Opinión; articulista invitado

Xalapa, Ver.- Año VI No. 411

   

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Alfredo Poblete Dolores

Huachicoleros: contubernio y palabrerías (II)

Son burdas las escenografías que monta el gobierno federal para demostrar que están combatiendo el robo de combustibles en el país. Las imágenes que nos muestran por TV en donde vemos a grupos de delincuentes llenando bidones de 30 o 50 litros de gasolina o camionetas destartaladas con 25 o 30 de esos recipientes repletos de combustible y sus torpes narrativas inducen a pensar -a los espectadores más “ingenuos”- que esos grupúsculos de poblanos -que actúan en el triángulo rojo- y en otras partes del país son los responsables -casi exclusivos- del robo de combustibles.

Me pregunto: ¿cuántos litros de gasolinas pueden comercializar diariamente esa banda de ladrones de poca monta? No lo sé y creo que muy pocos saben a ciencia cierta cual es la cantidad de hidrocarburos que esos ladronzuelos roban a Pemex. No es poca cosa lo que sustraen los “huachicoleros” de los seis municipios poblanos, pero se necesita ser muy tarugo para pensar que el “grueso” de lo robado lo realizan esos “malandrines” y las ganancias sean para los que lo venden a la orilla de las carreteras o en los caminos vecinales. 

Según el “Informe anual sobre la situación operativa, programática y financiera de Pemex” de 2013, el estimado de combustible robado pasó de 8.2 millones de barriles en 2012 a 9.3 millones en 2013. En ese mismo año el número de tomas clandestinas pasó de 1,744 a 3,052 (1,308 tomas más que en 2012). Para el año 2016 las tomas ilegales se incrementaron a cerca de 7000 y se estima que sólo en gasolinas el hurto anduvo en cerca de 10 millones de barriles, (un barril es igual a 159 litros) y todo lo anterior, se llevó a cabo en medio de los “planes integrales de combate al robo de hidrocarburos” y de las “medidas contundentes para erradicar el robo a la nación” que realiza la secretaría de gobernación, el ejército, marina, policías federales, estatales y municipales; agregue usted, a los diversos grupos de “inteligencia” de los tres niveles de gobierno y a pesar de las “medidas de vigilancia con tecnología de punta” que utiliza Pemex para tal fin.

Sigamos con la mascarada. En la última semana del mes pasado, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció con “bombo y platillo” que durante el mes de junio habían decomisado más de 275 mil litros (1,730 barriles) de combustible robado en los estados de Hidalgo, Puebla, Sinaloa, Jalisco, Tabasco, Morelos, Michoacán, Tamaulipas y Querétaro. Y esa misma dependencia agregó que: entre el 2 y el 19 de junio en total fueron detectadas 43 tomas clandestinas; de éstas, 21 estaban en Jalisco y 15 en Puebla. Situemos en su real dimensión “las medidas contundentes para erradicar el robo a la nación” y hagamos una somera comparación entre los informes de Pemex y los “logros” de la PGR: 10 millones de barriles de gasolinas robados contra 1,730 barriles decomisados; 43 tomas clandestinas detectadas, por los que procuran justicia en el país, de un total de 7000 existentes en el territorio nacional. En resumen: ¡pura baladronada!

Es más, algunos funcionarios federales están de plácemes por los resultados obtenidos en el combate al “huachicol” y han declarado en el mismo sentido y con la misma cantaleta que lo hizo Antonio Galli, gobernador de Puebla: la “estrategia” está funcionando, el robo de combustibles ya no es tan atractivo para los “chupa ductos” ya que antes vendían el “producto” en $7.00 (siete pesos) y ahora lo comercializan en $14.00 (catorce pesos) y el “consumidor” les compra menos debido a la “carestía” del producto ilícito.

No tan solo los que horadan los tubos están en el negocio. En la sustracción ilegal de combustible también participan los trabajadores de Pemex -sindicalizados y de confianza- que laboran en refinerías, terminales de almacenamiento y reparto, terminales marítimas, las residencias de operaciones portuarias y los “altos mandos” locales y los de oficinas centrales, quienes encubren a los saqueadores y se reparten una tajada generosa del pastel.

El mayor volumen de las gasolinas robadas es -en gran medida- comercializada por las gasolineras o franquicias Pemex y otra proporción se exporta -principalmente- a EEUU. Otro cantar es el robo del petróleo crudo que se comercializa -desde el sexenio de López Portillo- en el mercado negro de hidrocarburos de Rotterdam. En este último negocio han participado y siguen participando desde directores de Pemex hasta presidentes de la república -priistas y panistas- incluyendo -en algunos casos- a sus familiares, colaboradores cercanos y amigos.

Los “huachicoleros” que vemos en la TV es la parte más ínfima del crimen organizado.  A los “cabecillas” -que no aparecen en las pantallas- les genera un ingreso anual que algunos -los más conservadores- calculan en 30, 000 millones de pesos, aunque especialistas en el tema consideran que el monto robado -sólo de gasolinas- puede superar fácilmente los 100, 000 millones de pesos anuales. Insisto: ¿Usted cree – dicho sin una pizca de clasismo- que los parias que nos exhiben en los noticieros televisivos son los que se quedan con esas cantidades de dinero?

Por lo escandaloso del asunto, en el año 2011 se llevaron a cabo modificaciones a los códigos Penal Federal, Federal de Procedimientos Penales y la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada de tal manera que el robo de hidrocarburos quedó considerado como delincuencia organizada y las penas corporales aumentaron de severidad ¡Asústame panteón! 

Perdí la cuenta de cuantos petates del muerto les han sacado a los “chupa ductos” y resulta que el día de hoy es más frecuente, descarado y voluminoso el robo de hidrocarburos. Mañana será peor si no se ataca la corrupción institucionalizada en los tres órdenes de gobierno. El sentido común nos indica que el combate al crimen organizado debe empezar con los “huachicoleros de alto calado”. Si, ahí -en lo alto de la pirámide- donde está la máxima podredumbre del sistema. Lo demás suena a vana palabrería y deja entrever -con pasmosa nitidez- el contubernio y concubinato que existe -en éste y otros asuntos de la vida nacional- entre los gobernantes y el crimen organizado.

Xalapa, Eqz., Ver., a 2 de julio de 2017

alfredopoblete@hotmail.com

 

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