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Xalapa, Ver.- Año X No. 591

   

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Zaida Alicia Lladó Castillo

Justicia social, algo más que un slogan

En el año 2007, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas proclamó el 20 de febrero como el “Día Mundial de la Justicia Social”, quedando establecida la fecha para impulsar la acción de la comunidad internacional “en pro de la igualdad de oportunidades y de género, el derecho al empleo digno y el acceso al bienestar para todos los habitantes del mundo y alentando a los estados miembros a erradicar la pobreza y cualquier tipo de desigualdad social”. [1]

Pero ¿qué es la justicia social?  Aunque los dos conceptos han sido estudiados, tanto en forma separada como unida, desde diferentes disciplinas, ambos términos son complementarios. Y aunque el concepto ha sido afinado desde hace 150 años a la fecha, su primera aproximación se remite a los filósofos clásicos griegos.

El concepto de justicia, aparece en La República de Platón, en la presencia de Sócrates -su maestro y protagonista-, que al construir su famosa ciudad “Kallipolis” sitúa los orígenes de la justicia y la injusticia[2] .De ahí se desprende la percepción de que la misma se sitúa en el equilibrio de un sistema tripartito de: apetito, pasión y razón, entendiéndose que la misma solo se alcanza cuando estos elementos están en armonía, debiendo ser adoptado ese balance, tanto para la Ciudad-Estado como para los individuos. Luego entonces la justicia se asocia con la armonía social.[3]

Pero la aproximación más cercana al concepto de justicia social como hoy lo conocemos, es la da Aristóteles[4], teniendo como referencia las ideas de Platón.  Y, en su obra Ética Nicomaquéa, reconoce uno de sus componentes: la justicia distributiva, que la entendía como: “dar a cada uno lo que le corresponde; es decir, en proporción a su contribución a la sociedad, sus necesidades y sus méritos personales”. Lo injusto consistiría entonces, en estar fuera de dicha proporción. Pero también junto a esa justicia distributiva, mencionaba la justicia conmutativa o correctiva que resguardaba a la igualdad perdida, dañada o violada, a través de una retribución o reparación regulada del contrato.[5] Es decir la reparación del daño por no haber dado al individuo los beneficios de la justicia distributiva. Como se observa esta propuesta marcó el significado del concepto de justicia social en adelante.

Pero ¿qué ha sucedido en el presente?, ¿realmente la justicia social se ha cumplido en los grupos humanos del planeta? O sólo es un slogan muy elegante que, tanto políticos como gobernantes la usan para abanderar sus promesas o acciones, pero con pocos resultados en la realidad. Y por otro lado ¿Qué pasa en nuestro país en relación con el cumplimiento de la garantía institucional de lograr una justicia social plena para los mexicanos?

Por principio, el nivel de justicia social hoy en nuestro país requiere revisar las condiciones de desigualdad y los procesos que están en operación, con el fin de equilibrar la balanza de oportunidades de desarrollo. El problema es que, no obstante que el actual gobierno enarboló la bandera de acabar con la desigualdad, la movilidad social que actualmente experimentamos, al interior del país y fuera del mismo, señala lo contrario. Pues aún con el derroche de dinero en programas sociales asistencialistas, en becas educativas, apoyos a adultos mayores, amas de casa, etc., -que sólo generan dependencia y no autosuficiencia-, ello no elimina las brechas socioeconómicas serias que afectan las aspiraciones de los mexicanos para alcanzar los niveles de bienestar permanente, que los mismos anhelan y merecen.  Y ante ello cualquier discurso sale sobrando.

Y es que dichas brechas, que se han acentuado por los cambios abruptos provocados por la pandemia en el año 2020, seguramente continuarán si no se establecen políticas afirmativas que compensen las deficiencias surgidas en este año complicado que ha afectado todos los rubros de la acción gubernamental y de la sociedad. Y para muestra revisemos algunos indicadores:

Salud. Si bien es cierto que el sistema de salud mexicano no había sido perfecto, el mismo siempre se preocupó por satisfacer las necesidades elementales de cobertura, suministro y calidad en los servicios. México presumió por décadas de poseer los mejores programas de vacunación infantil del mundo, pero en los últimos años y en especial el año 2020, la carencia de insumos, equipos y medicina en los hospitales hizo que cayéramos a los últimos lugares y las enfermedades se agravaran en niños, jóvenes, adultos y ancianos. Hoy, por la falta de previsión en la pandemia, México alcanza ya los 178 mil fallecidos acumulados y 2 millones 30 mil infectados desde que inicio la misma. A enero de 2021 se registraban 1,725 trabajadores del sector salud que habían fallecido por covid, agregándose a esta cifra 745 en el anonimato.[6] Sin duda la salud pública como un rubro de justicia social en México, es un tema muy serio para revisar con detalle, y para generar urgentemente lo necesario para corregir el camino.

