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Xalapa, Ver.- Año VIII No. 460    

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Alfredo Poblete Dolores

Elecciones: Es deseable un triunfo inobjetable

13/06/2018

En estos últimos 30 años Carlos Salinas de Gortari y su grupo de incondicionales han estado tomando las decisiones políticas y económicas más importantes para el país. Pedro Aspe Armella —un miembro destacado de ese grupo— anunció durante la presidencia de CSG [1988-1994] que en los siguientes cinco sexenios —incluyendo los dos períodos panistas— ellos estarían al frente de las políticas económicas del país. Lo cumpliero. Las tres décadas se consumarán el 1 de diciembre de éste año.

Salinas —obsesionado con el poder y el control— y su grupo compacto, aparte de nombrar a los secretarios de finanzas y economía, designaba al titular del banco de México. El aparato burocrático del PRI, PAN, Verde y una parte importante del PRD respondían a sus intereses y nombraron e impusieron candidatos presidenciales. Las cámaras de diputados y senadores —un gran número de esos legisladores— están bajo su férula. Muchos gobernadores fueron bendecidos por Salinas para llegar a esas posiciones y responden a sus dictados.

Esa obstinación por dominar y mandar sobre aspectos sensibles de la vida nacional la notamos cuando vemos que ejerció y sigue ejerciendo una intervención decisiva sobre la administración del dinero público y el destino de las riquezas nacionales. Al desplegar una marcada influencia sobre las principales decisiones políticas del país y sobre el control y utilización del territorio nacional. Salinas —en éstos 30 años— no tuvo contrapesos de fuerzas antagónicas o contrarias. El refranero popular dice que: nada es eterno. Ese régimen verdaderamente dictatorial está en crisis y va de salida.

Al cumplirse los 30 años del dominio salinista el relevo —del poderoso colectivo de neoliberales— estaba listo para tomar las riendas del país. El grupo encabezado por Videgaray —envalentonados con el apoyo brindado por el yerno de Donald Trump— pretendió hacer a un lado a los salinistas. Error de cálculo. Carlos Salinas y sus aliados están engolosinados con el poder y no está en sus planes entregar la “plaza”. La evidente división de la clase política neoliberal no presagia nada alentador para ellos. Para empezar están a punto de ser derrotados —Meade y Anaya— en la próxima contienda electoral.

La clase empresarial tomo partido —unos con Salinas y otros con Videgaray— y sufrió rupturas. Agregue usted que el Peje estableció nexos —a través de Alfonso Romo— con algunos miembros destacados de los hombres de negocios. Azcárraga Jean [Televisa] y Salinas Pliego [TV Azteca] y algunos dueños de periódicos de circulación nacional dejaron de atacar a AMLO y no se prestaron a la “guerra sucia” dirigida al candidato de MORENA. También influyó que los dueños de los medios están conscientes que ahora es más difícil manipular a los votantes o pregonar mentiras y calumnias. Las redes están jugando un papel determinante para ese cambio de actitud y estrategia.

Muchos miembros de los hombres de negocios están cansados de tanta extorsión y chantaje que realizan los políticos neoliberales en contra de sus intereses. Los “moches” y el diezmo los abruman y quiero suponer que a algunos de ellos hasta los avergüenza. Ellos —los empresarios de alto calado— fueron en gran medida los artífices de los “triunfos” electorales de Calderón y Peña. Están, sin lugar a dudas, arrepentidos de haber contribuido a que esos ineptos y corruptos hayan llegado a la presidencia de la república. No dudo que la inseguridad y barbarie en que nos han sumergido —incluyendo a los empresarios— contribuye también al retiro de los apoyos que brindaban a los políticos neoliberales.

Otro elemento que está en juego en el proceso electoral —y que mantienen las preferencias electorales como están— son las alianzas partidistas y la designación de coordinadores regionales de campaña y de algunos candidatos a diputados y senadores de la coalición Juntos Haremos Historia. Ellos tienen un rasgo en común: son o fueron perseguidos —en algunos casos encarcelados— por el talante autoritario de Peña Nieto. No digo que ell@s sean impolutos o damas de la caridad. No, lo que pretendo decir es que ese puñado de hombres y mujeres —por los agravios recibidos— no van a traicionar al Peje durante el proceso electoral. Después —más de tres— desertarán y venderán su voluntad al mejor postor. El PES, partido político controlado por Osorio Chong, se alió con el tabasqueño. Recuerde usted que al exsecretario de gobernación le “coartaron” sus aspiraciones presidenciales y eso no se olvida y una de las consecuencias fue la alianza MORENA-PES alentada y bendecida por el político hidalguense; incluso, en la región conocida como Valle del Mezquital, es un secreto a voces que Osorio Chong ha mandado mensajes claros de que el voto de los “priistas” se vuelque sobre AMLO. Marcelo Ebrard, los familiares de Elba Esther Gordillo, el Napo, Nestora Salgado, Mireles y otros muchos son los perseguidos y agraviados que, insisto, por el momento lucharán en contra de los neoliberales. En el 2006 y 2012 AMLO estuvo rodeado de traidores: Dante Delgado, Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Guadalupe Acosta Naranjo y otros perredistas miembros de la facción conocida como los “Chuchos” estuvieron alineados con Salinas y conspiraron contra el Peje.

Entre las clases medias, los pobres y miserables del país también están fraccionadas las preferencias electorales. Ideológicamente muchos miembros de la clase media apoyan —aunque incomprensible es respetable— a los neoliberales y un número mayoritario de ese sector —en ésta ocasión— apoya a López Obrador. Los pobres y miserables —sobre todo los últimos— no tienen formación ideológica. Sus necesidades son tan lacerantes y apremiantes que su preocupación prioritaria es paliar el hambre del día y aliviar el dolor cuando están enfermos. A los miserables materiales —los miserables espirituales— les compran su voto con una paupérrima despensa o les dan $150.00 por entregar su credencial de elector o les condicionan los “beneficios” de los apoyos sociales. Ellos, los menesterosos y desvalidos, van a “votar” por los neoliberales y lo harán masivamente —como históricamente lo han hecho— en los municipios más marginados y pauperizados del país. Sobre todo los partidarios del tabasqueño deben cuidar celosamente esas regiones del país. No es nada recomendable que los ladrones de elecciones se quieran apersonar con su domingo siete. Gane quien gane el triunfo debe ser diáfano, inobjetable y contundente.

alfredopoblete@hotmail.com

 

 

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