Opinión

Xalapa, Ver., Año VII No. 449

   

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Rolando Bello Paredes 

El enredo de las redes

Es un enredo esto de las redes. Bueno, para algunas personas de cierta edad, de la llamada tercera y cuarta edad. El caso es que las redes ya enredaron mi vida.

Resulta que porque no tengo twitter o Instagram, seguro vivo en otra galaxia y no soy de este mundo, me dice un millennials. Eso me confunde. ¿Será que no vivo en este mundo? Si es así, entonces ¿dónde vivo?

Esto es un drama existencial, no es para menos. Tomaré una cucharada de passiflorine para tranquilizarme.

Las redes sociales “es un término originado en la comunicación. Estas se refieren al conjunto delimitado de individuos, grupos, comunidades y organizaciones vinculados unos a otros a través de relaciones sociales”.

Hasta aquí me parece entenderlo (¿será prueba de que sí vivo en este mundo?).

El problema surge cuando, según la afamada Wikipedia, hay veinticinco redes sociales. Las más conocidas, me dicen, son Facebook, YouTube, Whatsapp, Instagram, Google+, Twitter.

Que las más populares son, además de la primera y la última mencionadas en el párrafo anterior, yZone y Vkontakte; y, en segundo lugar, Instagram, Odnoklassniki, Reddit, Linkedin.

Esto hay que tomarlo con reserva, ya que los jóvenes consideran que algunas redes, como Facebook, Twitter y Google+, y el correo Hotmail, es para personas adultas. Los jóvenes preferentemente usan Snapchat e Instagram,

Otra prueba sería que sí uso el Facebook y, de vez en vez, veo YouTube (aunque no la uso).

Y también uso el Internet, supongo que también cuenta; y también tengo correo electrónico, Gmail.

Un dato de Internet: “En 1984, Internet solo estaba disponible en mil computadoras. Hoy, más de treinta años después, tiene al menos tres mil millones de usuarios” –yo soy uno de ellos.

La información es de Jimena Canales, en su artículo “Apunta y dispara”, en Letras Libres 218 de febrero de 2017.

Bueno, sigamos. El cuento se resume, al final, que al usar una red, el Facebook, creo que me acerca un poco a este mundo. Me faltan, es cierto, veinticuatro más.

(Por cierto, hay un escándalo actual sobre Facebook. En El País (20 marzo 2018) se informó que “reclaman a Facebook explicaciones acerca de la utilización de datos de 50 millones de usuarios por parte de Cambridge Analytica, una consultora que asesoró la campaña presidencial de Donald Trump”.

(El diario madrileño agrega: “La fuga masiva de datos de 50 millones de usuarios de Facebook que presuntamente la consultora Cambridge Analytica consiguió y utilizó de forma indebida para influir en la campaña electoral norteamericana en favor de Donald Trump está provocando un terremoto político a ambos lados del Atlántico”).

Pero, también estoy en Whatsapp, es una más. Así que son veintitrés las que me faltan por acceder.

Para acabar de amolar, me entero de que hay otros tipos de redes: Horizontales, verticales, humanas, de contenido, sedentarias, y nómades.

Aquí si de plano, no juego, no investigaré más del asunto.

Me estacionaré un buen rato en el Facebook y en Whatsapp. Las entiendo un poco mejor. Además, la primera tiene 2100 millones de usuarios, y la segunda, 1301 millones. Quiere decir que estoy bien ubicado.

Otro dato lo obtengo del artículo “Geopolítica, redes sociales y la elección en México” de Arturo Sarukhán (en Letras Libres 231 de marzo de 2018):

- “Hoy existen 3.4 mil millones de usuarios de internet, se emiten cerca de quinientos millones de tuits diarios y cada segundo se sube el equivalente de siete horas de video a YouTube. Con 1.7 mil millones de usuarios, Facebook podría ser el país más grande del mundo. El 62% de las personas en Estados Unidos obtiene sus noticias de las redes sociales. Y eso que no estamos en la cresta de la ola; casi la mitad de la población adulta del mundo todavía no está en línea”.

