Escudo de armas de Xalapa, Veracruz

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J. Enrique Olivera Arce
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Periodista veracruzano

Otros Artículos
del autor

 

Cartón de: Lacoste


Miguel Angel Granados Chapa, periodista de la sociedad

Marcelo Ramírez Ramírez

Xalapa, Ver., 30 Septiembre de 2008.-La medalla Belizario Domínguez fue instituida en 1954 por el Senado de la República, para honrar a “los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o sus virtudes en grado eminente, como servidores de nuestra patria o de la humanidad”. Resulta simbólico que este año la distinción recaiga en el periodista Miguel Angel Granados Chapa y el simbolismo se acentúa con el otorgamiento post mortem en Febrero de 2009, de la misma presea, a otro periodista, Jesús Blancornelas. En ambos casos, es indudable que la presea fue discernida en razón de las virtudes, cívicas, para ser más precisos, que inspiraron el trabajo periodístico de Jesús Blancornelas y, esperamos, continúe inspirando por muchos años más la labor de Miguel Angel Granados Chapa, analista lúcido y bien informado de la problemática del país.

El Senado de la República ha entendido muy bien la urgencia de fortalecer en nuestra sociedad la conciencia de los valores cívicos y éticos, hoy en franca decadencia, misma que ha llevado a la casi desaparición de la diferencia entre el bien y el mal. El pillo teme ser descubierto y castigado, no teme el fallo de su conciencia, porque ésta ha perdido la sensibilidad del juicio moral. Hablemos esta vez de Granados Chapa. En él, el Senado reconoce el esfuerzo de más de cuarenta años de luchar, con la palabra escrita, veraz, incisiva a veces, lúcida siempre, por ir al fondo de los problemas, sacar a la luz los intereses en juego, mostrar las falacias del poder y de quienes lo sirven, sin pudor y sin escrúpulos, deformando su práctica profesional. Con Granados Chapa, el periodismo se revela en su esencia de compromiso con la sociedad a través de la defensa de sus legítimos intereses. El ejercicio de un periodismo de tal naturaleza requiere talento, investigación seria, perseverancia, pero sobre todo, espíritu de veracidad, cumplir cabalmente con la responsabilidad de ser el mediador entre los acontecimientos y los lectores, a los cuales se busca orientar, guiar e incluso educar, en lugar de manipularlos para que acepten aquello que resulta más conveniente a quienes compran la pluma del periodista. En un medio donde paga más difundir mentiras y las aún más peligrosas verdades a medias, Granados Chapa ha dado prueba de congruencia en situaciones difíciles. Con todo, no lo imaginemos como lo que no es; no se ha propuesto una misión contestataria; su tarea es mucho más seria y delicada, en tanto quiere clarificar los hechos, dar criterios para evaluarlos, enseñar al público lector a ponderar, a hurgar en las causas reales de los problemas. Su crítica se funda en argumentos y enseña a argumentar; su afán de servicio no interfiere con la objetividad de juicio de sus lectores. Periodista serio, cuenta con más prestigio que bienes o dinero; y esto habla de su honradez intelectual. Los títulos de dos de sus columnas más conocidas: Plaza pública e Interés público, expresan con claridad el propósito del periodista de analizar y debatir los asuntos de la polis.

La democracia, dicen sus teóricos, es un estado de cultura en el cual los ciudadanos, además de estar debidamente informados, han desarrollado la capacidad del debate inteligente. Pero llegar a tal estado de cultura no es nada sencillo y menos ante el dominio de la imagen sobre la reflexión, propia de los medios modernos. Se nos ahorra el esfuerzo de pensar, con la siguiente atrofia de esta capacidad distintiva del hombre. Quedamos así atrapados en la inmediatez del suceso, sin perspectivas de mayor alcance. Vemos hasta y en la dirección que se desea que veamos; la imagen nos hace espectadores de una realidad que se manifiesta con independencia de nuestras necesidades y deseos. La idea encerrada en la palabra, en cambio, puede llevarnos, como el caso de la buena literatura o el buen periodismo, a recuperarnos como parte consciente y por tanto corresponsable de la realidad. De esta virtud pedagógica participan los escritos de Miguel Angel Granados Chapa. Conocedor de las limitaciones del lenguaje coloquial, ha enseñado a sus lectores, como seguramente lo hace con sus alumnos de la UNAM, el manejo de los términos apropiados para alcanzar precisión y claridad en el análisis; y esto, sin caer en el otro extremo del especialista que escribe sólo para iniciados. De esta manera ha extendido su cátedra a la sociedad. El próximo ocho de Octubre, recibirá la medalla Belizario Domínguez un periodista que “es grande porque enseña lo que sabe” con humildad, constancia y generosidad.


Prensa y negros del arroz

Jorge Zepeda Patterson

 El Presidente aseguró que difundir malas noticias de forma sistemática equivale a renunciar a la esperanza. Por el contrario, no publicarlas equivale a resignarse, a vivir en espejismos, a encerrarse en la negación, hasta que el destino nos alcance. Mostrar los vicios públicos y las incongruencias de los poderosos representa la única esperanza de que algún día las cosas cambien, aunque sólo lo hagan para no ser exhibidos en la prensa.


Periodismo responsable
 y ética profesional

Oscar Gijena*

Para que exista rol social de los medios de comunicación, debe haber periodistas éticos, para que haya ética debe haber formación anteriormente y no solamente capacitación en las técnicas periodísticas, para que haya espacio para la capacitación y los medios la valoren como un valor agregado de sus productos, debe haber una concepción diferente sobre el trabajador de prensa por parte de los empresarios. Y para que las empresas periodísticas se desarrollen con el aliento de un Estado que fomente la pluralidad de opiniones, debe haber una concepción diferente desde lo político–ideológico.

