Sociedad y política a debate

Xalapa, Ver.- Año VIII   No. 377    

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Ciudad cotidiana

Alejandro Hernández Hernández

09/11/2016

En un bar 

Creo tanto en la automedicación que acostumbro

visitar farmacias y bares por igual.

Frase oída en una cantina. 

Mi ciudad es un sitio lleno de escuelas, pero también está lleno de bares, o cantinas como les llamaban antes. En esos sitios hay de todo; historias malas y buenas se pueden escribir de ellos, yo he querido, hoy, hacer una reflexión.

Uno puede ir a un bar a embriagarse, pero eso es demasiado vulgar, para eso están los antros y las barras libres; uno puede ir a un bar a “ligar”, pero eso es demasiado “kitsch”, para eso están ahora los gimnasios; uno puede ir a un bar a contarle sus penas al cantinero, pero eso es demasiado espiritual, para eso están los curas y las iglesias. A un bar hay que ir a observar la vida.

Sí, es cierto, los borrachos no son la vida, pero la retratan muy bien; al calor de las copas afloran, si no las verdaderas personalidades de muchos sí los demonios que los poseen a diario y que son los que dirigen verdaderamente sus vidas. Sentado en la barra de un bar, mirando a la concurrencia a través del espejo que casi todos tienen en ella, he aprendido más que todo lo que pude haber entendido en mis clases de filosofía en la preparatoria. El tímido se vuelve locuaz, el locuaz se torna abatido, el callado milagrosamente habla, como los cristianos cuando oran, en voces; el reservado abre su corazón —y su cartera a veces— y todos, en un momento dado, dicen versos de memoria.

En la barra de un bar he tenido las más profundas pláticas de mi vida; muy joven, cuando mi presupuesto sólo me permitía una cerveza que hacia durar hasta que se volvía caldo caliente, entablé charlas con señores que me enseñaron los grandes secretos de sus vidas, nada del otro mundo: qué decirle a una mujer, los códigos secretos de los caballeros templarios, cuál era la mejor peluquería de la ciudad, quién de los que estaban ahí sentado estaba quebrado y se iba a dar un tiro en cualquier momento y cosas así. Frente a una copa se es capaz de decretar principios que le durarán a uno toda la vida: “a mí las camisas de algodón y de ninguna otra”, “para autos los Chevrolet, esos sí son unos carrazos”, “el café se debe tomar sin azúcar”, etcétera.

En un bar ocurren cosas, se cierran negocios, se afianzan amistades que durarán toda la vida, se fracturan otras que ya habían durado demasiado y se conocen mujeres interesantísimas con las que uno, si sabe lo que le conviene, no se casará jamás. En la barra de un bar cualquiera tiene el derecho de dictar cátedras morales que nadie se atreve a refutar; en la barra de un bar, se beba whisky o un ron blanco y rasposo, se sea licenciado o un empleado de ventanilla, todos son iguales a los ojos del señor… del señor cantinero.

Si uno es escritor está obligado a ir un día a la semana cuando menos, como a misa, a un bar. El personaje magistral que se anda buscando se acoda en su barra y toma un brandy con los ojos llorosos esperando contarle su vida a alguien; las intrigas internacionales, los contrabandos secretos, las historias de amantes, la ruina de alguien, el hecho insólito, los corazones desgarrados y las revelaciones del señor, según “San Brandy”, se encuentran en el fondo de alguna de las botellas que pueblan los estantes y nunca se sabe en qué momento van a ser servidas. Y será que esto ocurre porque el poder desinhibidor del alcohol vuelve a todos excelentes y comprometidos autobiógrafos, y el que escribe no debe más que tener lápiz y papel a la mano. En un bar, dicen, muchos literatos han escrito sus mejores bosquejos; Lowry, incluso, su mejor obra.

Esto no es, para quien haya pensado lo contrario, una apología al alcohol, sino una cortesía que le debía a ese lugar que a unos nos sirve para encontrarnos a nosotros mismos y, si las estrellas están bien acomodadas en el cielo, para descubrir en la mesa más apartada a una rubia solitaria, aburrida y de mirada melancólica, tomando un Grand Marnier y esperando por alguien que la haga sonreír.

 

 

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