica por su cercanía con
el mercado norteamericano, en la
búsqueda de soluciones, si no
del todo eficaces, cuando menos
suficientes para sobrellevar la
crisis, trasmitir confianza en
amplios sectores de la
población, y mantener en alto
expectativas de un crecimiento
económico sustentado en las
fortalezas de la entidad y en la
eficacia gubernamental.
Abrirse al mundo
para disminuir el nivel de
dependencia que nos ata a una
economía norteamericana que se
derrumba, diversificando el
acceso a nichos de mercado
europeos o asiáticos y promover
inversión extranjera en bienes
de capital que solucionen en
parte los efectos colaterales de
la recesión, como el desempleo y
el abatimiento fiscal, se
perciben como medidas oportunas
del gobierno estatal. A mi
juicio, Fidel Herrera Beltrán
hace lo que le es necesario
hacer en los prolegómenos de un
año electoral y en tanto el
gobierno federal libera los
recursos destinados a
implementar las medidas
presuntamente anticíclicas,
contempladas en el presupuesto
de egresos del 2009.
Lo que no hagamos
por nosotros mismos, nadie lo va
a hacer por nosotros.
Pero si bien se
percibe que tácticamente es
“políticamente correcta” la
posición asumida por el
gobernador viajando a China,
estratégicamente tiene sus
puntos flacos. De existir
voluntad en el gobierno de la
República Popular China de
invertir en México, y
específicamente en Veracruz,
tales intenciones se
concretarían no antes de que se
tranquilicen las aguas en los
Estados Unidos de Norteamérica,
si consideramos que se estima
que la principal preocupación
hoy para el país asiático, es el
asegurar el poder recuperar sus
cuantiosas inversiones y nichos
de mercado que le vinculan
estrechamente con nuestros
vecinos del norte. Para cuando
esto suceda, Herrera Beltrán
estará concluyendo su mandato.
Por otra parte, los
efectos de la crisis seguramente
no esperan. Habrán de pegarle a
México en renglones estratégicos
de su economía en el 2009. Basta
ver el comportamiento a la baja
del petróleo, el incremento de
la inflación, y la
vulnerabilidad de nuestra
paridad cambiaria con el U.S.
Dollar, sostenida con alfileres
a costa de nuestras reservas
monetarias. Esto no está en las
manos del gobernador
controlarlo, ni de el depende
modificar tendencias de las que
ya se habla como recesivas. El
destino inmediato de Veracruz es
el destino de México en su
conjunto.
Así que debemos
entender la estrategia de Fidel
Herrera Beltrán estrictamente
como de corte electoral, de muy
corto plazo, y a la defensiva,
en previsión a un voto de
castigo. Al fin y al cabo, para
el imaginario popular, el malo
de la película siempre es el
gobierno.
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Pulso crítico
Porque así lo
quiso la mayoría del pueblo
norteamericano
J. Enrique Olivera Arce
“Si por nueva clase política
simplemente se entiende que los
de hoy ya no son los de ayer a
causa del cambio generacional,
entonces la afirmación es una
obviedad. Pero si se pretende
que la novedad resida en un
cambio de la naturaleza de esa
clase, entonces la afirmación se
vuelve dudosa. Por su conducta y
resultados, esa clase no es muy
diferente de la que le
antecedió…”
Lorenzo Meyer
Barack Obama inspira, aunque no
se le entienda y mucho menos se
tome en cuenta su formación como
ser humano, como intelectual y
como político. Para unos
constituye la esperanza para un
mundo que aspira a grandes
cambios y a una paz duradera que
nunca llega. Para otros, es una
amenaza al establishment
en tanto se propone modificar
aquellas variables económicas y
sociales que han conducido a un
capitalismo salvaje, dominado
por las poderosas trasnacionales
energéticas, alimentarias, de la
industria militar, y financiero
especulativas del coloso del
norte. Para los más, lo más
común gracias a la
desinformación mediática, es un
“negro” que ha llegado para
trastocar costumbres,
tradiciones y tabúes que
clasifican y encasillan en la
sociedad norteamericana al ser
humano de conformidad con el
color de la piel.
En nuestro terruño, dominado por
el síndrome político electoral,
la simulación y mediocridad de
nuestra clase política, la cosa
parece ser más simple todavía. A
Obama se le reduce a un
paradigma generacional a seguir
por la sangre nueva de la clase
política, como si el proceso del
ascenso generacional de una
juventud que reclama su sitio en
la conducción del país más
poderoso del planeta, fuera
aplicable linealmente a nuestro
entorno cercano. Pasándose por
alto que nuestros jóvenes
políticos vernáculos, que
aspiran a un lugar en la rifa de
posiciones tanto en la
administración pública, como en
cargos de elección popular, no
les anima mayor propósito que
acceder al poder por el poder
mismo, y sin más objetivo que
hacerse de fama y fortuna.