Ver nota completa en: Our Words In Resistance


Otra forma de mirar y de contar:
Noticiero Internacional de Barrio

Silvia Chocarro Marcesse

El Noticiero Internacional de Barrio (NIB) es un proyecto de cooperación solidaria en el que participan organizaciones de América Latina y Europa, cuyo eje central es la comunicación, entendida como un proceso esencial de la organización social y no como la mera transmisión de mensajes. En el marco del NIB se imparten cursos de formación a vecinos y vecinas de barrios populares y a colectivos sociales en los que se reflexiona sobre la comunicación, se estimula un debate crítico sobre los medios de comunicación, se adquieren nociones básicas del lenguaje audiovisual y se aprende la técnica del vídeo. Desde el primer momento se enseña a utilizar la cámara, el micrófono, los cascos... el equipo mínimo necesario para realizar un documental, rompiendo la barrera que nos separa de las nuevas tecnologías. Pero de lo que se trata no es sólo de aprender a realizar un buen encuadre o regular la luz, sino de apropiarse de la herramienta del vídeo para convertirse en sujeto activo y no receptor pasivo de la comunicación, capaz de generar discursos alternativos a los dominantes con los que nos bombardean los grandes grupos mediáticos. Como dice el colectivo Indymedia-Argentina, “somos militantes con cámaras”.

Durante el proceso formativo todas las personas se convierten en directoras, productoras, guionistas... y elaboran colectivamente un documental, que suele durar unos diez minutos. Según explica una de las personas que ha participado en el NIB, Pilar Clúa, “desde el momento en que nos embarcamos en esta aventura quedó claro, y no sólo en la teoría, que se trataría de un proyecto de creación colectiva”.

Finalmente, todas las creaciones audiovisuales que se realizan en cada uno de los países - Bolivia, Venezuela, Colombia, Brasil, Francia, Bélgica y España - se unen en un programa de televisión: el Noticiero Internacional de Barrio. Los documentales que lo integran no son técnicamente perfectos, porque quienes los hacen no son “profesionales” de la técnica, pero resulta evidente que lo importante es que sí son especialistas de su historia. Para otra de las compañeras que participó, Raquel Martín, aprender a hacer un vídeo “era la oportunidad de huir del victimismo con que los medios de comunicación tradicionales insisten en presentar a las mujeres y mostrarnos como creadoras y creativas, con cosas que decir, partiendo de nuestras propias experiencias y dejar, por fin, de ser objetos sobre los que los demás conjeturan, de los que se siente lástima y convertirnos en protagonistas de nuestras propias historias”.

Ver nota completa en: Revista Pueblos


NACIONALISMO E INTEGRACIÓN REGIONAL

JUAN DIEGO GARCÍA

La ola nacionalista que recorre Latinoamérica tiene como complemento necesario un proceso de integración regional. A este nacionalismo de nuevo cuño se oponen tan solo los partidarios del neoliberalismo quienes abogan por desechar lo nacional y aprestarse a la integración con los Estados Unidos, como la única vía para salir de la pobreza.

Ver nota completa en: Cronicon virtual



 


MUÑOZ LEDO:
El PAN se resquebraja…

Jenaro Villamil

 Para Porfirio Muñoz Ledo, el 88 “vuelve en todos sus sentidos”. En entrevista, con Jenaro Villamil publicada en Proceso, el coordinador del Frente Amplio Progresista asegura que en los últimos 20 años se agotó el régimen político y ahora el PAN está al borde de la ruptura debido a sus pugnas internas, tal como lo estuvo el PRI en 1988, cuando salieron de sus filas militantes como Cuauhtemoc Cárdenas y él mismo por la falta de interlocución en ese partido. Muñoz Ledo sostiene en su nuevo libro, “La ruptura que viene” que Calderón no está gobernando y es factible que no termine su gestión. El verdadero factótum, dice, es Carlos Salinas.


Adolfo Gilly

Racismo, dominación y
 revolución en Bolivia


El nuevo despojo del
petróleo mexicano

México: la entrega del petróleo:
quiénes, por qué, para qué


Víctor Flores Olea

Francisco Rojas

Medias verdades

Fraude a la ley

John Saxe-Fernández

México-Estados Unidos: la

sardina protege al tiburón

Porfirio Muñoz Ledo

Fusiones y confusiones

El FobaPRI



Andrés Iván GURBANOV

Sebastián J. RODRÍGUEZ

EZLN la “permanencia” de la revolución mexicana

Rogelio Ramírez de la O

Carestía de alimentos

Textos de Luís Javier Garrido

J. Enrique Olivera Arce

El agrarismo y su permanencia histórica


Visiones alternativas

El negocio de matar de hambre

Argentina. El origen del conflicto

Ezequiel Meler
(Noticias del sur)


La biotecnología y el modelo rural en los orígenes de la catástrofe argentina

  Jorge Eduardo Rulli

Separatismo: Bolivia es la amenazada inmediata, pero no la única.

Juan Diego García (Argenpress)

El grito de la Nueva Izquierda

Arturo Castro

(Autoridad contra poder)

Tolerancia social en el límite

Paulina Monroy

(Blog Revoluciones)


El Observatorio Latinoamericano

"LOS IMPERIOS CAEN PORQUE COMEN MÁS DE LO QUE PUEDEN DIGERIR" 

Manuel Vincent

Manuel Vincent



 

 



Prensa en línea

Portal veracruzano. Refelexión y análisis

 

Diario La Jornada. México


 

El Universal

 
Milenio

 
 Revista Internacional La Insignia

 La Insignia

Argenpress info.

Noticias del Sur

Revista sinpermiso

Revista Criterios

Tabasco. Diario de la Tarde

Prensa Latinoamericana 


Reporte Índigo

Revista Análisis Político

Observador ciudadano

Crónica del poder

El Tiempo de Veracruz

Enfoque Veracruz

El Totonacapan
 

 
 


Llamado a la Nación Mexicana  México: el suicidio alimentario

Alianza por la simulación
José Gil Olmos

El éxito de Elba Esther Gordillo como socia política de Felipe Calderón es directamente proporcional al desastre de la educación pública nacional.


“Sodoma y Gomorra” de las finanzas anglosajonas

Alfredo Jalife-Rahme

El infalible y sacrosanto “mercado” de la alucinación neoliberal ha sido arrojado al basurero de la historia. Desde el punto de vista conceptual, la gran tragedia del capitalismo posmoderno radica en su metamorfosis inesperada, una verdadera transmogrificación, que resalta la incoherencia de su articulación lingüística al pervertirse en un “socialismo de Estado” que pretende sobrevivir en medio de su naufragio gracias a la nacionalización (mejor dicho estatización) de sus quebradas empresas privadas por los bancos centrales –es decir, con el dinero de los ciudadanos en manos gubernamentales– quienes deciden dictatorialmente el flujo selectivo de los ahorros de un país.