No quiero enredarme, más de lo que ya estoy, siguiendo el Twitter. Que así podría enterarme rápidamente de las políticas públicas del presidente número 45 de Estados Unidos. Que si no lo hago sería un bobo, dice ahora uno de la Generación Z.

Uf, bobo además de vivir en otro mundo.

¡Arredovaya! ¿A dónde voy a ir a parar?

De plano, todo parece indicar que no podría ser homo digitalis (como sí lo es mi colega, ingeniero Mario Turriza Nahuat).

Para finalizar mi enredo de las redes, resulta que hay Generaciones X, Y, Z y T. A ver, según algunas interpretaciones:

Generación X, los nacidos a mediados de los años 1960 hasta lo de mediados de 1980. Generación Y, los que saben utilizan como referencia la década de 1980. Generación Z, nacidos entre mediados de los 90 o principios de la década de 2000. Y la Generación T, nacidos en torno a 2010 y acabaría en 2020.

Otra vez, no sé dónde vivo. No estoy en ninguna de las Generaciones X, Y, Z o T.

Para acabar pronto, los nacidos como yo, a principios de los cincuenta del siglo pasado, seremos, a partir de hoy, la ¡Generación XXX!

Bien fría, por favor.

Corrupción.

Hay que tomar nota, sobre todo los servidores públicos del estado. El gobernador: “Me negaría a cometer un acto de corrupción”.

Educación.

Un dato del Inegi, en su Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2017:

- El 83.6% de la población usuaria del servicio de educación pública en primaria, secundaria o bachillerato refiere que se cumple con los días de clase programados en el calendario. Un 27.4% refirió que la educación pública obligatoria en estos niveles es gratuita”.

Otra estampa.

El ingeniero para más señas vuelve a escena. En el mismo colegiado jurídico, se atendía el asunto de los profesores que serán evaluados en su desempeño docente. El registro contabilizaba poco más de cinco mil docentes, candidatos a participar en el proceso de evaluación. La propuesta para la selección sería por sorteo, en una especie de insaculación.

En eso, despertó el ingeniero para más señas, casi gritando:

- “¿Eyaculación?”. “¡¿Qué es eso, caramba?!

Vacaciones.

A partir del lunes 26 de marzo y hasta el 7 de abril, los alumnos, casi seiscientos mil, de las escuelas de la entidad, saldrán de vacaciones. Para los trabajadores será su primer periodo del año 2018.

Los Bocadillos y su redactor también se tomarán unos días, esta columna se reanudaría el siguiente domingo 15 de abril.

Tardeada dominical.

Un poco extensa, pero vale la pena leer. En la revista El País Semanal, en artículo de Rosa Montero, “La peligrosa estupidez”, el 04 de noviembre de 2017, que comenta el libro “Allegro ma non troppo” del historiador italiano Carlo María Cipolla:

- “Las leyes fundamentales de la estupidez, a saber:

Primera, siempre subestimamos la cantidad de estúpidos que hay en el mundo.

Segunda, la estupidez es una cualidad independiente de cualquier otra, no está asociada ni al dinero que se tenga o a la clase social o a la educación recibida, los estúpidos lo son de manera absoluta y democrática y siempre habrá en la Tierra un determinado porcentaje de imbéciles (que siempre tenderemos a subestimar).

Tercera, un estúpido es alguien que causa daño a los demás sin obtener con ello ningún beneficio e incluso perjudicándose a sí mismo: y tengo la impresión de que esta ley está de rabiosa actualidad en España.

Cuarta, por desgracia también subestimamos la inmensa capacidad de los estúpidos para hacer daño (sobre todo, añado yo, cuando a la estupidez se le suma redundantemente el fanatismo).

Y quinta: el estúpido es, pues, el individuo más peligroso del mundo. De hecha, los estúpidos son mucho más peligrosos que los malvados.”

Mérida, Yuc., marzo 25 de 2018

Editorialista, Diario ¡Por Esto!

Editorialista, Grupo SIPSE Peninsular
rolandobelloparedes@gmail.com

 

 

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