Opinión; articulista invitado

Xalapa, Ver.- Año VI No. 433

   

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Alfredo Poblete Dolores

Policía: poder, corrupción y delincuencia

IV  (último)

Desde el primer día de su mandato, Felipe Calderón (2006-2012), le declaró la “guerra” al crimen organizado. Durante el aciago sexenio los protagonistas de la vida pública del país fueron el gabinete de seguridad nacional y de manera relevante las fuerzas armadas. La conflagración calderonista tiñó de sangre el territorio nacional. No tan solo cayeron abatidos los miembros de los bandos beligerantes. Algunos civiles que no tenían “vela en el entierro” fueron masacrados “accidentalmente” o por equivocación. De manera insensible y torpe todos esos inocentes fueron catalogados como “daños colaterales”.

Estudiosos y especialistas del tema cuestionaron la estrategia de la conflagración y demandaron cambios o modificaciones a la misma. La sociedad también se manifestó en contra de la violencia de las partes en pugna. Incapacidad, gastos excesivos y contubernio con los criminales se percibían como rasgos destacados de “la guerra”. Calderón, les respondió -a los expertos y al pueblo- que la forma elegida para acabar con los “enemigos” era la lucha frontal; que la estrategia era la correcta y, además, la disputa se iba ganado. Este último argumento lo sustentaba en el número y cuantía de enervantes decomisados y en la cantidad y peligrosidad de los criminales detenidos. Esos mismos argumentos los utiliza Osorio Chong; en días pasados dijo que de 122 objetivos -así les llama a los delincuentes- se habían capturado o abatido a 108. Gran triunfo.

Desde su nacimiento -la “guerra calderonista”- tal como fue concebida, estuvo condenada al fracaso. El Doctor Juan Carlos Montero en su ensayo “La estrategia contra el crimen organizado en México: análisis del diseño de la política pública” dice lo siguiente al analizar las disposiciones legales en la materia: “El hallazgo principal revela que el objetivo del gobierno federal no es combatir el crimen organizado sino la violencia que éste genera, y que para ello ha implementado una política basada principalmente en el uso de la fuerza pública, factor que no facilita la colaboración inter e intra gubernamental por los conflictos que surgen cuando se articulan las políticas de seguridad pública con las de seguridad nacional.” En otras palabras, la violencia no es la patología, es solo un síntoma de la enfermedad llamada crimen organizado. Esa distinción -entre síntoma y enfermedad- es fundamental para determinar las políticas, leyes, sus ámbitos de aplicación y estrategias para enfrentar y resolver la problemática.

En su ensayo el Doctor Montero dice: “Para la Ley de Seguridad Nacional, el crimen organizado constituye una amenaza a la seguridad nacional. Sin embargo, de acuerdo con la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, la política para enfrentarlo es responsabilidad del Ministerio Público de la Federación, a través de la PGR” (…) pero esta ley no define con claridad la responsabilidad de otras como la SSP, la SEDENA o la SEMAR que integran el Consejo de Seguridad Nacional (CSN)”

En éstos últimos cuarenta años la criminalidad creció “gracias” a los vacíos legales, leyes confusas, normatividad confrontada y a los vínculos que establecieron los delincuentes y las autoridades. Esa mancuerna delincuencial construyó un entramado de corrupción e impunidad de tal manera que las estructuras gubernamentales fueron infiltradas. En muchos estados -casi todos- las policías estatales y municipales trabajaban para los criminales. Hoy -esos cuerpos de seguridad- lo siguen haciendo. A nivel federal la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la Procuraduría General de la República (PGR) se volvieron emblemáticas de las relaciones y ligaduras con los facinerosos. El ejército y la marina, en menor medida, responden a los intereses de los criminales. En nuestro país el crimen organizado pasó de ser un asunto meramente policiaco a un severo problema de seguridad nacional.  

El ingeniero mecánico Genaro García Luna fue Secretario de Seguridad Pública (2006-2012) durante todo el sexenio de FCH. Inició su carrera en áreas de inteligencia (CISEN) en las postrimerías (1989) del sexenio de Ernesto Zedillo. En el período de V. Fox (2000-2006) dice Anabel Hernández en su libro “Fin de fiesta en los pinos” que -en gran medida- gracias a los halagos, adulaciones y regalos que brindó -GGL- a Martha Sahagún fue nombrado Director de Planeación de la Policía Judicial Federal.

El ingeniero García fue artífice de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI). Autor de los libros: “Contra el crimen: ¿Por qué 1,661 corporaciones de policía no bastan? Pasado, Presente y Futuro de la Policía en México” (2006), y “El Nuevo Modelo de Seguridad para México” (2011). En su “obra” escrita expuso los conceptos del “nuevo modelo policial” y planteó a detalle el “modelo de mando único”. FCH se “inspiró” en los “sesudos” conocimientos de Don Genaro para emprender y desarrollar su “guerra” contra el crimen. Genaro García fue señalado por la periodista Anabel Hernández -en su libro “Los señores del narco”- de enriquecerse desmesuradamente en un santiamén; de mantener vínculos con mafiosos y expuso a detalle los crímenes de su círculo cercano de colaboradores: secuestros y asesinatos llevadas a cabo por bandas delictivas que operaban bajo sus órdenes; la hija del empresario A. Martí, entre otras, sufrió esa desgracia; montajes televisados de burdas acciones policiacas como la captura “en vivo” de F. Cassez, que tuvo que ser liberada después de un conflicto diplomático con el gobierno francés. En una entrevista que le hicieron a la periodista Hernández en Los Ángeles, Cal., declaró que: “fuentes en la policía federal me advirtieron que el máximo líder de la policía en México planeaba asesinarme y hacerlo ver como un accidente.”

Enrique Peña Nieto (2012- 2018) sus cuerpos policiacos, milicianos y de seguridad aplican-en su totalidad- la misma estrategia y plan de trabajo que GGL plasmó en sus libros. Los resultados están a la vista y millones de mexicanos sentimos sus efectos.

Si, en el 2018, otro político de corte neoliberal llega a la presidencia de la república las cosas empeorarán y, esa degradación, la sufriremos en varias áreas de la vida nacional. Habrá que santiguarse para que no nos agarre un fuego cruzado o los uniformados cometan una equivocación y nos convirtamos en “daño colateral”.

Xalapa, Eqz., Ver., a 2 de dieciembre  de 2017

alfredopoblete@hotmail.com

 

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