La hora del “Apocalipsis social”

Manuel Freytas

La guerra que nunca se  imaginó emprender el capitalismo

Ya no se trata de una guerra por conquista de petróleo, recursos naturales y mercados, sino de la “batalla final” contra el hambre que el mismo sistema capitalista ha generado a través de siglos de propiedad privada y de concentración de riquezas en pocas manos.


¿A dónde vamos?
Pablo González Casanova

Un poco de historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por el petróleo...


América Latina: giro político y reacción
Ezequiel Meler

En la última década, América Latina ha sido el escenario de importantes procesos de cambio que resultaron, con sus matices, en un movimiento de conjunto cuyo corolario podría resumirse en un giro político contrario a las prescripciones emanadas del Consenso de Washington.


Noviembre 16, 2008

En Perspectiva

Semana de desmesuras y “niños héroes”

J. Enrique Olivera Arce

Tras el trago amargo del avionazo y el abrupto relevo en la Secretaría de Gobernación, el neopanismo nacional tuvo que tragarse el también inusitado regaño preñado de sospechas de fuego amigo y, de paso, compartir con toda la nación la sarta de desmesuras con la que el Sr. Calderón Hinojosa elevara a la categoría de héroe al fiel amigo fallecido, el solo comparable en los tiempos que corren con el mitológico Cid Campeador. No podía ser menos, tratándose de un joven de origen gallego llamado a conquistar a México con sus excelsas virtudes.

En un apunte anterior nos permitimos especular (palabra de moda), que en México se cerraba un ciclo en el sexenio calderonista y se abría otro. Un antes y un después de la muerte de Juan Camilo Mouriño. No andábamos tan errados. En medio de la tragedia y el dolor, el hombre solo de Los Pinos dejó de confiar en el círculo de amigos íntimos, rompiendo incluso con Fox y Espino, coparticipes de su cuestionado ascenso al poder, para entregarse al panismo histórico, del que nunca debió alejarse, dejando una rendija abierta desde la que es posible percibir al acecho, la mano dura de Diego Fernández de de Ceballos y los intereses del salinismo priísta, así como la inminente ruptura del duopolio televisivo.

Las cosas en política no se dan, se van dando en el tiempo, espacio y circunstancias, afirmara con inteligencia Dante Delgado Rannauro. Incluso mediando la tragedia para ello. Así, de un nefasto marchar sin rumbo y de espaldas a la mayoría del pueblo e intereses de la Nación como lo confirmara con su candor, impericia o provocación y mala fe, la Sra. Kessel, al referirse a la recién aprobada y pendiente de promulgarse “Reforma energética”, poniendo al descubierto los torcidos andares del “niño héroe” y sus malas compañías del PRI y el PRD, pasamos a un nuevo ciclo en la vida política de México; inaugurándose con el amplio consenso en torno al nombramiento del abogado litigante Fernando Gómez Mont en Gobernación, que permite percibir un mínimo de equilibrio entre gobernabilidad y presión de los poderes fácticos internos y externos.

Y ya que mencionamos de rebote al senador alvaradeño, cabe comentar que en nuestra entidad, isla feliz, también tuvimos que vivir, en el mismo lapso, nuestras propias desmesuras:

El gobernador Fidel Herrera Beltrán viaja a la República Popular China en busca de respuestas a la crisis global que no encuentra en el terruño, entrevistándose con funcionarios menores del país asiático y directivos industriales que, en las actuales condiciones del mundo, están más atentos a los derroteros de la economía norteamericana que en las fortalezas, profusamente ofertadas por el gobierno veracruzano.

Javier Duarte de OchoaEn tanto amparado por la ausencia del gobernante y amigo, su delfín hace esfuerzos por convencer al presunto electorado de que también por sus venas corre sangre de “niño héroe”, señalándose coparticipe protagónico de anticipadas medidas preventivas para paliar la crisis global, a partir de la tan llevada y traída como ya desgastada argumentación de los beneficios aún intangibles de la “bursatilización”.

Semana de desmesuras y de niños héroes. Sólo faltó la exquisita quintaesencia de conocido lambiscón que para ganarse el pan, establecería parangón entre el triunfo electoral de Barack Obama, y los cuatro fructíferos años de Gobierno de nuestro hombre de Nopaltepec.

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Noviembre 15, 2008

¿Por qué el viaje a China?

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Más allá de la desmesura mediática de propalar una absurda equiparación entre la economía de Brasil y Veracruz, o en una similar estrategia a la de la República Popular China para afrontar la crisis global, el viaje del gobernador al país asiático se justifica ante la ausencia de medidas concretas del gobierno federal, que den a México elementos para desenvolverse con éxito en el convulso escenario de la debacle económico financiera mundial.

El Maestro Fidel Herrera está obligado a un mínimo de congruencia para mantener su alto índice de aceptación popular. Si el gobierno del Sr. Calderón no hace aquello a lo que está obligado, el gobernador no puede simplemente esperar cruzado de brazos a que el maná caiga del cielo. Percibe que hay necesidad de actuar y hacer valer nuestra posición geográfica en el Golfo de México, geopolíticamente estratégica por su cercanía con el mercado norteamericano, en la búsqueda de soluciones, si no del todo eficaces, cuando menos suficientes para sobrellevar la crisis, trasmitir confianza en amplios sectores de la población, y mantener en alto expectativas de un crecimiento económico sustentado en las fortalezas de la entidad y en la eficacia gubernamental.

Abrirse al mundo para disminuir el nivel de dependencia que nos ata a una economía norteamericana que se derrumba, diversificando el acceso a nichos de mercado europeos o asiáticos y promover inversión extranjera en bienes de capital que solucionen en parte los efectos colaterales de la recesión, como el desempleo y el abatimiento fiscal, se perciben como medidas oportunas del gobierno estatal. A mi juicio, Fidel Herrera Beltrán hace lo que le es necesario hacer en los prolegómenos de un año electoral y en tanto el gobierno federal libera los recursos destinados a implementar las medidas presuntamente anticíclicas, contempladas en el presupuesto de egresos del 2009.

Lo que no hagamos por nosotros mismos, nadie lo va a hacer por nosotros.

Pero si bien se percibe que tácticamente es “políticamente correcta” la posición asumida por el gobernador viajando a China, estratégicamente tiene sus puntos flacos. De existir voluntad en el gobierno de la República Popular China de invertir en México, y específicamente en Veracruz, tales intenciones se concretarían no antes de que se tranquilicen las aguas en los Estados Unidos de Norteamérica, si consideramos que se estima que la principal preocupación hoy para el país asiático, es el asegurar el poder recuperar sus cuantiosas inversiones y nichos de mercado que le vinculan estrechamente con nuestros vecinos del norte. Para cuando esto suceda, Herrera Beltrán estará concluyendo su mandato.

