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Xalapa, Ver.- Año X  No. 598    

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José Miguel Naranjo Ramírez

El amor en la literatura hispanoamericana en el Siglo XIX (I)

María"  de Jorge Isaacs.

03/02/2021.

En el mes de febrero se festeja el amor y la amistad, las formas de hacerlo varían según los sentimientos, sensaciones, gustos, educación, costumbres, e incluso podemos estar o no de acuerdo con estos días de festejos, pero es indudable que el tema provoca reflexiones y por tal motivo el presente mes será dedicado a conocer cuatro obras clásicas de la literatura hispanoamericana donde el tema central es el amor e iniciamos con la clásica novela del escritor colombiano Jorge Isaacs, titulada: “María”.

La literatura producida en los pueblos latinoamericanos en el siglo XIX fue una literatura donde se buscaba identidad, una voz propia, por supuesto que nuestros literatos fueron influenciados y seducidos por corrientes literarias nacidas en Europa, pero lo original de sus obras consiste en que independientemente a las formas literarias utilizadas, géneros, movimientos, etc. los temas abordados planteaban problemas exclusivos de nuestros pueblos, ejemplos de grandes nombres abundan, Sarmiento, Martí, Altamirano, Fernández de Lizardi, Machado de Assis, realmente todos estos y otros hombres ilustres pregonaban una independencia política y cultural exaltando lo americano, dentro de la corriente del romanticismo “María” es una de nuestras obras cumbres, porque si bien estaremos frente a una historia de amor, toda la trama se desarrolla en un ambiente geográfico, cultural y costumbrista, netamente americano, para ser concreto toda la historia se desarrolla en el Valle del Cauca en Colombia.

María es una bella joven de origen judío, su madre llamada Sara murió cuando ella era muy niña y su padre Salomón por diversas complicaciones decidió dejar por amor a su hija María con su primo hermano para que la cuidara y educara dentro de un ambiente familiar integral. María tenia aproximadamente tres años de edad cuando fue adoptada por su tío y esto ocasionará que conozca y viva con su primo Efraín. Desde que empieza Efraín a narrarnos en primera persona su historia con María, sabemos que entre estos dos personajes surgió una fuerte historia de amor: 

Cuando en un salón de baile, inundado de luz, lleno de melodías voluptuosas, de aromas mil mezclados, de susurros de tantos ropajes de mujeres seductoras, encontramos aquella con quien hemos soñado a los dieciocho años, y una mirada fugitiva suya quemaba nuestra frente, y su voz hace endurecer por un instante toda otra voz para nosotros, y sus flores dejan tras sí esencias desconocidas, entonces caemos en una postración celestial: nuestra voz es imponente, nuestros oídos no escuchan ya la suya, nuestras miradas no pueden seguirla. Pero cuando, refrescada la mente, vuelve ella a la memoria horas después, nuestros labios murmuran en cantares o alabanza, y es esa mujer, en su acento, es su mirada, es el ruido de los pasos sobre las alfombras, lo que remeda aquel canto, que el vulgo creerá ideal. Así el cielo, los horizontes, las pampas y las cumbres del Cauca hacen endurecer a quien los contempla. Las grandes bellezas de la creación no pueden a un tiempo ser vistas y cantadas: es necesario que vuelvan al alma empalidecidas por la memoria infiel.

El amor entre Efraín y María inició desde los ocho años de edad, en la novela Jorge Isaacs nos lleva a un ambiente donde todavía existía la esclavitud, los grandes terratenientes, aunque el papá de Efraín era un hombre trabajador, hospitalario, generoso con sus empleados y esclavos, en realidad el padre de Efraín representa un mundo que estaba de salida, caduco. También Isaacs en toda la historia realiza una descripción bellísima e inigualable de los paisajes del Cauca, en el avance de la lectura uno claramente puede imaginarse esas hermosas casonas con enormes espacios verdes, rodeada de una diversa fauna y flora, en un ambiente de tranquilidad, respeto, claro está que Isaacs está describiendo la vida de un pequeño sector privilegiado que vivía con lujos, pero aun así es innegable que la forma en que lo describe resulta muy atrayente no por los lujos, sino por la belleza de lo descrito, porque la historia nos recuerdan muchas vivencias y sentimientos que tuvimos en nuestras infancias incluso careciendo de todo tipo de lujos. 

