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Xalapa, Ver.- Año XI No. 571    

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Alfredo Poblete Dolores

La guerra: traiciones, asonadas y golpes de estado lll y último

25 de julio de 2020

1924 nos servirá como año de referencia para explicar la evolución de la figura presidencial mexicana y su relación con los EEUU. A partir de ese año, han fungido como mandatarios 17 personajes de variado tipo. El número 18 es Andrés Manuel López Obrador.

Plutarco Elías Calles (1924—1928) impuso a los cuatro siguientes gobernantes: Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y Lázaro Cárdenas del Río. Tres de ellos fueron mangoneados, durante sus períodos presidenciales, por el llamado: “Jefe máximo de la revolución.” El último se sacudió el yugo del “turco” y lo exilió hacia EEUU. A los norteamericanos nunca los convenció el gobierno de Calles debido —entre otras cosas— a que quiso aplicar el artículo 27 constitucional; mismo que señala que las riquezas del subsuelo —incluyendo el petróleo— pertenecen a la nación. Los gringos lo empezaron a llamar “comunista” y se referían al país como “Soviet México”. Mayor riesgo —de invasión gringa— corrimos durante el gobierno de Lázaro Cárdenas y la gesta de la expropiación petrolera. Los norteamericanos se aguantaron las ganas y siguieron la estrategia de Robert Lansing plasmada en la carta publicada en 1924. Repetiré la frase introductoria —mencionada en la nota de mi autoría que fue divulgada la semana pasada— y reproduciré el resto de esa misiva:

“México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra. La solución necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto del liderazgo de Estados Unidos. México necesitará administradores competentes y con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia. Y sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos, y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.

Siendo presidente Manuel Ávila Camacho (1940—1946) el “Presidente caballero” y sobre todo con Miguel Alemán Valdés (1946—1952) “Míster amigo” el clero y los vecinos del norte tuvieron “manga ancha” para revertir muchos avances —logrados por Calles y Cárdenas— en las áreas educativa, agraria, de justicia social y laboral. Los gringos empezaron a intervenir —no tan sutilmente— a partir de esos sexenios y ese par de mandatarios —de marcada tendencia anticomunista— traicionaron, en incontables ocasiones, al pueblo mexicano.

 En el 2008 el periodista Jefferson Morley publicó un libro —basado en las memorias del director  de la CIA en México— titulado “Nuestro hombre en México: Winston Scott y la historia oculta de la CIA.” Adolfo López Mateos (1958—1964) entabló “amistad” con el agente W. Scott; cuando llegó a nuestro país (1956) para ocupar la dirección de la agencia de “inteligencia”. El gringo tejió una red de espías e informantes dentro y alrededor de la oficina presidencial. La operación de espionaje fue conocida y quedó registrada como LIMTEMPO. Los siguientes mandatarios Gustavo Díaz Ordaz (1964—1970) y Luís Echeverría Álvarez (1979—1976) fueron conocidos como LIMTEMPO 2 y LIMTEMPO 8 respectivamente. En opinión de los superiores de Scott, los informantes y espías —refiriéndose a los altos funcionarios— cobraban demasiado por sus “servicios”. Lo anterior estuvo encuadrado en la lucha contra el comunismo internacional. Los gringos “sin disparar un tiro” controlaron a tres presidentes.

Tal como lo pronosticó Lansing, el gabinete de José López Portillo (1976—1982) quedó integrado por varios jóvenes profesionistas egresados de universidades gringas prestigiosas; además de los conocimientos académicos fueron educados en “el modo de vida americano, en sus valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos.”  

Con Miguel de la Madrid Hurtado (1982—1988) egresado como Master en Administración Pública por la Universidad de Harvard, se cumplió con precisión milimétrica el presagio de Lansing: “México necesitará administradores competentes y con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la misma Presidencia.” De la Madrid fue un “administrador competente” para los intereses norteamericanos y evidentemente sin ningún atisbo de sensibilidad política o social y ayuno de historia patria. Él implantó —en el país— el modelo neoliberal. Ese modelo económico le fue impuesto a México por EEUU. MMH sólo fue un instrumento de las políticas e intereses gringos.

Los siguientes 5 presidentes se apegaron al modelo económico neoliberal. Algunos de ellos se adhirieron incondicionalmente a esa guía mercantilista y monetaria. Tres de ellos —Salinas, Zedillo y Calderón— con estudios de posgrado cursados en universidades extranjeras. Fox dice que estudió un Diplomado de Alta Gerencia, impartido —en México— por profesores de la Escuela de Negocios de la Universidad Harvard. Peña Nieto es abogado por la Universidad Panamericana​ y maestro en administración de empresas por el ITESM.​   

Con de la Madrid en la presidencia, el gobierno federal vendió a la iniciativa privada local e internacional 900 empresas e industrias —algunas estratégicas— de las 1100 que controlaba el estado mexicano. Se obtuvieron —y esfumaron— cerca de 30 mil millones de dólares como producto de esas ventas. El desmantelamiento del estado mexicano y de sus propiedades siguió —de manera desleal— con los tres priistas y dos panistas que ocuparon la silla presidencial. Ellos siguieron saqueando y privatizando bienes del estado, degradando la vida pública del país y continuaron, sin tiento ni mesura, envileciendo a la clase política mexicana. Depredación, latrocinios, corrupción/impunidad e ineptitud fueron los sellos distintivos de esos sexenios. En ese contexto, los gringos siempre sacaron provecho económico y ventajas políticas. No fue necesario poner un presidente norteamericano en México o declararle la guerra a nuestro país, como dijera Lansing, esos serviles/vende patrias: “lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”.

López Obrador es un egresado de la UNAM, con larga trayectoria como luchador social y con amplio bagaje político. Está realizando cambios profundos en diferentes ámbitos de la vida nacional. Algunas de esas transformaciones no son bien vistas por los gringos. Nuestros vecinos se armarán de paciencia y se apegarán a la “doctrina” de Lansing. Los norteamericanos y los conservadores del país ya alojaron y crían un huevo al interior de MORENA. Ese embrión es de serpiente. A través del traslúcido cascarón ya se ve al ofidio nonato. Esos maloras calculan que para 2024 nazca la víbora. Los partidarios y simpatizantes de MORENA deben detener la gestación del rastrero animal. De lo contrario, nacerá un reptil que destruirá lo cimentado hasta ahora y derrumbará lo que se construye actualmente.

alfredopoblete@hotmail.com

 

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