Por otra parte, los efectos de la crisis seguramente no esperan. Habrán de pegarle a México en renglones estratégicos de su economía en el 2009. Basta ver el comportamiento a la baja del petróleo, el incremento de la inflación, y la vulnerabilidad de nuestra paridad cambiaria con el U.S. Dollar, sostenida con alfileres a costa de nuestras reservas monetarias. Esto no está en las manos del gobernador controlarlo, ni de el depende modificar tendencias de las que ya se habla como recesivas. El destino inmediato de Veracruz es el destino de México en su conjunto.

Así que debemos entender la estrategia de Fidel Herrera Beltrán estrictamente como de corte electoral, de muy corto plazo, y a la defensiva, en previsión a un voto de castigo. Al fin y al cabo, para el imaginario popular, el malo de la película siempre es el gobierno.

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Noviembre 11, 2008

Pulso crítico

Porque así lo quiso la mayoría del pueblo norteamericano

J. Enrique Olivera Arce

“Si por nueva clase política simplemente se entiende que los de hoy ya no son los de ayer a causa del cambio generacional, entonces la afirmación es una obviedad. Pero si se pretende que la novedad resida en un cambio de la naturaleza de esa clase, entonces la afirmación se vuelve dudosa. Por su conducta y resultados, esa clase no es muy diferente de la que le antecedió…”

Lorenzo Meyer

Barack Obama inspira, aunque no se le entienda y mucho menos se tome en cuenta su formación como ser humano, como intelectual y como político. Para unos constituye la esperanza para un mundo que aspira a grandes cambios y a una paz duradera que nunca llega. Para otros, es una amenaza al establishment en tanto se propone modificar aquellas variables económicas y sociales que han conducido a un capitalismo salvaje, dominado por las poderosas trasnacionales energéticas, alimentarias, de la industria militar, y financiero especulativas del coloso del norte. Para los más, lo más común gracias a la desinformación mediática, es un “negro” que ha llegado para trastocar costumbres, tradiciones y tabúes que clasifican y encasillan en la sociedad norteamericana al ser humano de conformidad con el color de la piel.

En nuestro terruño, dominado por el síndrome político electoral, la simulación y mediocridad de nuestra clase política, la cosa parece ser más simple todavía. A Obama se le reduce a un paradigma generacional a seguir por la sangre nueva de la clase política, como si el proceso del ascenso generacional de una juventud que reclama su sitio en la conducción del país más poderoso del planeta, fuera aplicable linealmente a nuestro entorno cercano. Pasándose por alto que nuestros jóvenes políticos vernáculos, que aspiran a un lugar en la rifa de posiciones tanto en la administración pública, como en cargos de elección popular, no les anima mayor propósito que acceder al poder por el poder mismo, y sin más objetivo que hacerse de fama y fortuna.

Pretender tomar de ejemplo a Barack Obama para despertar virtudes democráticas y herramientas intelectuales y políticas de aquellos jóvenes que ni por asomo cuentan con tales cualidades, resulta un despropósito y una fehaciente manifestación de deshonestidad intelectual, a más de un insulto a la inteligencia de los ciudadanos. La juventud tiene el derecho y la obligación generacional de tomar la estafeta de las generaciones que le preceden, pero hay de jóvenes a jóvenes y de países a países. Y aquellos a los que la sociedad reclama para afrontar los retos y vendavales que nos anuncia el futuro, sin lugar a dudas no figuran en los estrechos círculos del poder veracruzano.

No basta ser joven y tener legítimas aspiraciones políticas para trascender, cuando a flor de piel asoma lo viejo y caduco de usos y costumbres del quehacer político sobre sus espaldas. Reñidos con la democracia bien entendida y con las demandas más auténticas del pueblo; pragmáticos, oportunistas, acomodaticios y sin formación ideológica que sustentar y defender, ofreciéndose al mejor postor, transitan por la vida al calor del padrinazgo en turno. Esa juventud no tiene nada que ofrecer a una sociedad ávida de cambios profundos para reducir pobreza y desigualdad, como profundos son los cambios que con conocimiento de causa Obama ofrece a un pueblo movilizado y haciendo frente a la peor crisis económico financiera de su historia.

El joven que aspira a gobernarnos, colocándose por sobre la nueva generación de políticos veracruzanos, pretendiendo ser más inteligente, desde su cargo, responsabilidades, y canonjías que le permiten disponer de recursos públicos para promoverse, afirma que el buen político debe conocer de economía, y se pone como ejemplo pontificando en torno al proceso de bursatilización del impuesto a la tenencia de automotores, calificando a este como medida preventiva tomada con oportunidad para enfrentar una crisis sistémica global, de la cual nadie del círculo de jóvenes que rodean al gobernador Herrera Beltrán, parece estar enterado. Quien pega primero, pega dos veces, cuando de señalar a sus competidores como ignorantes se trata.

Solo que sus pretensiones quedan en eso. Un político inteligente, versado en temas económicos, cuando menos intuye que no debe hablarse de la soga en casa del ahorcado. Ni la administración pública ni los veracruzanos todos, podemos vanagloriarnos de contar con el herramental necesario y suficiente para entender, prevenir y oponerse a una crisis multidimensional y multisectorial que ya daña a la mayoría de nuestros hogares. No cuando se insiste en aplicar medidas propias del modelo neoliberal, agotado y fracasado, como lo sería la propia bursatilización de un impuesto cuya vigencia es incierta y en el contexto de una bolsa de valores cuya volatilidad es pan de todos los días; o como se observa, el aferrarse retóricamente a un “plan estatal de desarrollo”, insuficiente, obsoleto, y ajeno a lo que la crisis en curso exige para el corto y mediano plazo. “Plan” del cual se deriva un proyecto de presupuesto de ingresos y egresos de la entidad para el año venidero, del que se espera más de lo mismo.

Para dar palos de ciego con los que reactívamente se enfrentan conflictos y rezagos en un escenario dominado por los intereses electorales de corto plazo, no se necesita ser experto economista.

