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Xalapa, Ver.- Año XI No. 537    

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Alfredo Poblete Dolores

La guerra: saldos a un año de gobierno

30 de noviembre de 2019

El gobierno actual recibió un país socialmente fragmentado, hecho trizas económicamente y bañado en sangre. Treinta y seis años de entreguismo, destrozos, desvalijamiento y saqueos. Hace un año empezó la reconstrucción y la limpieza. Existen quienes no desean que la vida nacional cambie. Están conformes porque, ante tal desbarajuste, sacan provechos, ganancias y beneficios que en algunos casos son descomunales.

Debo decir que no considero al presidente como un mandatario infalible o que todas sus decisiones sean acertadas y mucho menos que sea perfecto. Se ha equivocado en algunas ocasiones y rectifica cuando reconoce su error. Muchos de sus planes y proyectos no están concluidos y en la casi totalidad de ellos no se han percibido sus efectos. Considero que los resultados, de esos esfuerzos, se verán reflejados, en la vida nacional, en el mediano plazo.

Algunos ejemplos de acciones que no se han podido concretar y que fueron exigencias de la ciudadanía u ofrecimientos de campaña son las siguientes: que el financiamiento a los partidos políticos no sea tan oneroso a las finanzas públicas. El PAN, PRI y PRD se han opuesto —en la cámara de diputados— al recorte del 50% de las prerrogativas que les otorgan. Otro pendiente, que ningún funcionario del gobierno gane más que el presidente. En este caso los funcionarios de los órganos autónomos y de los contrapesos se ampararon. Los consejeros electorales y otros funcionarios del INE ganan arriba de $250.000.00 (doscientos cincuenta mil pesos) mensuales; en la suprema corte de justicia los ministros tienen un salario infinitamente superior a los $ 108, 656.00 (ciento ocho mil seiscientos cincuenta y seis pesos mensuales) que gana el presidente de la república. Existen —en las dependencias del gobierno— 1260 servidores públicos que ganan más que AMLO y están amparados. No quieren perder sus altos emolumentos y privilegios. Quieren seguir retozando en la jauja y la abundancia. Tarde que temprano —legislaciones acordes con las políticas de austeridad republicana— harán que, esos mimados y caprichosos, tengan que vivir la nueva realidad nacional.

El egoísmo y carencia de solidaridad es parte de la naturaleza humana y los adversarios ideológicos son parte de la realidad política. Ellos seguirán despotricando sobre las políticas presidenciales, harán gala de mezquindades o seguirán profiriendo patrañas. Por ejemplo: todas las acciones de justicia social son descalificadas y reprobadas; consideran que las becas para estudiantes —subrayo becas— y el programa de “Jóvenes construyendo el futuro” se reducen a “regalar dinero a los ninis” o el apoyo a las personas de la tercera edad, son programas electoreros y clientelares. ¡Vaya argumentación tan torpe y sórdida!  

Dos temas sensibles, complejos y complicados están pendientes: crecimiento económico y seguridad pública. Con respecto al crecimiento económico podemos decir que el presidente — desde el inicio de mandato— se ha reunido con los hombres de negocio nacionales y extranjeros con el propósito de establecer alianzas para fomentar la inversión privada en el país. En los últimos sexenios, la IP tuvo relaciones con gobiernos corruptos, carentes de palabra y ventajosos. Muchas veces fueron —a pesar de no ser ingenuos o crédulos— timados o defraudados por los priistas y panistas. Esos hombres de negocios están escamados. El presidente AMLO —estemos o no de acuerdo con él— es un verdadero político y con ese bagaje empezó a tejer, con fineza, alianzas. Dos aspectos sobresalen en su relación con los empresarios: construyó la necesarísima confianza con los hombres de negocios y les demostró congruencia y consistencia entre lo que les ofrecía y lo que hacía. Entre otros aspectos —que generaron confianza en la IP— es que la lucha contra la corrupción se está llevando a cabo sin simulaciones. También abonó —a la relación— la disciplina financiera del gobierno federal: no privilegios, ni altos salarios para funcionarios, no endeudamiento ni inflación.

Como resultado de esa nueva relación de confianza se llegó al “acuerdo de inversión de infraestructura del sector privado”. En el marco de ese convenio la IP se comprometió a invertir —en los próximos 5 años— 859 mil millones de pesos en 147 proyectos. Durante la presentación del pacto (27/11/19) en La Jornada publicaron que: “Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) explicó que 431 mil 318 millones de pesos se pueden ejecutar en 2020 en 72 proyectos ya identificados. Entre 2021 y 2022 se prevén 41 obras más con una inversión de 255 mil 993 millones, y para 2023 y 2024 se estiman 34 con recursos por 171 mil 711 millones más. Casi iguala la cifra que viene en el Presupuesto de la Federación para infraestructura.” Esos importantes montos servirán para reactivar la economía nacional, crearan miles de empleos, promoverán el desarrollo de zonas tradicionalmente abandonas, se erigirá infraestructura productiva y se elevará la calidad de vida de muchos mexicanos. Acarrearan, en suma,  muchos beneficios para el país.

Con respecto a temas de seguridad los especialistas y expertos dicen que no ven ninguna estrategia en las acciones que —el gobierno de AMLO— emprende contra el crimen organizado. La estrategia actual está enunciada desde el inicio del sexenio: “Pacificar al país” a diferencia de la estrategia de Calderón y Peña Nieto: “Guerra contra el crimen organizado”. A partir de los enunciados estratégicos se derivan acciones estratégicas. En una se privilegió las armas, matazones, injusticias y aberraciones de todo tipo. Está demostrado que esa forma de enfrentar a los criminales fue un fracaso rotundo y sus saldos estuvieron plagados de sangre, dolor y sufrimiento. La manera actual pretende eliminar las bestialidades propias de la guerra y que se siga derramando sangre. Las acciones estratégicas, labores tácticas y tareas operacionales son cuidadosas y privilegian la inteligencia sobre la violencia. Como ejemplo, se están atacando las causas de  la delincuencia: injusticia social e ilegalidades. Se combate el contubernio entre las diadas siguientes: gobernantes —actuales y del pasado reciente— y narcos; magistrados y mafiosos; empresarios y delincuentes; policías o militares y criminales. No dudo que algunos políticos perversos y ambiciosos —que no se resignan a perder el “poder”— estén orquestando ataques, del crimen organizado, en diferentes regiones del país y sus amanuenses magnifiquen esos embates para menoscabar las políticas anticrimen de AMLO. Se atacan las redes financieras de los criminales. De acuerdo con el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, “hasta el 15 de noviembre de 2019 se tiene un registro de nueve mil 345 cuentas congeladas que están vinculadas con mil 221 presuntos delincuentes”. De esas cuentas 330 son del Cártel de Sinaloa del Chapo Guzmán y una cuarentena del “Marro”. El tráfico de armas es otro rubro que se atiende, etc.

A un año de distancia el perfil de la constitución política de México ha cambiado; están sentadas las bases para reactivar la economía nacional; se trabaja con inteligencia para abatir la inseguridad; se imparte justicia social; cerraron las llaves del “huachicol”. La 4T está dando resultados. La esperanza, en un futuro mejor, sigue presente entre la mayoría de la población.

alfredopoblete@hotmail.com

 

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