Opinión

Xalapa, Ver.- Año VIII No. 449    

Semana anterior

  Contacto

 

Alfredo Poblete Dolores

Elecciones, el tigre y las trampas

Xalapa, Ver., a 24 de marzo de 2018

Recientemente el abanderado de MORENA declaró a los medios: “Después del 1º de julio yo me voy a Palacio Nacional o a Palenque, Chiapas. Si se atreven a un fraude me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar el tigre. Quien suelte el tigre que lo amarre. Yo no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral.” Inmediatamente hubo señalamientos y recriminaciones: “Es un violento y está incitando a la violencia”; “quiere soltar al tigre” etc. Pongamos en contexto las declaraciones del tabasqueño.

En 1988 a Cuauhtémoc Cárdenas siendo candidato presidencial –de acuerdo a él y a muchos de sus correligionarios- le hicieron fraude.  El 31 de marzo del 2004 –CCS- declaró: “Frente al fraude, se buscó, primero, mediante los recursos legales y de la movilización ciudadana, revertirlo; (…) En los días posteriores inmediatos al 6 de julio, (…), Rosario Ibarra, candidata del Partido Revolucionario de los Trabajadores, reconoció que la mayoría de los votos estaba a mi favor. Manuel Clouthier, de Acción Nacional, declaraba en esos mismos días que Salinas no había ganado. (…) Llamar en aquel momento a rebelarse o en un ataque de rabia o desesperación haber llamado a tomar o apoderarse de algún punto simbólico hubiera sido, por decir lo menos, irresponsable, (…) verdaderamente criminal.”

En el 2006 según López Obrador los mismos personajes, cometieron otro fraude y como parte de las protestas ciudadanas, el candidato “perdedor”, decidió tomar la avenida Reforma de la Ciudad de México. Tiempo después declaró: “Nos costó mucho (esa decisión), nos han cuestionado mucho por eso, pero hay que decir que si no hubiésemos tomado esa decisión (el plantón en Reforma) hubiese habido muertos.”  

En el 2012 antes y durante la jornada electoral –para elegir presidente de la república- hubo graves irregularidades. Según Claudia Sheinbaum y Carlos Ímaz  se llevaron a cabo: “compra masiva de votos (con miles de millones de pesos de procedencia ilícita); regresaron las conocidas e ilegales prácticas de la operación tamal; todos votan (casillas donde votó 100 por ciento o más); tacos de votos (introducción de varios votos por un mismo votante) (…); carruseles (gente que vota varias veces en diferentes casillas); casillas zapato; acarreo de votantes; (…) robo de urnas”, etcétera. En el 2006 se asomó a la vida nacional -en el conteo de votos- la trampa electoral cibernética y en las del 2018 –casi seguro- se actualizarán otras modalidades de chanchullos informáticos. Desde que tengo uso de razón las tretas y mañas se han llevado a cabo en todas las elecciones del país.

Los fraudes electorales más sonados, para elegir gobernador, se llevaron a cabo el año pasado en los estados de Coahuila y de México. Ahí se cometieron las mismas chapucerías que en las elecciones federales. En febrero de éste año –en Tlalnepantla- J.A. Meade declaró con toda la desfachatez del mundo: "Hace un año enfrentamos una batalla complicada en el Estado de México, decían que era difícil y ganamos gracias al trabajo del priismo (…) Inspirados en ese triunfo vamos a ganar". En regular castellano, inspirarse es: “sentirse motivado por alguien o algo para desarrollar su propia creación.”  Sin la menor duda, la del “no-priista”, es una torpe confesión de las trampas que pretenden llevar a cabo en las elecciones del próximo julio.  

Después de los fraudes de 1988, 2006 y 2012 muchos de los seguidores y simpatizantes de CCS y de AMLO les reclamaron y exigieron –furiosos e iracundos- tomar el Palacio Nacional o iniciar una revuelta armada y violenta. Afortunadamente los ánimos fueron apaciguados –por esos líderes sociales- y la prudencia imperó. El descontento y malestar fueron contenidos y canalizados. Prueba de ellos es que después del ´88 nació el PRD y después del 2012 el Partido Morena. Lo contrario –no contener la furia- hubiera sido una tragedia.

El país según varios ensayistas e historiadores –incluyendo al conservador Enrique Krauze y al Psiquiatra Juan Ramón de la Fuente- dicen, en sus últimas obras escritas, que los mexicanos estamos decepcionados, desalentados, insatisfechos, con desánimo y con un marcado malestar. En otras palabras: deprimidos. El deterioro económico, la inseguridad, la corrupción e impunidad ha provocado –según ellos- esos estados anímicos.

Mi dictamen y valoración -de la vida nacional- se reduce a decir que la inmensa mayoría de connacionales estamos frustrados. En términos generales, la frustración es provocada por los obstáculos que se interponen entre los esfuerzos realizados por un individuo o una sociedad y las metas que pretenden alcanzar. En ese sentido, la clase política –de los últimos sexenios- ha malogrado los intentos para que los compatriotas encuentren los satisfactores vitales dignos; han quebrantado los anhelos de muchos mexicanos al interponer barreras en su desarrollo y -con sus corruptelas, trampas, fraudes y abusos- han hecho añicos los sueños e ilusiones de un sinnúmero de compatriotas.

La frustración genera algunas respuestas emocionales –como las que Krauze y de la Fuente mencionan- pero también forja enojo e incita a responder –contra el obstáculo que se les interpone o contra quien coloca esa barrera- con furia o ira. Es cierto, la frustración puede provocar otro tipo de respuesta como la resignación o el conformismo; estas últimas respuestas son las que los políticos chapuceros desean que se manifiesten. En el otro extremo, ante los obstáculos, los esfuerzos pueden sublimarse y puede surgir la creatividad e ingenio para sortear las barreras o sus consecuencias.

Cuando Porfirio Díaz o López Obrador mencionaron –en sus fraseos- al “tigre”, nunca se refirieron al mamífero carnívoro. Ellos usaron la otra acepción de tigre/tigresa, que aparece en cualquier “tumbaburros” decente: “persona furiosa llena de ira.” Los progenitores del “tigre” son los miembros destacados de la clase política y quienes nutrieron al feroz “felino” fueron ellos mismos. Las encuestas trampeadas, campañas de estiércol, noticias falsas que pregonan y magnifican los “medios” siguen alimentando a la bella y peligrosa “bestia”. El fraude electoral –que como posibilidad contemplan realizar las cúpulas- sería el desencadenante para que ese “tigre” se suelte y el que pudiera contenerlo –ya lo anunció- estará, literalmente, en casa de la chingada. El “tigre” está inquieto, escúchenlo rugir. ¡Ojalá no haya trampas! ¡Ojalá no haya sangre!

alfredopoblete@hotmail.com

 

Blogosfera
 

Pulso crítico

Flor y Canto

Va Tuxpan

Noticias de Veracruz

Monero Hernández

Soberanía popular

Cuaderno de Saramago

La Historia del Día


Agua Electropura "Xallapan

Alef.mx