Pretender tomar de ejemplo a
Barack Obama para despertar
virtudes democráticas y
herramientas intelectuales y
políticas de aquellos jóvenes
que ni por asomo cuentan con
tales cualidades, resulta un
despropósito y una fehaciente
manifestación de deshonestidad
intelectual, a más de un insulto
a la inteligencia de los
ciudadanos. La juventud tiene el
derecho y la obligación
generacional de tomar la
estafeta de las generaciones que
le preceden, pero hay de jóvenes
a jóvenes y de países a países.
Y aquellos a los que la sociedad
reclama para afrontar los retos
y vendavales que nos anuncia el
futuro, sin lugar a dudas no
figuran en los estrechos
círculos del poder veracruzano.
No basta ser joven y tener
legítimas aspiraciones políticas
para trascender, cuando a flor
de piel asoma lo viejo y caduco
de usos y costumbres del
quehacer político sobre sus
espaldas. Reñidos con la
democracia bien entendida y con
las demandas más auténticas del
pueblo; pragmáticos,
oportunistas, acomodaticios y
sin formación ideológica que
sustentar y defender,
ofreciéndose al mejor postor,
transitan por la vida al calor
del padrinazgo en turno. Esa
juventud no tiene nada que
ofrecer a una sociedad ávida de
cambios profundos para reducir
pobreza y desigualdad, como
profundos son los cambios que
con conocimiento de causa Obama
ofrece a un pueblo movilizado y
haciendo frente a la peor crisis
económico financiera de su
historia.
El joven que aspira a
gobernarnos, colocándose por
sobre la nueva generación de
políticos veracruzanos,
pretendiendo ser más
inteligente, desde su cargo,
responsabilidades, y canonjías
que le permiten disponer de
recursos públicos para
promoverse, afirma que el buen
político debe conocer de
economía, y se pone como ejemplo
pontificando en torno al proceso
de bursatilización del impuesto
a la tenencia de automotores,
calificando a este como medida
preventiva tomada con
oportunidad para enfrentar una
crisis sistémica global, de la
cual nadie del círculo de
jóvenes que rodean al gobernador
Herrera Beltrán, parece estar
enterado. Quien pega primero,
pega dos veces, cuando de
señalar a sus competidores como
ignorantes se trata.
Solo que sus pretensiones quedan
en eso. Un político inteligente,
versado en temas económicos,
cuando menos intuye que no debe
hablarse de la soga en casa del
ahorcado. Ni la administración
pública ni los veracruzanos
todos, podemos vanagloriarnos de
contar con el herramental
necesario y suficiente para
entender, prevenir y oponerse a
una crisis multidimensional y
multisectorial que ya daña a la
mayoría de nuestros hogares. No
cuando se insiste en aplicar
medidas propias del modelo
neoliberal, agotado y fracasado,
como lo sería la propia
bursatilización de un impuesto
cuya vigencia es incierta y en
el contexto de una bolsa de
valores cuya volatilidad es pan
de todos los días; o como se
observa, el aferrarse
retóricamente a un “plan estatal
de desarrollo”, insuficiente,
obsoleto, y ajeno a lo que la
crisis en curso exige para el
corto y mediano plazo. “Plan”
del cual se deriva un proyecto
de presupuesto de ingresos y
egresos de la entidad para el
año venidero, del que se espera
más de lo mismo.
Para dar palos de ciego con los
que reactívamente se enfrentan
conflictos y rezagos en un
escenario dominado por los
intereses electorales de corto
plazo, no se necesita ser
experto economista.
Como tampoco se necesita ser
joven, universitario y experto
en finanzas internacionales,
para entender que el principal
rezago que afecta hoy y en el
futuro cercano a la entidad, es
no contar con una clase política
y una administración pública a
la altura de lo que viene, capaz
de aceptar con humildad sus
propios desvíos y limitaciones.
Insistimos, para hombres y
mujeres comunes, su principal
consejero político es el
estómago y su principal
indicador económico es el
bolsillo.