Como tampoco se necesita ser joven, universitario y experto en finanzas internacionales, para entender que el principal rezago que afecta hoy y en el futuro cercano a la entidad, es no contar con una clase política y una administración pública a la altura de lo que viene, capaz de aceptar con humildad sus propios desvíos y limitaciones. Insistimos, para hombres y mujeres comunes, su principal consejero político es el estómago y su principal indicador económico es el bolsillo.

Se toma a Barack Obama como paradigma generacional, menospreciando el hecho de que si llegó a vencer electoralmente a su oponente, no es por ser joven ni por ser experto en el manejo de las nuevas tecnologías de la información; mucho menos por hacer arreglos en lo oscurito y proclive a intercambiar votos por despensas. Venció porque representa la posibilidad de cambio y porque así lo quiso la mayoría del pueblo oprimido norteamericano, que ante sus ojos el hoy presidente electo ofrece una rendija a la luz de la esperanza. El pueblo es el multicolor y multiétnico Barack Obama, y no a la inversa. Ojala y en Veracruz algún día lo entendamos así.

Pero también debemos entender, a ello obliga el sentido común y la experiencia, que las promesas de campaña son eso, promesas que a su vez son deudas sociales y políticas por pagar. Falta ver si estas son cumplidas para que la esperanza florezca y rinda frutos.

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Noviembre 7, 2008

Un antes y un después de la muerte de Juan camilo Mouriño

Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

Controvertido y acechado por la sospecha de su origen, sus antecedentes familiares y su involucramiento en tráfico de influencias dañinas para la salud de la Nación, Juan Camilo Mouriño murió en condiciones trágicas preñadas también de sospechas.

La especulación

“La especulación daña a México”, “Quién especula traiciona a México”, dicen algunas histéricas voces que desde el poder se desgarran las vestiduras ante el temor de que salgan a relucir los trapos sucios. ¿Y que esperaban? En un país donde se nos ha acostumbrado a escuchar medias verdades o mentiras completas, la sospecha florece; a falta de información veraz, objetiva y oportuna, la desinformación alimenta la imaginación popular. A la ya profunda falta de credibilidad en las instituciones y en la clase política, habrá entonces de sumarse la sospecha obligada. Más cuando desde el poder mismo se insiste en que habrá de investigarse a fondo la causa de la tragedia. Si como oficialmente se afirma y la lógica indica que fue un lamentable accidente, ¿para que la insistencia y la preocupación de Calderón Hinojosa por conocer la verdad?

Pero más allá de la especulación y la sospecha como ejercicio popular, es dable considerar que con lo acontecido, el clima ya de si enrarecido en la vida del Estado-Nación, habrá de acelerar su deterioro a partir del lamentable suceso y, con ello, la pérdida de la posibilidad de una anhelada legitimización de quien abierta y públicamente se le ha denominado “presidente espurio”. En el pueblo de México ya prendió la idea de la vulnerabilidad de quien gobierna, generándose desconfianza e incertidumbre, así como la convicción de que nunca habrá de conocerse, como en el caso de Luís Donaldo Colosio, aquello que al poder no convenga que se sepa.

Lo que viene

Héroe para Felipe Calderón Hinojosa, anti héroe para amplios sectores del pueblo, que no se tragan la versión oficial difundida por la mayoría de medios de comunicación de su honestidad y entrega al servicio de México, el temprano compromiso con la muerte de quien fuera secretario de gobernación y delfín del titular del ejecutivo federal para sucederle, reduce el círculo íntimo de Los Pinos, a la par que cierra un ciclo en la vida de México, abriendo otro no menos incierto y ominoso para el panismo entronizado. Un antes y un después de la muerte de Juan Camilo Mouriño, que coincidentemente, para el infortunio de Calderón, se empata con un antes y un después de la elección de Barack Obama por el pueblo norteamericano.

El control del Estado y del gobierno federal no dependerá más del joven superdotado, guía estratégico de quienes integran el estrecho grupo de amigos de Los Pinos, y enlace con los poderes fácticos, nacionales y extranjeros. Calderón estará obligado a gobernar sólo, en la inmensa soledad que el mismo creara en su entorno, pues sin Mouriño, el “gobierno de amigos” ha quedado en la orfandad. La disputa por la titularidad de gobernación, se encargará de confirmarlo.

Al mismo tiempo, en la medida en que Obama tome las riendas del gobierno del país más poderoso del mundo, sin la cercanía con Bush, Calderón Hinojosa tendrá que gobernar a contracorriente de la nueva concepción de la política interna y externa de nuestro vecino del norte. El gobierno norteamericano, en lo interno, si nos atenemos a lo expuesto por Obama a lo largo de su campaña electoral, habrá de poner énfasis en la búsqueda de solución a su actual crisis económica y social, fortaleciendo el aparato productivo y el empleo, así como minimizando su dependencia de bienes, servicios y mano de obra del exterior; en tanto que, en lo externo, seguramente figurarán entre las prioridades inmediatas el recomponer la relación geopolítica con los países que la miopía de la anterior administración etiquetó como enemigos de la democracia, incluyendo a Rusia, China y Venezuela, así como el retiro decoroso de las tropas en Iraq  y  Afganistán.

Bajo esta óptica, los presidentes Álvaro Uribe y Felipe Calderón, en América Latina, quedarían en la orfandad. México y Colombia tendrán que rascarse con sus propias uñas, buscando el cobijo de los gobiernos “populistas” del Cono Sur, a los que hasta ahora han dado la espalda.

En este posible escenario, las palabras de despedida vertidas por Calderón Hinojosa en el Campo Marte, centro neurálgico del honor militar, al mismo tiempo que hablan de un pasado que ya no tiene retorno, de cara al futuro inmediato trastocan principios y valores que podrían concurrir a la construcción de la necesaria unidad nacional frente a la crisis global, resolviendo la polarización existente; perdiendo la moral colectiva y la ética política frente al cinismo con el que se exaltan virtudes inexistentes de un hombre que en vida fue actor y cómplice de cuestionadas conductas públicas; elevando a la calidad de paradigma la corrupción e impunidad que mantienen postrado a México. Percibiéndose en lo que para el calderonismo representó Juan Camilo, el trazo de una nueva ruta a seguir para lo que resta del sexenio: políticas a la defensiva y mano dura para doblegar la protesta popular, en pro de mantener el poder y sostener estrategias equívocas de despojo y desmantelamiento de lo poco que queda del patrimonio nacional.

