Opinión

Xalapa, Ver., Año VIII No. 440    

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CAMALEÓN

Alfredo Bielma Villanueva

Morena, asimilada por La Mafia

25/01/2018

Cuando en 2006 Andrés Manuel López Obrador andaba en campaña por la presidencia de la república, las cúpulas perredistas le insistían vincularse a Elba Esther Gordillo quien se mostraba dispuesta a abrazar su causa para derrotar a su acérrimo adversario priista, Roberto Madrazo. Pero El Peje no dio su brazo a torcer y cortó por lo sano haciendo mutis, a la vez que expresaba su repudio a esa idea: si para ser presidente de México debo establecer nexos con la señora Gordillo, prefiero no serlo, fueron sus palabras según relatan quienes atestiguaron ese episodio. Doce años después ha cambiado de parecer, aunque no personalmente con la señora Gordillo, cercanos a esta, usufructuarios de su poder económico y político, son bienvenidos y ya acuerpan la causa lopezobradorista, en donde se recibe a cuanto emigrado proveniente de lo que llama Mafia de Poder se le acerca.

Desde la perspectiva del crudo pragmatismo Andrés Manuel López Obrador ha aprendido la lección: “el fin justifica los medios”, “París bien vale una misa”, son históricas consignas a seguir por quien quiere conseguir el Poder, “haya sido como haya sido”. En esa lógica, López Obrador está convertido en uno de los políticos más destacados de la historia nacional por su perseverancia en alcanzar la presidencia de la república, en esos términos Nicolás Zúñiga y Miranda pasa a muy segundo término en los anales de la política nacional y en un mesías a quien todo mundo procura abjurando de sus creencias para ser recibido con “beneplácito”.

Para Andrés Manuel López Obrador quien no se adhiere a sus propósitos forma parte de esa entelequia creada para identificar al adversario: La Mafia del Poder; en ese concepto, incluye a todo a quien se opone a sus designios o busca lo mismo que él. Pero cuando desde esa hipotética confabulación se desprende uno de sus integrantes para ponerse a su lado, entonces como por efectos de magia desaparecen sus defectos; el caso más reciente es el de la senadora panista, Gabriela Cuevas, quien sin bagaje ideológico de por medio deja al partido en que nació a la vida pública para irse con el dirigente de Morena, a quien hasta hace poco apostrofaba. La única condición es convertirse en diputada, petición inmediatamente concedida por López Obrador con rictus que refleja un absolutismo autoritario, anacrónico, ante correligionarios sin voz, un gesto que lo descalifica para hablar de democracia. Es predecible que emigrarán a Morena otros más, aquellos cuyos propósitos no sean cumplidos en sus respectivos partidos buscarán el amparo de AMLO, y este los recibirá porque sumar es su estrategia, no importa la calidad solo el número, sabe que de conseguir el triunfo de inmediato habrá purga, “gracias por venir pero ya no te necesito”.

No importa a López Obrador los de chile, de dulce y de manteca, siempre y cuando representen votos, a la de tres se convenció de que los fundamentalismos no acarrean beneficios, que el poder es alcanzable sin mediar escrúpulos, que en estos tiempos la ideología es un platillo con sabor amargo servido en plato desechable.

Pronto concluirá esta primera etapa de la campaña electoral, precampaña le llaman quienes caen en el garlito de la “campaña corta”, ese eufemismo con el que la clase política pretende engañar a la ciudadanía. La pretensión no es vana porque se atiene a la inmadurez del ciudadano promedio, que tal es la causa por la que actúan con tal liberalidad los políticos de este país.

Pero esa conducta encuentra explicación en la inmadurez ciudadana, combinada con el enojo social; existe una fuerte corriente ciudadana antisistema, que atribuye la raíz de sus males al gobierno identificándolo como el Sistema Político; en esa idea no discierne que PAN-PRI-Morena-PRD, y los demás partidos ahora satélites, forman parte del anti-ovejuna, el Sistema, que aglutinados en partidocracia solo velan por sus propios intereses, los cuales son ajenos al bien común.

He allí el caldo de cultivo del discurso de AMLO; la conciencia colectiva está abierta al discurso antisistema, no necesariamente porque le vaya a resolver los problemas, sino porque dice lo que cada cual quisiera decir y ser escuchado; nada que espante, ni que venga de otro planeta. El quid de este asunto radica que está en juego el futuro inmediato de México y se teme el voto irreflexivo, el del enojo, esto último es una calidad de riesgo, porque una vez emitido no hay vuelta atrás.

En los tiempos que corren “La Mafia del Poder” está sometida a una intermitente transfusión de tránsfugas, chapulines y trapecistas, van de la Seca a la Meca, les atrae el olor del poder, porque siempre han vivido del presupuesto temen quedarse sin la acomedida quincena, nunca han trabajado, pero en la transferencia quedan atrapados a la telaraña pacientemente tendida, allí serán exhibidos por ex correligionarios y por aquellos que ingenuamente pero con limpieza de miras militan por el cambio y se ven desplazados por un autoritarismo pragmático al que no importan.

Si ocurriera lo impensable la Mafia del Poder no desaparecería, la experiencia enseña que solo cambiaría de Capo.

alfredobielmav@hotmail.com

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