Pobreza y economía. Un rubro de exigencia para otorgar justicia social es el abatimiento de la pobreza y el impulso al desarrollo económico. En el caso México, el tema va en decadencia. Si en 2016 el CONEVAL ubicaba en el país la pobreza moderada, en 44 millones y la pobreza extrema en 9 millones de mexicanos, los números en el 2021 se teme sean verdaderamente lamentables. Tan solo al cierre del año 2020 la pobreza en México se incrementó en 7%. De acuerdo con el Banco Mundial (BM) 100 millones de personas se sumaron a la pobreza en ese año y lo paradójico es que, mientras en la economía tuvo su mayor caída en 90 años y miles de personas perdieron su empleo, las 500 personas mas ricas del mundo incrementaron sus fortunas en un 31% más, incluyendo en esa lista a los más ricos del país.

Empleo. Otro indicador de la justicia social es el empleo. De acuerdo con Banxico, 2020 cerró con cifras emergentes de desempleo. En los primeros meses del 2020 se perdieron más de 13 millones y aunque hubo una leve recuperación de agosto a noviembre, en diciembre se perdieron 277 mil más. A fines del 2020 los retiros por desempleo en Afores incrementaron de manera extraordinaria. Durante el mes de noviembre (2020) se retiraron mil 810 millones de pesos, esto es, un aumento del 55% con respecto al año 2019. Es decir, un alto porcentaje de los mexicanos no solo se han quedado sin empleo, si no que han solicitado sus fondos de retiro para solventar sus deudas o han tenido que aceptar salarios más bajos ante la falta de apoyo[7].

La inseguridad y la violencia. Como resultado del desempleo y la desaceleración económica la inseguridad se incrementa y, por esa crisis de incertidumbre, la justicia social es cada vez más distante. El resultado ha sido en estos tiempos el incremento de la violencia, de los delitos del fuero común y el avance de la delincuencia organizada.

Rezago educativo. En lo que se refiere al rubro educativo, la justicia social hoy se distancia de la realidad. Las cifras del CONEVAL en 2016 mostraban más de 21 millones de personas en situación de rezago educativo., para 2019 este rezago aumento a 28.6 millones[8] y en 2020 se agravó como resultado de la crisis COVID en la que tanto alumnos y maestros -de todos los niveles, del mes de marzo de 2020 a la fecha-, tuvieron que recibir e impartir clases desde su casa (radio, televisión, internet, etc.). Esto indudablemente ha tenido efectos en la calidad de la enseñanza-aprendizaje que ha bajado por diferentes factores, entre ellos, el cambio de la educación personalizada a la educación en línea y, sobre todo, la carencia de muchos estudiantes mexicanos de un dispositivo como computadora, laptop, celulares, etc. para recibir sus clases. El 45% de esa población no contaba con ello[9]. Otro aspecto fue la deserción escolar, que sufrió un incremento significativo pues un alto porcentaje del alumnado prefirió ayudar a la economía de sus hogares, seriamente afectada por la parálisis del sector productivo nacional. Luego entonces, el rubro educativo como un elemento vital de la justicia social, requiere ser fortalecido para recuperar su calidad y eficiencia.

Y podríamos seguir revisando números. Sin embargo, es prudente reconocer que la justicia social en el plano nacional como internacional, es un tema complejo en virtud de que es multifactorial; razón de más de hacer un esfuerzo -los gobiernos y la sociedad-, para enfrentar los problemas más graves que nos aquejan en el presente y futuro próximo.

Por eso hoy en el Día Mundial de la Justicia Social, es propicio reflexionar en lo que falta por resolver. Revisar los factores que provocan las divergencias socioeconómicas en el país y en el mundo, analizar todo aquello que promueve la ineficiencia e impacta negativamente el mejoramiento de la salud, la calidad de vida, la productividad y el desarrollo de la humanidad. En suma, corregir todo aquello que incide en la generación y persistencia de las desigualdades de una sociedad ávida de respeto y de justicia.


[1] OMS Organización de Naciones Unidas 2007.

[2] Kamtekar, R. (2001). Social justice and happiness in the Republic: Plato two principles. History of political thought, 22(2), pp.189-206.

[3] F. Javier Murillo Torrecilla y Reyes Hernández Castilla. “A Hacia un concepto de Justicia Social” https://www.redalyc.org/pdf/551/55122156002.pdf

[4] Aristóteles (2003). Ética Nicomaquéa. Ética Eudemia. Madrid: Gredos. REICE

[5] F. Javier Murillo Torrecilla y Reyes Hernández Castilla. Ibid.

 

[8] https://www.mexicosocial.org/el-rezago-educativo-en-el-contexto-de-la-covid19/

[9] Encuesta Nacional de disponibilidad y uso de tecnologías de la información  en los hogares (ENDUTIH) (2019)

Gracias y hasta la próxima

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