Opinión; articulista invitado

Xalapa, Ver.- Año VI No. 414

   

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Alfredo Poblete Dolores

Pemex: sonrisas, gallinas muertas y familias vivas

Decía el escritor uruguayo Constancio C. Vigil (1870-1954): “la verdad puede ser dulce o amarga, pero no puede ser mala; la mentira puede ser dulce o amarga, pero no puede ser buena.” Tiene más de siete sexenios que la vida política, económica y social del país está infestada de dulces y amargas mentiras.

Las “mentiras dulces” están dirigidas a oídos ingenuos, ignorantes o iletrados. Ese tipo de escuchas disfrutan revolcándose en la melcocha de los discursos falsos y también con las ficciones que les narran. Ellos, los desinformados, fantasearon -décadas atrás- con que la “revolución les iba a hacer justicia” y tienen casi 30 años esperando la entrada de México al “primer mundo” y sueñan con disfrutar las bonanzas que traerá la “modernización” del país.

El más mentiroso de los ex presidentes, de los últimos tiempos, es Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Él con su grupo más cercano fueron construyendo todo el tinglado político y “legal” para perpetuarse en las posiciones de poder en el país. Un miembro destacado de esa camarilla -José Ángel Gurría conocido como el “ángel de la dependencia”- pronosticó en diciembre de 1993 que con ese grupo al frente habría: “24 años más de continuidad en política económica”. Fue una “dulce verdad” para ese grupo de neoliberales y de amargura para el resto de la población. Ellos tomaron también -al estar así convenido- el control de los dineros y las políticas económicas en los dos sexenios panistas. El plazo fijado por Gurría vence en diciembre de este año. Cinco sexenios que aprovecharon para apropiarse -en contubernio con la iniciativa privada nacional- de muchas riquezas del país y en complicidad con poderosas trasnacionales se adueñaron -mediante el TLC- de gran parte del territorio nacional con sus vastos tesoros. Ese grupo está engolosinado y quiere refrendar su estancia otros 24 años.

Con respecto al petróleo, tiene muchos años que escucho o leo a los críticos más severos sobre las políticas energéticas implementadas por los últimos presidentes de la república. Ellos -los estudiosos del tema petrolero- con sus juicios profundos, documentados o lúcidos nos han expuesto “verdades amargas”. El devenir les ha otorgado la razón. Los embates a través de “mentiras amarguísimas” sobre los artículos 25, 27 y 28 de la Carta Magna y sus “mentiras dulces” sobre la “modernización del país” y la “entrada al primer mundo” fueron las primeras piedras que colocaron los salinistas en el desastroso camino que ha recorrido México.  

Reitero, Carlos Salinas y su “grupo económico” -nacional y trasnacional- desde hace cuando menos 30 años empezaron a desarrollar su estrategia -para no decir complot- con el fin de “apropiarse” de las riquezas nacionales y lo lograron; se adueñaron de minas, playas, comunicaciones, telecomunicaciones, la industria de los alimentos y de las medicinas, etc.; quedaba pendiente la joya de la corona: los energéticos. ¡Ah! Es necesario decir que complot de acuerdo a la RAE es la “confabulación entre dos o más personas contra otras.”  

En diciembre de 2013 la “estúpida clase política” votó -en las cámaras de diputados y senadores, así como en los congresos locales- a favor de los cambios a los artículos 25, 27 y 28 de la constitución propuestos por personeros de Hillary Clinton (secretaria de estado de EEUU 2009-2013) los cuales “ayudaron” a redactar lo que se lee en esos legajos: “primero que Petróleos Mexicanos (Pemex) se abriera a las compañías internacionales de petróleo y gas mediante el acuerdo transfronterizo del Golfo de México, con el panista Felipe Calderón, y luego trabajó para la reforma energética con el priista Enrique Peña Nieto.” Los escritos corroboran: “que el Departamento de Estado de Clinton ayudó a abrir a la empresa productiva Pemex, que monopolizaba la industria petrolera y del gas en México, a las compañías internacionales del petróleo y el gas.” Lo anterior se puede leer en documentos oficiales de EEUU que fueron desclasificados el 31/07/15 y publicados días después en las páginas de la revista Proceso y el diario La Jornada.

A Carlos Salinas -septiembre de 2012- le pidieron su opinión acerca del triunfo de Peña Nieto a la presidencia de la república, el expresidente no pudo ocultar su felicidad, y dijo -otra “dulce verdad” para él y su grupo-  que necesitaría “una cirugía plástica para quitarse la sonrisa del rostro” agregó, “con el presidente Peña es una perspectiva de que va a hacer realidad la esperanza”.

La felicidad de Salinas -provocada por el “triunfo” de Peña- tiene su origen en 1988 cuando al ocupar la presidencia se formó muchas “esperanzas” e ilusiones con respecto al desarrollo económico de “su país”, es decir, al progreso y prosperidad económica de “su grupo”. En 2012, el multicitado personaje, estaba seguro que EPN haría “realidad” su “esperanza”. Desde hace aproximadamente treinta años sus expectativas e ilusiones estaban cifradas en “adueñarse” de una generosa porción de los mantos petrolíferos del país.

En días pasados se anunció el “descubrimiento” de un manto -según cálculos conservadores- de mil millones de barriles de petróleo crudo. El “hallazgo” se llevó a cabo en aguas someras del Golfo de México. Suertudo el consorcio Premier Oil, Sierra Oil & Gas y Talos Energy “ellos encontraron” su yacimiento casi en la superficie y no como pregonaron -los panistas y priistas- que el “tesorito” estaban en aguas profundas o ultra profundas, discurso de “engañabobos” que utilizaron para justificar la privatización de los hidrocarburos.

Uno de los socios de Sierra Oil & Gas es Jerónimo Marcos Gerard Rivero. El señor Gerard Rivero hace milagros: resucitó a “la gallina de los huevos de oro”. Don Jerónimo -aparte de su veta petrolífera- tiene dos hermanas y un hermano, Ana Paula es la esposa de Carlos Salinas de Gortari y Gabriela es la consorte del actual director de Pemex José Antonio González Anaya; su “carnal” Hipólito actualmente construye -junto con Carlos Slim- el aeropuerto de la ciudad de México. El colofón de estas seis líneas ya se lo imaginan: ¡Que bonita familia!

El párrafo anterior es, por desgracia, un resumen de la vida nacional, la cual puede ser sintetizada de la siguiente manera: el entrecruzamiento de puestos públicos, empresas privadas, apellidos de políticos de “altos vuelos”, “familias de élite” y los negocios -que esa “mafia” entreteje- les generan: sonrisas perennes, bonanza y prosperidad a ese selecto grupo y, carencias, pobreza, miseria, llanto y “malos ratos” al resto de la población.

Xalapa, Eqz., Ver., a 21 de julio de 2017

alfredopoblete@hotmail.com

 

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