Opinión

Xalapa, Ver.- Año XI No. 584    

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Alfredo Poblete Dolores

La guerra: certezas y sospechas

 24 de octubre de 2020 

Al presidente lo reprueban cuando emprende acciones en contra de la corrupción, al esmerarse por acabar con la impunidad, al aplicar proyectos de independencia energética o de justicia social. Hasta el día de hoy ninguna acción de gobierno ha merecido un comentario favorable de sus adversarios o la aprobación de sus rivales.

Sus antagonistas son los políticos del PAN, PRI, PRD y MC y un segmento de empresarios e industriales que gozaban de prebendas y sacaban provecho en el régimen pasado. En ese manojo de personajes encontramos a las cabezas principales de las embestidas. Ellos financian, promueven o coordinan los ataques. De ahí surgen ramificaciones: gobernadores en activo pertenecientes a la alianza federalista; dirigentes de partidos políticos de oposición y aspirantes a cargos de elección popular; “intelectuales”, líderes de opinión y periodistas; empresarios de buen nivel y otros de “medio pelo” pertenecientes a la COPARMEX, FRENNAAA o Sííí México; empleados de los hombres de negocios y clasemedieros identificados con la ideología conservadora; el ala violenta y destructiva la encontramos en grupos de choque, provocadores y chantajistas como “antorcha campesina”, seudo anarquistas, dizque feministas, catervas de vándalos que toman vías férreas, casetas de cobro en las autopistas y mujeres brutales que destruyen o pintarrajean infraestructura citadina, oficinas públicas y monumentos históricos. Esas organizaciones y grupos actúan sincronizadamente y con el mismo propósito: dar la impresión que el gobierno está fallando y es incompetente para resolver problemas.

Los líderes de opinión, intelectuales conservadores y periodistas dicen que la libertad de expresión está en riesgo. Nada más falso. Las libertades, incluyendo la de opinar, están vigentes y con mucho vigor. Prueba de ello, es que no ha sido reprimido ningún periodista ni censurado algún medio de comunicación. Lo único extraordinario que estamos viviendo es que el presidente responde puntualmente a sus adversarios mediáticos. Lo hace cuando la crítica es mal intencionada, sin sustento, esgrimen argumentos falsos o tergiversan información. Les contesta a los articulistas y columnistas cuando sus escritos y editoriales carecen de profesionalismo, veracidad y ética.      

Cuando emprendió la lucha contra el “huachicol” fue severamente cuestionado y sus acciones descalificadas. Los argumentos esgrimidos fueron: “no sabe cómo hacer las cosas”; “está dañando la economía del país”; “está provocando desabasto de combustibles en todo el territorio nacional” y otras sandeces de igual envergadura. Siguiendo con el tema de los energéticos, al iniciar la construcción de la refinería de Dos bocas y la reconstrucción de las seis refinerías restantes empezaron a decir y siguen diciendo que: “son obras faraónicas” o que “es dinero bueno echado a proyectos malos”, etcétera. Atrás de esas descalificaciones encontramos a los ladrones de combustibles —se robaban medio millón de pesos cada hora— a los promotores de la “reforma petrolera”; a los beneficiarios de la compra de gasolinas al extranjero y a los adoradores de la dependencia energética.

El año pasado se desgañitaban en los micrófonos de la radio y la TV cuando les cortaron el flujo de dinero a las ONG´s y “organizaciones de la sociedad civil” que —con contadas excepciones— eran cueva de saqueadores y depredadoras que vegetaban, en esas “instituciones”, a costa de los impuestos que pagamos. Hoy los conductores de radio y TV, los columnistas de la prensa escrita y de páginas electrónicas escriben a favor de los fideicomisos y defienden su permanencia para seguir sacando raja con esa pervertida forma de “administrar” los recursos públicos. Reprueban que los 41 mil millones de pesos —del fideicomiso para ciencia y tecnología— se utilicen en, por ejemplo, el ramo de la salud; prefieren que esos recursos se destinen —como se hacía en sexenios pasados—a la “investigación científica” de las empresas trasnacionales IBM, Monsanto, Kimberly Clark —de Caludio X González— Pepsi Co, la VW y otras de igual envergadura.

La estrategia para enfrentar la pandemia es atacada con verdaderas calumnias y vilezas; lo mismo sucede con el nuevo etiquetado de los dañinos alimentos ultra procesados y bebidas industrializadas; muchos pregonan —vaya despropósito— que cobrarles impuestos a FEMSA, Wall Mart, BBVA y otros grandes contribuyentes es terrorismo fiscal. Las becas a niños y jóvenes de escasos recursos; la pensión para adultos mayores o jóvenes construyendo el futuro se reduce, según ellos, a regalar dinero o a comprar electores. 

Los opositores al presidente tienen la convicción que todas las acciones del gobierno federal son erráticas o equivocadas. Aproximadamente el 65% de los mexicanos pensamos que la conducción del país está en buenas manos. Tenemos la certeza que los planes, proyectos y acciones de gobierno nos llevarán a un mejor destino y que el futuro del país será mucho mejor que los caminos por donde transitábamos con los neoliberales.

La gran mayoría de los periodistas e intelectuales nacionales, estatales y locales, con trayectorias de 20, 40 o más años se acostumbraron a escribir falsedades para desviar la atención, disimular u ocultar el saqueo, las turbiedades y corruptelas de los politicastros y sus cómplices. Lo hacían porque recibían —según fuera el caso— sobornos descomunales, dádivas generosas o paupérrimos chayotes. La maña no se les quitó. Ahora vociferan o publican calumnias, falsedades o entresijos deleznables en contra del presidente o de funcionarios públicos surgidos de MORENA. Ellos siguen recibiendo deshonrosos untos de los mismos corruptores que en sexenios pasados los envilecieron y están conscientes que gran parte del dinero recibido proviene de lo más lóbrego y siniestro de la sociedad.   

Otra mancuerna —más oscura y peligrosa— que se opone al presidente la representan el criminen organizado y políticos de negra trayectoria. En sexenios anteriores actuaron de común acuerdo el secretario de seguridad pública Genaro García Luna (PAN) y Joaquín “El chapo” Guzmán Loera; el secretario de la defensa nacional general Salvador Cienfuegos Zepeda (PRI) y Juan Francisco Patrón, “El H2”, etcétera. Muchos gobernadores y exgobernadores; procuradores y ex procuradores de justicia están coludidos con criminales de altos vuelos. No dudaría que atrás de los robos de medicinas, vacunas y aparatos médicos se encuentren políticos —que en sexenios pasados fueron proveedores de esos insumos— coludidos con la delincuencia organizada. Siendo malicioso diría que algunos políticos operan y los facinerosos financian los ataques mediáticos en contra del presidente. Sospecho que los asesinatos, secuestros, extorsiones y otros actos criminales están orquestados y responden al interés de la dupla políticos-delincuentes; esa mancuerna pretende —con esas acciones— dañar la imagen del gobierno, desestabilizar la 4T y deponer al presidente López Obrador.      

 alfredopoblete@hotmail.com

 

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