Se toma a Barack Obama como
paradigma generacional,
menospreciando el hecho de que
si llegó a vencer electoralmente
a su oponente, no es por ser
joven ni por ser experto en el
manejo de las nuevas tecnologías
de la información; mucho menos
por hacer arreglos en lo
oscurito y proclive a
intercambiar votos por
despensas. Venció porque
representa la posibilidad de
cambio y porque así lo quiso la
mayoría del pueblo oprimido
norteamericano, que ante sus
ojos el hoy presidente electo
ofrece una rendija a la luz de
la esperanza. El pueblo es el
multicolor y multiétnico Barack
Obama, y no a la inversa. Ojala
y en Veracruz algún día lo
entendamos así.
Pero también debemos entender, a
ello obliga el sentido común y
la experiencia, que las promesas
de campaña son eso, promesas que
a su vez son deudas sociales y
políticas por pagar. Falta ver
si estas son cumplidas para que
la esperanza florezca y rinda
frutos.
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Un antes y un después de la muerte de
Juan camilo Mouriño
Pulso crítico
J.
Enrique Olivera Arce
Controvertido y acechado por la sospecha
de su origen, sus antecedentes
familiares y su involucramiento en
tráfico de influencias dañinas para la
salud de la Nación, Juan Camilo Mouriño
murió en condiciones trágicas preñadas
también de sospechas.
La especulación
“La
especulación daña a México”, “Quién
especula traiciona a México”, dicen
algunas histéricas voces que desde el
poder se desgarran las vestiduras ante
el temor de que salgan a relucir los
trapos sucios. ¿Y que esperaban? En un
país donde se nos ha acostumbrado a
escuchar medias verdades o mentiras
completas, la sospecha florece; a falta
de información veraz, objetiva y
oportuna, la desinformación alimenta la
imaginación popular. A la ya profunda
falta de credibilidad en las
instituciones y en la clase política,
habrá entonces de sumarse la sospecha
obligada. Más cuando desde el poder
mismo se insiste en que habrá de
investigarse a fondo la causa de la
tragedia. Si como oficialmente se afirma
y la lógica indica que fue un lamentable
accidente, ¿para que la insistencia y la
preocupación de Calderón Hinojosa por
conocer la verdad?
Pero
más allá de la especulación y la
sospecha como ejercicio popular, es
dable considerar que con lo acontecido,
el clima ya de si enrarecido en la vida
del Estado-Nación, habrá de acelerar su
deterioro a partir del lamentable suceso
y, con ello, la pérdida de la
posibilidad de una anhelada
legitimización de quien abierta y
públicamente se le ha denominado
“presidente espurio”. En el pueblo de
México ya prendió la idea de la
vulnerabilidad de quien gobierna,
generándose desconfianza e
incertidumbre, así como la convicción de
que nunca habrá de conocerse, como en el
caso de Luís Donaldo Colosio, aquello
que al poder no convenga que se sepa.
Lo que viene
Héroe para Felipe Calderón Hinojosa,
anti héroe para amplios sectores del
pueblo, que no se tragan la versión
oficial difundida por la mayoría de
medios de comunicación de su honestidad
y entrega al servicio de México, el
temprano compromiso con la muerte de
quien fuera secretario de gobernación y
delfín del titular del ejecutivo federal
para sucederle, reduce el círculo íntimo
de Los Pinos, a la par que cierra un
ciclo en la vida de México, abriendo
otro no menos incierto y ominoso para el
panismo entronizado. Un antes y un
después de la muerte de Juan Camilo
Mouriño, que coincidentemente, para el
infortunio de Calderón, se empata con un
antes y un después de la elección de
Barack Obama por el pueblo
norteamericano.
El
control del Estado y del gobierno
federal no dependerá más del joven
superdotado, guía estratégico de quienes
integran el estrecho grupo de amigos de
Los Pinos, y enlace con los poderes
fácticos, nacionales y extranjeros.
Calderón estará obligado a gobernar
sólo, en la inmensa soledad que el mismo
creara en su entorno, pues sin Mouriño,
el “gobierno de amigos” ha quedado en la
orfandad. La disputa por la titularidad
de gobernación, se encargará de
confirmarlo.
Al
mismo tiempo, en la medida en que Obama
tome las riendas del gobierno del país
más poderoso del mundo, sin la cercanía
con Bush, Calderón Hinojosa tendrá que
gobernar a contracorriente de la nueva
concepción de la política interna y
externa de nuestro vecino del norte. El
gobierno norteamericano, en lo interno,
si nos atenemos a lo expuesto por Obama
a lo largo de su campaña electoral,
habrá de poner énfasis en la búsqueda de
solución a su actual crisis económica y
social, fortaleciendo el aparato
productivo y el empleo, así como
minimizando su dependencia de bienes,
servicios y mano de obra del exterior;
en tanto que, en lo externo, seguramente
figurarán entre las prioridades
inmediatas el recomponer la relación
geopolítica con los países que la miopía
de la anterior administración etiquetó
como enemigos de la democracia,
incluyendo a Rusia, China y Venezuela,
así como el retiro decoroso de las
tropas en Iraq y Afganistán.
