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4Xalapa, Ver.- Año VII No. 473

   

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De mi Bitácora

Dulce María Sauri Riancho*

Paridad y reelección. Rasgos del cambio

Iniciaron los trabajos de los nuevos legisladores y ayuntamientos, en Yucatán y en la mayoría de los estados del país. También en la esfera federal diputad@s y senador@s arrancaron ruidosamente sus actividades el pasado primero de septiembre. Dos rasgos tienen en común los integrantes de estos órganos de representación popular. El primero, es el porcentaje inédito de mujeres, casi la mitad, que ingresaron a las cámaras legislativas y a los cabildos. El segundo, es que tod@s, con excepción del presidente de la república y los gobernadores, podrán ser reelectos.

En las presidencias municipales hubo, sin duda, un gran avance, pero todavía está lejana la cifra de 53 alcaldesas que, en el caso de Yucatán, hubiese representado exactamente la mitad. Pero pasamos de sólo ocho a casi una treintena de ayuntamientos con autoridad femenina. El primer round de la lucha por la igualdad de oportunidades obtuvo un sonoro triunfo en la elección del 1 de julio, pues el acceso a las candidaturas paritarias fue efectivo y vigilado cuidadosamente por las autoridades electorales. El otro gran paso para hacer realidad el derecho a la participación política de las mujeres se está dando en el terreno de la integración de los órganos de representación popular. A diferencia de hace tres años, tanto la Sala Regional como la Superior del Trife (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación), confirmaron la correcta actuación del Iepac. Así, por primera vez, el Congreso de Yucatán se conformará por doce mujeres y trece hombres. Cabe destacar que los tres partidos con mayor número de representantes –PRI, 10; PAN, 6; Morena, 4- integraron grupos mitad mujeres y mitad hombres. Y que un grupo parlamentario, Movimiento Ciudadano, está integrado por dos mujeres. Los otros tres partidos —PRD, Verde y Panal— que sólo obtuvieron un lugar cada uno, estarán representados por hombres. Son cuentas dignas de celebrar por quienes consideran que la paridad en la representación popular es la expresión del derecho de las mujeres a participar en la vida pública en condiciones de igualdad.

Sin embargo, una revisión cuidadosa a la forma como fueron integradas las mesas directivas del Senado y la Cámara de Diputados, así como la del Congreso de Yucatán, muestra lo mucho que falta por avanzar. En los tres casos, preside un hombre. Viene muy pronto otra crucial batalla hacia la igualdad de participación. Me refiero al acuerdo parlamentario para la conformación de las comisiones legislativas y la asignación de las presidencias de las mismas. Si casi la mitad de la LXIV Legislatura está conformada por mujeres, justo sería que casi la mitad de las 56 comisiones (o las que finalmente queden) tuviera jefatura femenina. Pero en estas determinaciones es cuando todavía se desvelan los prejuicios y las limitaciones que enfrentan las mujeres. No sería extraño que la mayoría de las comisiones consideradas “duras”, por el tema o por su importancia, fueran hombres quienes las encabezaran. Veremos.

El otro rasgo distintivo de quienes iniciaron su mandato popular el pasado 1 de septiembre es la posibilidad de ser reelectos consecutivamente para el mismo cargo. En Yucatán, la reelección fue posible en 2018. El PRI optó en la mayoría de los ayuntamientos que gobernaba, por nuevas candidaturas. En cambio, Acción Nacional se decidió por privilegiar la repetición. Los resultados obtenidos no permiten hacer una afirmación categórica respecto a las ventajas que representa presentarse a la reelección, más cuando no se exigió separación previa del cargo, y tampoco existen reglas claras para normar la actuación de las autoridades que realizan campaña electoral. Lo cierto es que algunos repetidores ganaron y otros fracasaron en su empeño. En cambio, el único diputado que optó por el camino de la reelección obtuvo un holgado triunfo en el V distrito de Mérida.

A partir de 2021 también los diputados federales podrán volver a ser candidatos al mismo cargo, sin tener que “descansar” tres años. Lo mismo sucederá con los actuales senadores en 2024. Doce años consecutivos en el cargo aparece en el horizonte de quienes iniciaron actividades hace unos días: tres periodos a diputados, un periodo más a senadores. Una cuestión, derivada de la reelección, salta de inmediato: diputad@s y senador@s continuarán en campaña si quieren ser opción dentro de tres ó seis años. Lo mismo sucede para los legisladores locales y los presidentes municipales. Esta “campaña permanente” exigirá un estrecho contacto con la ciudadanía. Decisiones difíciles tomadas por los legisladores en el pasado, como por ejemplo, la elevación de la tasa general del IVA al 15% en 1995 o el incremento al precio de las gasolinas de enero de 2017, serán impensables para quienes aspiren a presentarse ante el electorado unos meses después. Quizá por ello el presidente electo López Obrador se ha manifestado en contra de que Morena postule en tres años a quienes recientemente ganaron sus distritos. Poner en el radar la posición del partido que gobierna sobre la reelección podrá arrojar luz sobre sus expectativas futuras.

Paridad de género y reelección consecutiva están cambiando la dinámica de la representación política en México. La paridad llegó para quedarse. La reelección, dependerá de la convicción y las creencias del presidente López Obrador. Si prevalecen en él los criterios del maderismo, la reelección habrá tenido una efímera existencia. Si, por el contrario, encuentra cabida en el relato de la “Cuarta Transformación”, entonces sobrevivirá. En poco tiempo lo sabremos.

Mérida, Yuc.,  septiembre 5 de 2018

   Ex gobernadora de Yucatán;
   Ex presidente nacional del PRI
   Editorialista, Diario de Yucatán.

 dulcesauri@hotmail.com 

http://dulcesauri.blogspot.com/

 

 

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