Si la muerte de Luís Donaldo cambió el curso de la historia de México, anunciando la salida del PRI de la Presidencia de la República, la muerte de Juan Camilo Mouriño anuncia el principio de la debacle del PAN y sus pretensiones de gobernar a México por tiempo indefinido. La protesta social podrá quebrarse, pero no doblarse y a ello habrá de atenerse Calderón Hinojosa en lo que resta del sexenio.

Al PRI no le queda de otra que poner sus barbas en remojo, revisando su estrecho y cuestionado maridaje con el calderonismo.

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Noviembre 6, 2008

Quien se muere de hambre no vota

Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

Alimentos, salud, vivienda, educación y transporte, prioridades que están íntimamente ligadas al empleo y salario, están dentro de las principales preocupaciones de la mayoría de la población ante el deterioro que paulatinamente viene registrando la economía familiar, no de ahora frente a la crisis que ya nos golpea, sino que viene de lustros atrás con la adopción del modelo de desarrollo neoliberal, que privilegia los beneficios de las grandes empresas privadas por sobre los requerimientos de supervivencia, seguridad, y bienestar en general de las mayorías.

Los precios mantienen su tendencia al alza, no así el salario que se mantiene congelado desde hace más de dos décadas. Ello es suficiente indicador de por donde habrá de golpearnos la actual crisis y por ende, sobre que renglones el gobierno tendría que actuar para atemperarla. La red de seguridad para la gente que menos lo necesita, subsidiado por la gente que más lo necesita, no es ya opción válida.

No basta rescatar empresas quebradas, o invocar a la inversión extranjera como panacea, si no se incrementan empleo y salarios que fortalezcan el poder real de compra de la población; existe una estrecha interrelación entre empresas y los consumidores y esto no se puede ignorar. Las primeras no pueden sobrevivir sin fuerza de trabajo y ventas en tanto que la población no puede vivir sin empleo y capacidad real de compra. O se actúa simultáneamente en la producción, distribución y consumo, o la cuerda tenderá a reventarse primero por el hilo más delgado, los consumidores a los que nadie tiende la mano para su rescate.

Al menos esto indica el sentido común y, por lo que se alcanza a percibir, no se está respondiendo con la misma lógica. Antes al contrario, impulsada por la inercia neoliberal, la sociedad mexicana insiste en transitar por la vía equivocada. Se reducen la masa salarial, la contribución fiscal y la aportación empresarial a la seguridad social, al mismo tiempo que el Estado renuncia a su responsabilidad de ser garante, en primer término, de los mínimos de bienestar de la población que hagan posible tanto la reproducción de la fuerza de trabajo como el fortalecimiento del mercado interno.

Si la situación actual que vive el mundo, tiene carácter multidimensional, presentándose como crisis económico financiera, crisis alimentaria, crisis energética, crisis medioambiental y crisis social y política, lo menos que se puede esperar es que se reconozca su gravedad y se actúe en consecuencia en ambos lados de la cuerda, pues no puede pedírsele a la población que se apriete el cinturón, en tanto se destinan miles de millones de dólares de la reserva nacional al rescate de la ineficiencia, imprevisión y especulación de la empresa privada. Con ello se estaría matando de hambre a la gallina de los huevos de oro; sin la adecuada reproducción de la fuerza de trabajo y la supervivencia de esta en condiciones mínimas de alimentación, salud, vivienda, transporte y educación, el capitalismo estaría suicidándose.

En Veracruz ello no se entiende o no se quiere entender, subestimándose tal carácter multidimensional de la crisis y la gravedad que representa. La mezquindad de una clase política insensible, se impone sobre la razón y la previsión. La atención está puesta en la política electoral y de esta se deriva una magra atención a la crisis global; todo aquello que no concurra a afianzar al PRI en el gobierno de Veracruz, o a impedírselo, carece de prioridad. Así, mientras los personeros de los partidos políticos en pugna hacen de la bacinica instrumento electoral, y eso incluye a la administración pública que se asume como beligerante, la ciudadanía, en franca indefensión espera entre paciente y atemorizada lo que se nos viene encima.

Cuidado, la democracia se nutre de ciudadanos satisfechos; quien se muere de hambre no vota.

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Noviembre 3, 2008

Frente a la crisis la solución somos todos

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Al calor de las especulaciones en torno a la crisis económico financiera global y sus nocivos efectos en la vida cotidiana de sociedades y personas, diversas agrupaciones religiosas están tratando de llevar agua a su molino, contribuyendo al clima de temor e incertidumbre propalando apocalípticas visiones sobre el fin del mundo, en las que involucran a un Dios vengador y a su contraparte, el demonio, en sus diversas representaciones, sin más finalidad que incrementar su mermada feligresía.

En efecto, no tiene parangón en la historia del capitalismo y ya evolucionó a recesión económica global. Pero de ninguna manera apunta a la desaparición del sistema, y mucho menos a la debacle de la sociedad humana y del planeta que le cobija. Pero tampoco es responsabilidad de ningún Dios o de un demonio desatado; simplemente es resultado de las contradicciones del capitalismo internacional, generadas por hombres de carne y hueso que en su desmedido afán de acumulación de riquezas, propicia desequilibrios en las esferas de la producción y el consumo; exacerbándolas con cuestionables operaciones de coyuntura que los expertos califican como especulativas, y que no guardan relación con el valor real de bienes y servicios.

Luego si el problema se genera en el ámbito de lo humano, corresponde al hombre encontrarle solución y no a Dios o al demonio. Lo mismo se trate de la sociedad en su conjunto que a nivel del individuo o la familia. Así que no procede el que cunda el pánico y se caiga en la situación de inmovilismo o parálisis, en espera de los designios de la divinidad. Como se ha dicho, todos vamos en el mismo barco y todos debemos aportar a la búsqueda de soluciones o, cuando menos, a que se puedan paliar de la mejor manera posible los efectos de un fenómeno del que la inmensa mayoría no participáramos en su gestación y su ulterior desarrollo, pero que en la medida que nos lastima nos involucra a todos.

Podría pensarse que no está en nuestras manos, como personas comunes y corrientes, el atemperar los efectos de la crisis. Yo en lo personal considero que no es así. A cada país, familia o persona le afecta o habrá de afectarle de diferente manera y en diferentes circunstancias, por lo que cada quien en su particular esfera de competencia, debería prever y tomar medidas concretas para “blindarse” contra sus efectos de la mejor manera posible.