Bajo
esta óptica, los presidentes Álvaro
Uribe y Felipe Calderón, en América
Latina, quedarían en la orfandad. México
y Colombia tendrán que rascarse con sus
propias uñas, buscando el cobijo de los
gobiernos “populistas” del Cono Sur, a
los que hasta ahora han dado la espalda.
En
este posible escenario, las palabras de
despedida vertidas por Calderón Hinojosa
en el Campo Marte, centro neurálgico del
honor militar, al mismo tiempo que
hablan de un pasado que ya no tiene
retorno, de cara al futuro inmediato
trastocan principios y valores que
podrían concurrir a la construcción de
la necesaria unidad nacional frente a la
crisis global, resolviendo la
polarización existente; perdiendo la
moral colectiva y la ética política
frente al cinismo con el que se exaltan
virtudes inexistentes de un hombre que
en vida fue actor y cómplice de
cuestionadas conductas públicas;
elevando a la calidad de paradigma la
corrupción e impunidad que mantienen
postrado a México. Percibiéndose en lo
que para el calderonismo representó Juan
Camilo, el trazo de una nueva ruta a
seguir para lo que resta del sexenio:
políticas a la defensiva y mano dura
para doblegar la protesta popular, en
pro de mantener el poder y sostener
estrategias equívocas de despojo y
desmantelamiento de lo poco que queda
del patrimonio nacional.
Si
la muerte de Luís Donaldo cambió el
curso de la historia de México,
anunciando la salida del PRI de la
Presidencia de la República, la muerte
de Juan Camilo Mouriño anuncia el
principio de la debacle del PAN y sus
pretensiones de gobernar a México por
tiempo indefinido. La protesta social
podrá quebrarse, pero no doblarse y a
ello habrá de atenerse Calderón Hinojosa
en lo que resta del sexenio.
Al
PRI no le queda de otra que poner sus
barbas en remojo, revisando su estrecho
y cuestionado maridaje con el
calderonismo.
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Noviembre
6, 2008
Quien se muere de hambre no vota
Pulso crítico
J.
Enrique Olivera Arce
Alimentos, salud, vivienda,
educación y transporte,
prioridades que están
íntimamente ligadas al empleo y
salario, están dentro de las
principales preocupaciones de la
mayoría de la población ante el
deterioro que paulatinamente
viene registrando la economía
familiar, no de ahora frente a
la crisis que ya nos golpea,
sino que viene de lustros atrás
con la adopción del modelo de
desarrollo neoliberal, que
privilegia los beneficios de las
grandes empresas privadas por
sobre los requerimientos de
supervivencia, seguridad, y
bienestar en general de las
mayorías.
Los precios mantienen su
tendencia al alza, no así el
salario que se mantiene
congelado desde hace más de dos
décadas. Ello es suficiente
indicador de por donde habrá de
golpearnos la actual crisis y
por ende, sobre que renglones el
gobierno tendría que actuar para
atemperarla. La red de seguridad
para la gente que menos lo
necesita, subsidiado por la
gente que más lo necesita, no es
ya opción válida.
No basta rescatar empresas
quebradas, o invocar a la
inversión extranjera como
panacea, si no se incrementan
empleo y salarios que
fortalezcan el poder real de
compra de la población; existe
una estrecha interrelación entre
empresas y los consumidores y
esto no se puede ignorar. Las
primeras no pueden sobrevivir
sin fuerza de trabajo y ventas
en tanto que la población no
puede vivir sin empleo y
capacidad real de compra. O se
actúa simultáneamente en la
producción, distribución y
consumo, o la cuerda tenderá a
reventarse primero por el hilo
más delgado, los consumidores a
los que nadie tiende la mano
para su rescate.
Al menos esto indica el sentido
común y, por lo que se alcanza a
percibir, no se está
respondiendo con la misma
lógica. Antes al contrario,
impulsada por la inercia
neoliberal, la sociedad mexicana
insiste en transitar por la vía
equivocada. Se reducen la masa
salarial, la contribución fiscal
y la aportación empresarial a la
seguridad social, al mismo
tiempo que el Estado renuncia a
su responsabilidad de ser
garante, en primer término, de
los mínimos de bienestar de la
población que hagan posible
tanto la reproducción de la
fuerza de trabajo como el
fortalecimiento del mercado
interno.
