Sociedad y política a debate

Xalapa, Ver.- Año IX No. 485

   

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Mutatis mutandis

Rafael Árias Hernández*

El intento que comienza. Exigir a todos: “No mentir. No robar. No traicionar” al pueblo.

02/12/2018

Más que discursos, declaraciones y buenas intenciones. Para erradicar ineptos y corruptos, en los hechos, se requiere de información, seguimiento y control, así como de verdadera fiscalización institucional y permanente participación y evaluación social.

Todo intento, acción o política gubernamental requiere de legitimación y respaldo social.

Ni abyección de cómplices y carnales; ni simulación, manipulación y entretenimiento de responsables y culpables. No más continuidad de la impunidad.

El cambio va, apenas empieza, habrá más decisiones y anuncios, ajustes y modificaciones en múltiples aspectos. Participar y evaluar, responsable y libremente, es uno de los retos.

De los principios y lineamientos establecidos por el nuevo gobierno, algunos destacan, para aplicarse y tenerse presentes. Urge hacer todos los esfuerzos, por lograr "la purificación de la vida pública de México", garantizándose siempre un "auténtico Estado de derecho", y que a nadie le estará permitido violar la Constitución o las leyes: "No habrá impunidad y se van a cancelar, abolir, los fueros y los privilegios", asegura el nuevo Presidente de México.

Sencillo y claro.

Hay, sin duda, mucho por hacer y más que enfrentar o resolver. Imprescindible informarse y participar, no se puede cambiar lo que no se conoce, ni intervenir con éxito, en lo que no se atiende y entiende, sigue y controla.

Crecen conflictos y problemas, necesidades y rezagos; se heredan o son nuevos, no desaparecen, ni son de otros, son de nosotros, incluyendo asegurar un buen gobierno, aquí y ahora.

En principio, es de reconocerse a la IV Transformación, que a diferencia de otros grandes momentos de nuestra Historia, el cambio iniciado hasta hoy es pacífico y civilizado, aunque no es ni será fácil y  rápido.

Nunca olvidar, que en esencia, el factor determinante,  es y seguirá siendo la voluntad ciudadana y social, conocida como soberanía popular. Base y esencia, que no puede ni debe ignorarse, minimizarse y desaprovecharse; simplemente, porque es origen y destino, no contrapeso ni superficialidad.

Participación y evaluación social permanente, que es imprescindible para gobernar al gobierno, para reconocer o reprobar, para elogiar o condenar sus acciones, programas y políticas.

En una Democracia se otorga el privilegio de la representación temporal, no el poder ilimitado, ni fuera de controles y contrapesos. Individuo y sociedad determinan siempre, tipo de Estado y gobiernos.

Por lo pronto,  se coincide que  es fundamental cambiar fondo y forma de muchos aspectos del Estado Mexicano, en todos sus ámbitos de gobierno. Sería un grave error atender y concentrarse solo en el nacional o federal, y abandonar o subordinar lo estatal y municipal que, dicho sea de paso, abundan en características y diferencias propias. Inevitables, surgen las preguntas.

¿Hacia otro tipo de federalismo o de centralismo? ¿Cuál es la estrategia de cambio, con sus etapas, objetivos y metas?

Lo cierto es que se está, ante la oportunidad de atender bien y a tiempo, a millones de mexicanos víctimas y sacrificados, que reclaman su derecho a salir de la pobreza y marginación, a tener más y mejores oportunidades, y un proyecto de vida digno y propio.

Hoy por hoy, es hora de la verdad. Ser o no ser ante el negado, escamoteado, escondido, minimizado, postergado pero inevitable cambio social. Obligación que  persiste y persistirá, en el ejercicio y permanencia responsable de la buena gobernabilidad, que debe en verdad y con resultados positivos, comprometerse y esmerarse en atender, bien y a tiempo, el cambio prometido y requerido.

Probado está que el gobierno, los gobiernos, no tienen ni deben sostenerse o mantenerse a toda costa ni a cualquier costo.

Sobre todo, cuando se caracterizan y funcionan, en la irresponsabilidad, ineficiencia, corrupción e impunidad; a base también, de  arbitrariedad, injusticia, ineptitud, mediocridad y hasta  delincuencia.

Es prioritario entender y atender magnitud, dinámica y alcances del cambio social. Para empezar, hay que exigir que se atienda bien y a tiempo; y además, cambiar lo que se deba cambiar, porque reformarse y actualizarse, es también deber ineludible del gobierno. Si no lo hace, si no cumple con su doble obligación, de enfrentar el presente y prever el futuro, entonces hay que cambiar el gobierno y, desde luego, señalar responsabilidades, enjuiciar y aplicar las sanciones correspondientes. De lo contrario gobernará la irresponsabilidad, la corrupción y la impunidad.

 De muchas formas la realidad señala y exige pensar en lo que se hace, y hacer lo que se piensa. Si no hacemos nada al respecto, es porque simple y sencillamente no pensamos en ello, no nos interesa o no le damos la debida importancia.

Presionados por la rapidez de los acontecimientos, de muchas formas nos vemos obligados a seguir inercia y dinámica, de las consecuencias. Se induce a no detenerse a pensar, analizar, reflexionar y evaluar lo que debe y puede hacer el gobierno. Imprescindibles transparencia, acceso a la información, y oportuna y clara rendición de cuentas.

Si algo distingue y caracteriza a la forma de vida contemporánea es el de la velocidad. Todo marcha rápido. Tal parece que los acontecimientos dominan y hasta determinan las decisiones. Total no pensar es mas cómodo.

Así,  para la estupefacta población, hay que hacer algo, pronto y bien. Las mayorías silenciosas sólo saben que sus problemas crecen y se agravan. Muchos no  creen, ni esperan nada de nadie. Tienen bien identificados, tanto  el show como a sus protagonistas; a políticos,  comunicadores y académicos. Saben de sus alcances y limitaciones. También de sus simulaciones y realidades, de sus errores y aciertos.

En fin. Preciso dar seguimiento y evaluar a los gobernantes. Imprescindible valorar lo que hacen y no hacen, simplemente porque  son, por principio y en esencia, servidores públicos obligados, todo el tiempo y en todo lugar,  a Transparencia, Rendición de Cuentas y Acceso  Público a la Información.

Quienes gobiernan sin estos instrumentos de la democracia moderna, pertenecen a otro sistema; al basado en la simulación, el engaño, el voluntarismo y el secretismo gubernamental.

El intento del cambio decidido en urnas apenas empieza. Falta mucho… reconocida virtud, hacer realidad lo prometido.

*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez

 arias20028@hotmail.com

Twitter: @RafaelAriasH

Facebook: Veracruz Hoy de Rafael Arias Hdez

 

 

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