Al momento que avanzaba en mi lectura pensaba que el amor entre María y Efraín sería prohibido por los padres o algo por el estilo, pero no, la historia no es tan compleja y rebuscada, los padres de Efraín que para María eran como sus papás al haberla criado, aceptaban y respetaban el gran amor que estos jóvenes se tenían, el problema que se presenta es un poco más complicado, difícil y puede llegar a ser trágico, el problema es que todo indica que María tiene la misma enfermedad que provocó la muerte de su madre Sara siendo muy joven, y por ello María no debía padecer tristezas o extremadas alegrías, no obstante, lograr lo anterior era casi imposible porque tan sólo cuando María y Efraín se miraban de sus ojos salían chispas de amor, ternura, y un sinfín de sensaciones indescriptibles pero muy profundas.

La primera gran prueba para María fue cuando el joven Efraín se fue a estudiar a Bogotá y estuvo fuera de casa seis de años, María tenía ocho años cuando esto sucedió, esta prueba con tristezas y dolor la soportó. Efraín regresó a casa y el amor entre ellos se acrecentó, de pronto Efraín recibió la noticia de su papá que pronto se iría a terminar sus estudios a Europa, Efraín sabía que lo que su padre planeaba con él era para su bienestar y por el gran amor que le tenía, para tranquilizarlos el jefe de familia habló con su hijo y con María, les dijo que cuando él regresara de Europa se podrían casar, pero que ambos debían hacer un esfuerzo y entender que para todos era la mejor decisión, Efraín emprenderá el viaje para estudiar medicina en Londres, María le promete ser fuerte, en el primer año de estancia en Europa María le enviaba dos cartas mensuales, la primera es bellísima, porque al leerla me hizo reflexionar y preguntarme si nuestras generaciones todavía tenemos la sensibilidad de amar y expresarnos así o definitivamente nos hemos convertido en personas frías y pragmáticas, la transcribo y cada quien se responderá:

Mientras están de sobremesa en el comedor, después de la cena me he venido a tu cuarto para escribirte. Aquí es donde puedo llorar sin que nadie venga a consolarme; aquí donde me figuro que puedo verte y hablar contigo. Todo está como lo dejaste, porque mamá y yo hemos querido que esté así; las ultimas flores que puse en tu mesa han ido cayendo marchitas ya en el fondo del florero; ya no se ve una sola; los asientos de los mismos sitios; los libros como estaban, y abierto sobre la mesa el último que leíste, tu traje de casa, donde lo colocaste al volver de la montaña la última vez; el almanaque del estante, mostrando siempre ese 30 de enero, ¡ay!, tan temido, tan espantoso y tan pesado. Ahora mismo las ramas floridas de los árboles de tu ventana entran como a buscarte, y tiemblan al abrazarlas yo diciéndole que volverás.”

Había pasado poco más de un año y Efraín recibió una carta donde le pedían regresara urgentemente a su pueblo, María estaba muy grave y para el doctor la única esperanza de vida sería la presencia de Efraín, en la última carta que le escribió María a su gran amor le pedía que volviera y le prometía que ella lo esperaría porque no se moriría sin verlo:

Pero, ¿A qué afligirte diciéndote todo esto? Si vienes, yo me alentaré; si vuelvo a oír tu voz, si tus ojos me dicen un solo instante lo que ellos solo sabían decirme, yo volveré a ser como antes era. Yo no quiero morirme, yo no puedo morirme, y dejarte solo para siempre.”

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

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