Si la situación actual que vive
el mundo, tiene carácter
multidimensional, presentándose
como crisis económico
financiera, crisis alimentaria,
crisis energética, crisis
medioambiental y crisis social y
política, lo menos que se puede
esperar es que se reconozca su
gravedad y se actúe en
consecuencia en ambos lados de
la cuerda, pues no puede
pedírsele a la población que se
apriete el cinturón, en tanto se
destinan miles de millones de
dólares de la reserva nacional
al rescate de la ineficiencia,
imprevisión y especulación de la
empresa privada. Con ello se
estaría matando de hambre a la
gallina de los huevos de oro;
sin la adecuada reproducción de
la fuerza de trabajo y la
supervivencia de esta en
condiciones mínimas de
alimentación, salud, vivienda,
transporte y educación, el
capitalismo estaría
suicidándose.
En Veracruz ello no se entiende
o no se quiere entender,
subestimándose tal carácter
multidimensional de la crisis y
la gravedad que representa. La
mezquindad de una clase política
insensible, se impone sobre la
razón y la previsión. La
atención está puesta en la
política electoral y de esta se
deriva una magra atención a la
crisis global; todo aquello que
no concurra a afianzar al PRI en
el gobierno de Veracruz, o a
impedírselo, carece de
prioridad. Así, mientras los
personeros de los partidos
políticos en pugna hacen de la
bacinica instrumento electoral,
y eso incluye a la
administración pública que se
asume como beligerante, la
ciudadanía, en franca
indefensión espera entre
paciente y atemorizada lo que se
nos viene encima.
Cuidado, la democracia se nutre
de ciudadanos satisfechos; quien
se muere de hambre no vota.
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Noviembre 3, 2008
Frente a la crisis la solución
somos todos
Pulso crítico
J.
Enrique Olivera Arce
Al
calor de las
especulaciones en torno
a la crisis económico
financiera global y sus
nocivos efectos en la
vida cotidiana de
sociedades y personas,
diversas agrupaciones
religiosas están
tratando de llevar agua
a su molino,
contribuyendo al clima
de temor e incertidumbre
propalando apocalípticas
visiones sobre el fin
del mundo, en las que
involucran a un Dios
vengador y a su
contraparte, el demonio,
en sus diversas
representaciones, sin
más finalidad que
incrementar su mermada
feligresía.
En
efecto, no tiene
parangón en la historia
del capitalismo y ya
evolucionó a recesión
económica global. Pero
de ninguna manera apunta
a la desaparición del
sistema, y mucho menos a
la debacle de la
sociedad humana y del
planeta que le cobija.
Pero tampoco es
responsabilidad de
ningún Dios o de un
demonio desatado;
simplemente es resultado
de las contradicciones
del capitalismo
internacional, generadas
por hombres de carne y
hueso que en su
desmedido afán de
acumulación de riquezas,
propicia desequilibrios
en las esferas de la
producción y el consumo;
exacerbándolas con
cuestionables
operaciones de coyuntura
que los expertos
califican como
especulativas, y que no
guardan relación con el
valor real de bienes y
servicios.
Luego si el problema se
genera en el ámbito de
lo humano, corresponde
al hombre encontrarle
solución y no a Dios o
al demonio. Lo mismo se
trate de la sociedad en
su conjunto que a nivel
del individuo o la
familia. Así que no
procede el que cunda el
pánico y se caiga en la
situación de inmovilismo
o parálisis, en espera
de los designios de la
divinidad. Como se ha
dicho, todos vamos en el
mismo barco y todos
debemos aportar a la
búsqueda de soluciones
o, cuando menos, a que
se puedan paliar de la
mejor manera posible los
efectos de un fenómeno
del que la inmensa
mayoría no
participáramos en su
gestación y su ulterior
desarrollo, pero que en
la medida que nos
lastima nos involucra a
todos.
Podría pensarse que no
está en nuestras manos,
como personas comunes y
corrientes, el atemperar
los efectos de la
crisis. Yo en lo
personal considero que
no es así. A cada país,
familia o persona le
afecta o habrá de
afectarle de diferente
manera y en diferentes
circunstancias, por lo
que cada quien en su
particular esfera de
competencia, debería
prever y tomar medidas
concretas para
“blindarse” contra sus
efectos de la mejor
manera posible.
Lo
que a mi juicio no
procede, es el tratar de
combatir fuego con
fuego, enfrentándole con
los mismos criterios e
instrumentos que le
generaran, cuando está
visto que la visión
neoliberal que minimiza
el papel del Estado
frente al mercado,
fracasó.
