Opinión; articulista invitado

Xalapa, Ver.- Año VI No. 436

   

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Peña, Meade y Videgaray, ante el saqueo de la nación

José Lima Cobos

26/12/2017

Le contabiliza en cientos de millones de pesos el saqueo que en este gobierno –que pronto llegará a su fin– se ha inferido a la empobrecida nación mexicana y que con la disminución de los impuestos en Estados Unidos, por supuesto a los que tienen más dinero, a México le temblarán de nuevo las piernas. No será un simple catarrito al ser un país dependiente de aquella economía y carente de mínimos escrúpulos.

Si las finanzas se manejan desde Los Pinos, no hay duda ni debe haberla, cuando varios de los gobernadores se dieron el lujo de derrochar el dinero que el gobierno federal les destinara para distintos apoyos a su desarrollo social, cultural, etcétera. Sin embargo, por lo general o particular, siempre se desvían para otros fines que no son necesariamente al servicio de las grandes mayorías, sino para su enriquecimiento personal y de sus cómplices, sin que esto quiera decir que el presidente de la república y los secretarios de Hacienda no tengan conocimiento, pues todo pasa por sus manos, e incluso, con denuncias previas de la Auditoría Superior de la Federación, el Ministerio Público, instrumento de coacción del gobierno, se hace como que la morena guadalupana les habla.

No debe causar extrañeza que el artículo 19 constitucional solo establezca como delitos graves, es decir, donde el juez ordenará de oficio la prisión preventiva, los siguientes: delincuencia organizada, homicidio doloso, violación, secuestro, trata de personas, delitos cometidos por medios violentos como armas y explosivos, así como delitos graves que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad y de la salud". En concreto, no es grave y se puede llevar el proceso en libertad –previas medidas cautelares– a quienes desde el gobierno dilapiden en forma jamás explicable los recursos naturales o monetarios de la nación. De ahí el gran saqueo que registra el país, solapado desde la cúspide del poder.

Los casos emblemáticos de que se tiene memoria recientemente, y de manera enunciativa se señalan las entidades federativas como Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Michoacán, Tabasco, Sonora, etcétera, que no es poca cosa, está sabedor el presidente en turno y los secretarios de Hacienda, porque estos últimos no dan un paso sin consulta previa, de ahí que tan pronto se destape la cloaca sin consideración alguna, todos los funcionarios se verán involucrados, pues es inadmisible aceptar que Salinas, Fox, Calderón, Zedillo, y quienes con ellos colaboraron, podrían acreditar o justificar su patrimonio, pues lo que poseen es resultado del saqueo que hicieron con los recursos de la nación.

De lo anterior, ninguna extrañeza causa cuando el ex dirigente del Partido Revolucionario Institucional, Manlio Fabio Beltrones, afirma que se busca incriminarlo, cuando debería estar consiente que no resiste la mínima auditoría a su patrimonio ni al de su familia, como tampoco creemos que Videgaray o Meade la libre. De ahí que cuando López Obrador, de bote pronto afirma que los dos ex secretario de Hacienda son responsables de la malversación de los recursos no es porque tenga las pruebas que le pueden exigir, sino porque es obvio que durante su gestión se les puede acusar de todo, menos de tontos o pendejos, para aplicar aquel razonamiento del licenciado Luis Cabrera, ideólogo de la revolución, cuando acusó al secretario de Hacienda de aquel entonces y éste lo demandó, contestándole, en histórica carta abierta y de manera tajante: "Te acuso de ladrón, no de pendejo".

Si la miasma que existe en los gobiernos está fuera de duda –ahí está Brasil, Argentina, Chile, Perú, Uruguay, etcétera– no se justifica que México aparezca como impoluto, cuando no existe ningún presidente en la cárcel (Salinas, Zedillo, Fox, Calderón o Peña Nieto) habida cuenta que somos un país de bandidos –así lo precisa Transparencia Internacional– solo que sin consecuencias. Tan es así que robar desde el gobierno no es grave, pero robar, sin estar en el gobierno, aunque sea una paleta, es motivo de prisión preventiva oficiosa. He ahí la diferencia.

Un tribunal de salud pública –no como el propuesto por Yunes Linares, de cuotas y de cuates– para combatir la corrupción podrá dar punto de referencia para enfrentar ese flagelo, solo que de antemano no se hará nada, pues cuando el fiscal electoral Nieto abrió un expediente contra el ex director de Pemex, el presidente de la república ordenó que un funcionario menor lo destituyera de inmediato y el sacrosanto Senado de la República, coordinado por un tal Gamboa Patrón, para no exhibir a sus ovejas, pidió que el voto fuera secreto, cuando según la Constitución que se juró cumplir y hacer cumplir, ese fiscal duraría hasta el 30 de noviembre de 2018. Ahí la falsedad o bien, cómo nos engañan con la verdad.

 

 

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