Lo que a mi juicio no procede, es el tratar de combatir fuego con fuego, enfrentándole con los mismos criterios e instrumentos que le generaran, cuando está visto que la visión neoliberal que minimiza el papel del Estado frente al mercado, fracasó.

El individualismo neoliberal enfrentando al hombre contra lo humano ya no es opción; debiéndosele ceder el paso a la solidaridad colectiva para, con racionalidad, mesura, austeridad. y honestidad, hacer de una crisis que afecta a todos, oportunidad para todos. En ello va implícito el papel a jugar por la llamada sociedad civil y por el gobierno, representante y administrador del Estado-Nación. No se puede permitir que con base en las reglas del libre mercado, los que más tienen ganen más, auspiciados y apoyados por un Estado débil y consentidor, en tanto que las mayorías terminen pagando los platos rotos, bajo el pretexto de rescatar las fuentes generadoras de empleo riqueza y reproducción del capital privado.

Se me ocurre que en tal ámbito de previsión para la acción, el Estado debería recuperar su carácter rector y de regulación, fortaleciéndose; subordinando los intereses privados de unos cuantos al interés más general de toda la sociedad. Debiéndose rescatar experiencias históricas de desarrollo comunitario en la orientación de la inversión y el gasto corriente; implementando políticas con visión de Estado y programas de promoción productiva y bienestar social que a nivel regional y micro regional, auspicien la participación organizada, consciente, y responsable de la población en la búsqueda de soluciones y aplicación de medidas específicas a sus requerimientos particulares de infraestructura, producción y consumo. Eliminando el contratismo e intermediarismo innecesario, asignándole a cada comunidad el hacerse cargo de manera directa de la construcción y operación de caminos de mano de obra, de aulas, de casas de salud, de huertos familiares, unidades frutícolas, granjas pecuarias, riego y drenaje, fabricación de materiales de construcción, o servicios comunitarios como introducción y operación de alcantarillado, agua potable, electrificación, centrales de maquinaria, seguridad pública, entre otros, bajo la supervisión y apoyo técnico y financiero del gobierno. Fijando a la población en sus lugares de origen, multiplicando el empleo e ingreso, reduciendo costos económicos y sociales, y asegurando un mínimo de bienestar comunitario y familiar.

Para darle viabilidad a este esfuerzo colectivo de cogestión solidaria, la condición sería frenar la inercia de las políticas públicas neoliberales. “Blindando” a la población contra el síndrome político electoral de la partidocracia, que todo lo que toca pervierte y corrompe. Ese sería el gran reto a asumir hoy frente a la crisis y sus efectos.

Mi reconocimiento al Senador Dante Delgado, por su valor, congruencia y patriotismo.

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Alejandro Nadal: La piel de la Serpiente

El próximo presidente de Estados Unidos deberá pugnar por que se cumplan los tres ideales que, según John Maynard Keynes, debe satisfacer todo sistema económico: eficiencia, justicia social y libertad personal. En los últimos decenios, Estados Unidos se ha ido alejando inexorablemente de estos ideales. Por sus reflejos anacrónicos y su ignorancia, McCain en la presidencia profundizaría el desastre en estas tres dimensiones. Obama podría ser, efectivamente, factor de cambio. Pero para ello, él mismo debe completar una transformación importante.

En Estados Unidos la eficiencia económica dejó de ser la llave del crecimiento hace mucho. Desde la década de 1970, la evolución de la productividad se convirtió en tema de preocupación. Industrias que habían sido la clave del desarrollo estadunidense (la siderúrgica, la automotriz, la de máquinas, herramientas y la química) comenzaron a atrasarse con respecto a sus competidores que inexorablemente fueron arrebatándole parcelas del mercado mundial. Décadas más tarde, la industria aeronáutica y la de semiconductores empezaron a experimentar los mismos síntomas del rezago frente a sus competidores en Europa y Asia.

El retraso en competitividad minó la posición del sector externo de Estados Unidos. En 1971 Washington abandonó el sistema Bretton Woods, reconfigurando el sistema financiero mundial. Eso precipitó el desmantelamiento de las restricciones a la libre circulación del capital, abriendo las puertas a la especulación y a la expansión del capital financiero que marcó el último tercio del siglo pasado.

En Estados Unidos, el sector manufacturero fue derrotado por el capital especulativo. Los empresarios estadunidenses se concentraron en los rendimientos de corto plazo y en cocinar estados financieros de importantes compañías y bancos. Como otras economías en su etapa crepuscular, los cuadros empresariales olvidaron las innovaciones industriales y se convirtieron en grandes inventores de productos financieros.

La crisis financiera es la muestra más clara de la profunda irracionalidad del capitalismo estadunidense. Si además consideramos los indicadores sobre consumo energético, de papel, aluminio, cemento, hidrocarburos, agua, y otros, observamos que Estados Unidos es efectivamente una colosal sociedad de desperdicio. Todavía no hay una política para revertir esto y encaminar esa economía en un sendero menos dañino para el medio ambiente.

¿Qué hay de la justicia social y la libertad personal? El próximo presidente enfrenta una estructura social altamente inequitativa que debe revertir porque constituye una amenaza para la viabilidad del capitalismo estadunidense. Pero la crisis acabó por comprometer el grado de libertad en política fiscal. El rescate del sistema financiero (que no está claro si funcionará) ha costado demasiado. La magnitud del saldo fiscal deficitario es una restricción que impide lanzar grandes iniciativas en el terreno social, educativo y científico-tecnológico.

En el ámbito de la libertad personal, Obama revertiría la tendencia a la destrucción de las libertades individuales, comenzando con la aceptación de la tortura como una práctica aceptable en la “lucha contra el terrorismo”. En este terreno Obama podría lograr avances espectaculares en poco tiempo. En contraste, McCain enseñó sus cartas con el nombramiento de la señora Pallin, personaje que muestra el lado más siniestro del proto-fascismo en Estados Unidos.

Regresando al terreno económico, la pelea por el programa de Obama comenzó hace meses. Robert Rubin, uno de los más influyentes representantes del mundo financiero, se le acercó cuando Hillary perdió la postulación. Rubin fue director de Goldman Sachs antes de ser secretario del Tesoro bajo Clinton. Desde ese puesto convenció al presidente para apoyar la ley Gramm-Leach y la Ley de modernización del mercado de commodities. Estas leyes perfeccionaron la desregulación financiera en Estados Unidos y catalizaron lo que hoy constituye la peor crisis del capitalismo estadunidense.