El
individualismo
neoliberal enfrentando
al hombre contra lo
humano ya no es opción;
debiéndosele ceder el
paso a la solidaridad
colectiva para, con
racionalidad, mesura,
austeridad. y
honestidad, hacer de una
crisis que afecta a
todos, oportunidad para
todos. En ello va
implícito el papel a
jugar por la llamada
sociedad civil y por el
gobierno, representante
y administrador del
Estado-Nación. No se
puede permitir que con
base en las reglas del
libre mercado, los que
más tienen ganen más,
auspiciados y apoyados
por un Estado débil y
consentidor, en tanto
que las mayorías
terminen pagando los
platos rotos, bajo el
pretexto de rescatar las
fuentes generadoras de
empleo riqueza y
reproducción del capital
privado.
Se
me ocurre que en tal
ámbito de previsión para
la acción, el Estado
debería recuperar su
carácter rector y de
regulación,
fortaleciéndose;
subordinando los
intereses privados de
unos cuantos al interés
más general de toda la
sociedad. Debiéndose
rescatar experiencias
históricas de desarrollo
comunitario en la
orientación de la
inversión y el gasto
corriente; implementando
políticas con visión de
Estado y programas de
promoción productiva y
bienestar social que a
nivel regional y micro
regional, auspicien la
participación
organizada, consciente,
y responsable de la
población en la búsqueda
de soluciones y
aplicación de medidas
específicas a sus
requerimientos
particulares de
infraestructura,
producción y consumo.
Eliminando el
contratismo e
intermediarismo
innecesario, asignándole
a cada comunidad el
hacerse cargo de manera
directa de la
construcción y operación
de caminos de mano de
obra, de aulas, de casas
de salud, de huertos
familiares, unidades
frutícolas, granjas
pecuarias, riego y
drenaje, fabricación de
materiales de
construcción, o
servicios comunitarios
como introducción y
operación de
alcantarillado, agua
potable,
electrificación,
centrales de maquinaria,
seguridad pública, entre
otros, bajo la
supervisión y apoyo
técnico y financiero del
gobierno. Fijando a la
población en sus lugares
de origen, multiplicando
el empleo e ingreso,
reduciendo costos
económicos y sociales, y
asegurando un mínimo de
bienestar comunitario y
familiar.
Para darle viabilidad a
este esfuerzo colectivo
de cogestión solidaria,
la condición sería
frenar la inercia de las
políticas públicas
neoliberales.
“Blindando” a la
población contra el
síndrome político
electoral de la
partidocracia, que todo
lo que toca pervierte y
corrompe. Ese sería el
gran reto a asumir hoy
frente a la crisis y sus
efectos.
Mi
reconocimiento al
Senador Dante Delgado,
por su valor,
congruencia y
patriotismo.
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Alejandro Nadal: La piel de la Serpiente
El próximo
presidente de Estados Unidos deberá pugnar por que
se cumplan los tres ideales que, según John Maynard
Keynes, debe satisfacer todo sistema económico:
eficiencia, justicia social y libertad personal. En
los últimos decenios, Estados Unidos se ha ido
alejando inexorablemente de estos ideales. Por sus
reflejos anacrónicos y su ignorancia, McCain en la
presidencia profundizaría el desastre en estas tres
dimensiones. Obama podría ser, efectivamente, factor
de cambio. Pero para ello, él mismo debe completar
una transformación importante.

En Estados
Unidos la eficiencia económica dejó de ser la llave
del crecimiento hace mucho. Desde la década de 1970,
la evolución de la productividad se convirtió en
tema de preocupación. Industrias que habían sido la
clave del desarrollo estadunidense (la siderúrgica,
la automotriz, la de máquinas, herramientas y la
química) comenzaron a atrasarse con respecto a sus
competidores que inexorablemente fueron
arrebatándole parcelas del mercado mundial. Décadas
más tarde, la industria aeronáutica y la de
semiconductores empezaron a experimentar los mismos
síntomas del rezago frente a sus competidores en
Europa y Asia.
El retraso en
competitividad minó la posición del sector externo
de Estados Unidos. En 1971 Washington abandonó el
sistema Bretton Woods, reconfigurando el sistema
financiero mundial. Eso precipitó el
desmantelamiento de las restricciones a la libre
circulación del capital, abriendo las puertas a la
especulación y a la expansión del capital financiero
que marcó el último tercio del siglo pasado.