Si Keynes hubiera profundizado en su análisis del capitalismo contemporáneo habría anticipado que la mezcla de inestabilidad (inherente a los mercados capitalistas) e incertidumbre (sobre la composición de pasivos de los grandes agentes económicos) genera un coctel explosivo. Al incorporar en su Teoría General el impacto pleno del capitalismo financiero y especulativo, quizás habría concluido que ese sistema no puede llegar a la eficiencia.

Según la economista Joan Robinson, Keynes estaba mudando de piel mientras escribía su Teoría General, y nunca acabó de quitarse plenamente la antigua envoltura. Por eso no pudo hacer una crítica plena del capitalismo (y por eso fue recuperado por lo que la Robinson llamó el keynesianismo bastardo). Lástima. Pero eso nos deja una lección importante: en la ciencia y en la política, la crítica no puede ser a medias tintas.

Ésa es la lección que Obama debería aprender. La crítica incompleta se traduce en la recuperación por el enemigo. De llegar a la presidencia, Obama tendría que desechar la piel vieja cuanto antes. Deberá poner atención a la economía real, dentro de un esquema de responsabilidad social y buscar una mejor relación con el medio ambiente. Si no lo hace, la lógica financiera y los amigos de Rubin acabarán por comérselo a él y a las reformas que apenas ha comenzado a articular.

Our Words In Resistance

Artículo Original: La Jornada

Pemex y los ciudadanos

León Bendesky

La Jornada, junio 9.-

¿Qué saben y qué deben saber los ciudadanos? Esta cuestión puede considerarse de modo general en cuanto al orden político prevaleciente en México. Pero hace unos días fue explícitamente planteada por el director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles (JRH), en torno a la propuesta de reforma energética que se debate ahora en el Congreso. Ante la iniciativa del Gobierno del Distrito Federal de someter la reforma a una consulta pública, el director dijo sin empacho que el asunto era demasiado complejo para que la población pueda opinar sobre ella.

El mismo director JRH expuso la situación de Pemex en su presentación del 8 de mayo en los foros de debate sobre la reforma energética que se realizan en el Senado (puede leerse en la página de Internet), en la sesión en que se fundamentaron las propuestas del gobierno.

Aquella sucinta presentación se encarga de mostrar, con ánimo enfático, el largo alcance del deterioro de las capacidades operativas, técnicas, laborales y financieras de Pemex. Este argumento lo hace eficazmente. Lo que ahí se expone es un pésimo saldo de las últimas décadas de gestión en la empresa, sobre todo cuando el mismo director recuerda, al inicio de su exposición, el doble objetivo que persigue Pemex, a saber: “materializar la renta petrolera conforme a los lineamientos establecidos por el gobierno federal y, al hacerlo, maximizar el valor económico de sus operaciones”.

Las virtudes pedagógicas del documento de Jesús Reyes Heroles permiten entender a las claras que tales objetivos no se cumplen. Felipe Calderón insistió en ello durante un foro con empresarios la semana pasada. Los excedentes petroleros, dijo, han traído poco alivio a la economía.

Hasta aquí, el director JRH debe quedarse tranquilo, pues los ciudadanos pueden entender perfectamente su argumento. La principal empresa pública del país ha fallado en la administración de un recurso que, a pesar de los altibajos del precios del crudo de exportación, ha sido la fuente preferente de ingresos para el gobierno y del cual se deriva una renta que debería haber sido utilizada para acrecentar la productividad de la economía, generar más valor y mejorar el bienestar de la población. No lo ha hecho.

Desde el sexenio pasado, y aun más durante el actual, la renta petrolera ha sido muy grande y, sin embargo, la gestión a la que se somete internamente a Pemex y la sujeción fiscal que la convierte, en efecto, en una dependencia de la Secretaría de Hacienda, la tienen hoy postrada. Éste es un fracaso rotundo del sistema político y de la estructura del poder económico que prevalecen en México. Es una muestra de la enorme limitación efectiva de esta democracia.

JRH terminó su presentación con una pregunta retórica que poco hace para aclarar las cosas, pero no sólo ante los ciudadanos, sino ante él mismo. Dijo el director luego de su lúgubre análisis: ¿por qué sorprenderse acerca del rezago de Pemex respecto a otras empresas petroleras nacionales cuyos gobiernos y congresos les han creado las condiciones necesarias para su modernización, crecimiento e internacionalización?

Los ciudadanos entienden lo suficiente para darse cuenta de que entre el diagnóstico de JRH y la propuesta de reforma que defiende no existe una secuencia necesaria. Que ante la absoluta exigencia de hacer algo en Pemex, lo que todos entienden, no se sigue que la reforma que empuja el gobierno sea el único o el mejor camino. El error de lógica se agrava con la experiencia larga y negativa derivada de la falta de transparencia política y de rendición de cuentas de los altos funcionarios de la burocracia del gobierno y de los legisladores.

Es evidente que los ciudadanos no tienen por qué saber acerca de las técnicas para estimar las reservas probadas o probables; de los detalles de la tecnología para la exploración de yacimientos en aguas profundas; de las particularidades de los contratos de explotación y servicios con empresas privadas. Tampoco tienen por qué saber de los procesos de transferencia de valor en la extensa cadena productiva de una empresa petrolera integrada como es Pemex, es decir, desde la exploración hasta la industrialización del crudo, o cómo debe fijarse la plataforma de exportación. Para eso se paga, y bien, con los impuestos, a quienes son responsables de administrar los bienes y los intereses que son públicos.

Sí comprenden los ciudadanos, en cambio, que en el caso de Pemex se trata de una empresa petrolera nacional y lo que de ese carácter debe desprenderse en términos colectivos. Yerra de modo grave el director JRH al colocarse en la postura de la arrogancia tecnócrata que caracteriza a los responsables de definir y aplicar las políticas económicas.

Los ciudadanos entienden muy bien el entorno general de deterioro político y económico que hay en el país, así como el significado de la enorme desigualdad social. La reforma de Pemex es urgente, nadie lo niega. Ella es clave para dirigir la transición y alcanzar la seguridad energética de la nación y hacer viable esta economía. La propuesta del gobierno no es sólo un asunto técnico, aunque esto es ineludible, entraña también una visión política de lo que corresponde hacer al Estado y lo que es del ámbito público. Esconderse en las dificultades técnicas no está a la altura de la responsabilidad política del director de Pemex.

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