En Estados
Unidos, el sector manufacturero fue derrotado por el
capital especulativo. Los empresarios estadunidenses
se concentraron en los rendimientos de corto plazo y
en cocinar estados financieros de importantes
compañías y bancos. Como otras economías en su etapa
crepuscular, los cuadros empresariales olvidaron las
innovaciones industriales y se convirtieron en
grandes inventores de productos financieros.
La crisis
financiera es la muestra más clara de la profunda
irracionalidad del capitalismo estadunidense. Si
además consideramos los indicadores sobre consumo
energético, de papel, aluminio, cemento,
hidrocarburos, agua, y otros, observamos que Estados
Unidos es efectivamente una colosal sociedad de
desperdicio. Todavía no hay una política para
revertir esto y encaminar esa economía en un sendero
menos dañino para el medio ambiente.
¿Qué hay de la
justicia social y la libertad personal? El próximo
presidente enfrenta una estructura social altamente
inequitativa que debe revertir porque constituye una
amenaza para la viabilidad del capitalismo
estadunidense. Pero la crisis acabó por comprometer
el grado de libertad en política fiscal. El rescate
del sistema financiero (que no está claro si
funcionará) ha costado demasiado. La magnitud del
saldo fiscal deficitario es una restricción que
impide lanzar grandes iniciativas en el terreno
social, educativo y científico-tecnológico.
En el ámbito de
la libertad personal, Obama revertiría la tendencia
a la destrucción de las libertades individuales,
comenzando con la aceptación de la tortura como una
práctica aceptable en la “lucha contra el
terrorismo”. En este terreno Obama podría lograr
avances espectaculares en poco tiempo. En contraste,
McCain enseñó sus cartas con el nombramiento de la
señora Pallin, personaje que muestra el lado más
siniestro del proto-fascismo en Estados Unidos.
Regresando al
terreno económico, la pelea por el programa de Obama
comenzó hace meses. Robert Rubin, uno de los más
influyentes representantes del mundo financiero, se
le acercó cuando Hillary perdió la postulación.
Rubin fue director de Goldman Sachs antes de ser
secretario del Tesoro bajo Clinton. Desde ese puesto
convenció al presidente para apoyar la ley Gramm-Leach
y la Ley de modernización del mercado de
commodities. Estas leyes perfeccionaron la
desregulación financiera en Estados Unidos y
catalizaron lo que hoy constituye la peor crisis del
capitalismo estadunidense.
Si Keynes
hubiera profundizado en su análisis del capitalismo
contemporáneo habría anticipado que la mezcla de
inestabilidad (inherente a los mercados
capitalistas) e incertidumbre (sobre la composición
de pasivos de los grandes agentes económicos) genera
un coctel explosivo. Al incorporar en su Teoría
General el impacto pleno del capitalismo financiero
y especulativo, quizás habría concluido que ese
sistema no puede llegar a la eficiencia.
Según la
economista Joan Robinson, Keynes estaba mudando de
piel mientras escribía su Teoría General, y nunca
acabó de quitarse plenamente la antigua envoltura.
Por eso no pudo hacer una crítica plena del
capitalismo (y por eso fue recuperado por lo que la
Robinson llamó el keynesianismo bastardo). Lástima.
Pero eso nos deja una lección importante: en la
ciencia y en la política, la crítica no puede ser a
medias tintas.
Ésa es la
lección que Obama debería aprender. La crítica
incompleta se traduce en la recuperación por el
enemigo. De llegar a la presidencia, Obama tendría
que desechar la piel vieja cuanto antes. Deberá
poner atención a la economía real, dentro de un
esquema de responsabilidad social y buscar una mejor
relación con el medio ambiente. Si no lo hace, la
lógica financiera y los amigos de Rubin acabarán por
comérselo a él y a las reformas que apenas ha
comenzado a articular.
Our Words In Resistance
Artículo
Original:
La Jornada

Pemex y los ciudadanos
León
Bendesky
La Jornada, junio 9.-
¿Qué
saben y qué deben saber los ciudadanos? Esta
cuestión puede considerarse de modo general en
cuanto al orden político prevaleciente en México.
Pero hace unos días fue explícitamente planteada por
el director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles
(JRH), en torno a la propuesta de reforma energética
que se debate ahora en el Congreso. Ante la
iniciativa del Gobierno del Distrito Federal de
someter la reforma a una consulta pública, el
director dijo sin empacho que el asunto era
demasiado complejo para que la población pueda
opinar sobre ella.
El mismo director JRH
expuso la situación de Pemex en su presentación del
8 de mayo en los foros de debate sobre la reforma
energética que se realizan en el Senado (puede
leerse en la página de Internet), en la sesión en
que se fundamentaron las propuestas del gobierno.
Aquella sucinta
presentación se encarga de mostrar, con ánimo
enfático, el largo alcance del deterioro de las
capacidades operativas, técnicas, laborales y
financieras de Pemex. Este argumento lo hace
eficazmente. Lo que ahí se expone es un pésimo saldo
de las últimas décadas de gestión en la empresa,
sobre todo cuando el mismo director recuerda, al
inicio de su exposición, el doble objetivo que
persigue Pemex, a saber: “materializar la renta
petrolera conforme a los lineamientos establecidos
por el gobierno federal y, al hacerlo, maximizar el
valor económico de sus operaciones”.
Las virtudes pedagógicas
del documento de Jesús Reyes Heroles permiten
entender a las claras que tales objetivos no se
cumplen. Felipe Calderón insistió en ello durante un
foro con empresarios la semana pasada. Los
excedentes petroleros, dijo, han traído poco alivio
a la economía.
Hasta aquí, el director JRH
debe quedarse tranquilo, pues los ciudadanos pueden
entender perfectamente su argumento. La principal
empresa pública del país ha fallado en la
administración de un recurso que, a pesar de los
altibajos del precios del crudo de exportación, ha
sido la fuente preferente de ingresos para el
gobierno y del cual se deriva una renta que debería
haber sido utilizada para acrecentar la
productividad de la economía, generar más valor y
mejorar el bienestar de la población. No lo ha
hecho.
Desde el sexenio pasado, y
aun más durante el actual, la renta petrolera ha
sido muy grande y, sin embargo, la gestión a la que
se somete internamente a Pemex y la sujeción fiscal
que la convierte, en efecto, en una dependencia de
la Secretaría de Hacienda, la tienen hoy postrada.
Éste es un fracaso rotundo del sistema político y de
la estructura del poder económico que prevalecen en
México. Es una muestra de la enorme limitación
efectiva de esta democracia.
JRH terminó su presentación
con una pregunta retórica que poco hace para aclarar
las cosas, pero no sólo ante los ciudadanos, sino
ante él mismo. Dijo el director luego de su lúgubre
análisis: ¿por qué sorprenderse acerca del rezago de
Pemex respecto a otras empresas petroleras
nacionales cuyos gobiernos y congresos les han
creado las condiciones necesarias para su
modernización, crecimiento e internacionalización?
Los ciudadanos entienden lo
suficiente para darse cuenta de que entre el
diagnóstico de JRH y la propuesta de reforma que
defiende no existe una secuencia necesaria. Que ante
la absoluta exigencia de hacer algo en Pemex, lo que
todos entienden, no se sigue que la reforma que
empuja el gobierno sea el único o el mejor camino.
El error de lógica se agrava con la experiencia
larga y negativa derivada de la falta de
transparencia política y de rendición de cuentas de
los altos funcionarios de la burocracia del gobierno
y de los legisladores.
Es evidente que los
ciudadanos no tienen por qué saber acerca de las
técnicas para estimar las reservas probadas o
probables; de los detalles de la tecnología para la
exploración de yacimientos en aguas profundas; de
las particularidades de los contratos de explotación
y servicios con empresas privadas. Tampoco tienen
por qué saber de los procesos de transferencia de
valor en la extensa cadena productiva de una empresa
petrolera integrada como es Pemex, es decir, desde
la exploración hasta la industrialización del crudo,
o cómo debe fijarse la plataforma de exportación.
Para eso se paga, y bien, con los impuestos, a
quienes son responsables de administrar los bienes y
los intereses que son públicos.
Sí comprenden los
ciudadanos, en cambio, que en el caso de Pemex se
trata de una empresa petrolera nacional y lo que de
ese carácter debe desprenderse en términos
colectivos. Yerra de modo grave el director JRH al
colocarse en la postura de la arrogancia tecnócrata
que caracteriza a los responsables de definir y
aplicar las políticas económicas.
Los ciudadanos entienden
muy bien el entorno general de deterioro político y
económico que hay en el país, así como el
significado de la enorme desigualdad social. La
reforma de Pemex es urgente, nadie lo niega. Ella es
clave para dirigir la transición y alcanzar la
seguridad energética de la nación y hacer viable
esta economía. La propuesta del gobierno no es sólo
un asunto técnico, aunque esto es ineludible,
entraña también una visión política de lo que
corresponde hacer al Estado y lo que es del ámbito
público. Esconderse en las dificultades técnicas no
está a la altura de la responsabilidad política del
director de Pemex.
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